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Venezia - dic.03/enero04
Saturday, January 31, 2004
Spresiano, sábado 31 de enero 2004
Queridos amigos, ésto se acaba. Mañana domingo salgo temprano de regreso a mi Patria via Milano, Frankfurt, Buenos Aires. El lunes por la mañana estaré llegando al Rio de La Plata. Les mando un abrazo por anticipado y espero verlos a la brevedad. Este relato termina acá. Arrivederchi !!! Buona domenica e chi vediamo !!!. Mario
ATENCION. ESTE « CUADERNO DE BITACORA » LO COMENCE A ESCRIBIR EL 24 DE DICIEMBRE 2003 Y VA DE ADELANTE PARA ATRAS, VALE DECIR QUE LO ULTIMO ESCRITO ES LO QUE PRIMERO APARECE. PARA LEERLO DESDE EL COMIENZO HAY QUE IR AL ARCHIVO DE DICIEMBRE Y COMENZAR DESDE ABAJO HACIA ARRIBA, LUEGO HACER LO MISMO CON ENERO. IMAGINO YA SE VAN A DAR CUENTA. MARIO WWW.ZULMARIO.BLOGSPOT.COM
JOSEMARIOVIDAL@YAHOO.IT
Queridos amigos, ésto se acaba. Mañana domingo salgo temprano de regreso a mi Patria via Milano, Frankfurt, Buenos Aires. El lunes por la mañana estaré llegando al Rio de La Plata. Les mando un abrazo por anticipado y espero verlos a la brevedad. Este relato termina acá. Arrivederchi !!! Buona domenica e chi vediamo !!!. Mario
ATENCION. ESTE « CUADERNO DE BITACORA » LO COMENCE A ESCRIBIR EL 24 DE DICIEMBRE 2003 Y VA DE ADELANTE PARA ATRAS, VALE DECIR QUE LO ULTIMO ESCRITO ES LO QUE PRIMERO APARECE. PARA LEERLO DESDE EL COMIENZO HAY QUE IR AL ARCHIVO DE DICIEMBRE Y COMENZAR DESDE ABAJO HACIA ARRIBA, LUEGO HACER LO MISMO CON ENERO. IMAGINO YA SE VAN A DAR CUENTA. MARIO WWW.ZULMARIO.BLOGSPOT.COM
JOSEMARIOVIDAL@YAHOO.IT
TIZZIANO y GIORGIONE. El año 1508 es fundamental en la historia de los comienzos de Tizziano: en esta fecha es encargado con Giorgione de decorar al fresco el Fondaco dei Tedeschi. Tizziano debe pintar la fachada que da a la Mercería, mientras que a Giorgione se le confía la fachada principal, la del Gran Canal. De estos trabajos subsisten algunos fragmentos, conservados en L’Accademia y en la Sopritendenza ai Monumenti (Venecia), y la serie de grabados realizados por Zanetti en el siglo XVIII. Si juzgamos por estos escasos testimonios, Giorgione es el verdadero y principal maestro de Tizziano, al que enseña su manera de sugerir las formas más que subrayarlas, así como su sentimiento de la naturaleza. Pero es verdad también que, desde sus comienzos, el alumno se diferencia del maestro, con quien no comparte ni el lirismo contemplativo ni la indiferencia por las realidades terrestres.
Dotado de un temperamento dramático y de una fogosa energía, TIZZIANO saca provecho de la lección naturalista del siglo XVII veneciano y la aplica con fuerza a los frescos de la Scuola del Santo, en Padua (Milagro del recién nacido, San Antonio cura a un joven, El Marido celoso), realizados en 1511. En estas escenas, Tizziano organiza el espacio en una composición cadenciosa que escanda una sucesión de volúmenes envueltos en colores contrastantes y atrevidos: en ellos, hombres y mujeres «verdaderos» viven pasiones precisas en un paisaje tratado como en un decorado de teatro, en un espacio del que son amos, trascripción de un fenómeno en continuo cambio más que la atmósfera inefable de Giorgione.
La critica actual considera anteriores al período 1508-1511 o contemporáneas a éste algunas obras en las que Tizziano revela su desligamiento progresivo del mundo giorgionesco; pertenecerían a los comienzos del maestro cuatro paneles de «cassone» que representan el Nacimiento de Adonis, el Bosque de Polidora (Padua, Museo Cívico), Endimión (Menon, Penn., Barnes Foundation) y Orfeo y Eurídice (Bérgamo, Accad. Carrara). En ellos se reconoce ya una sensibilidad abierta a los efectos espaciales cromáticos, desconocida para Giorgione, con la que Tizziano explota las novedades temáticas y el descubrimiento del color «constructivo». A este período inicial pertenecen la Circuncisión (New Haven, Yale University Gal.), la Huida a Egipto (Ermitage), Jacopo Pesaro, presentado a san Pedro por el papa Alejandro VI (museo de Amberes), donde en una estructura de composición aún quattrocentesca, los personajes asumen una vitalidad nueva (aunque hay quizás que pensar en dos intervenciones) y la Virgen y el Niño con San Antonio de Padua y San Roque (Prado), de un giorgionismo tan acentuado que puede parecer intencional.
Al sentimiento patético del maestro, Tizziano opone una fuerte caracterización en los retratos (Gentilhombre apoyándose sobre un libro, Washington, N.G.; la Schiavona, Londres, NG.). En Retrato del hombre llamado Ariosto (Londres, N.G.), la presentación, aún giorgionesca, está simplificada al extremo con la ayuda de algunos planos monumentales: la ampliación de la mancha violeta, lo hinchado del ropaje de raso y la proyección de la imagen por la copa limpia de la balaustrada. Las afinidades de la Susana (Glasgow, Art Gal.) con los personajes del Milagro del recién nacido (Padua, Scuola del Santo) llevan a situar en 1510 esta obra llena de torsiones y escorzos bruscos atenuados por tintes transparentes. Con la xilografía del Triunfo de la Fe (hacia 1511), el primero de los cinco grabados y que se ha conservado en el gabinete de Estampas de Berlín-Dahlem, esta obra representa un punto culminante de la contestación antigiorgionesca.
Pero, en octubre de 1510, Giorgione muere y su otro alumno rebelde, Sebastiano del Piombo, parte para Roma, mientras que Giovanne da Udine y Mono da Feltre viajan a Italia central; Tizziano se sabe como único heredero de la lección del maestro, esto junto a la maduración natural de un temperamento destinado a permanecer fogoso, le empuja a meditar sobre el arte de Giorgione. De esta nueva actitud nacen obras en las que la línea de demarcación entre las manos de los dos artistas es difícil de fijar; para el Concierto campestre (Louvre) es probable la intervención de Tizziano para terminar la obra, dejada inacabada por el maestro, mientras que para el Noli me tangere (Londres, N. G.), el Concierto (Florencia, Pitti), la Alegoría de la vida humana (Edimburgo, N.G.), la Bohemia (Viena, K.M.) y la Carga de la cruz (Venecia, Scuola di San Rocco), todos ellos impregnados de una atmósfera aún idealmente giorgionesca, la crítica actual (Pallucchini, 1969) piensa en general que fue obra sólo de Tizziano.
Dotado de un temperamento dramático y de una fogosa energía, TIZZIANO saca provecho de la lección naturalista del siglo XVII veneciano y la aplica con fuerza a los frescos de la Scuola del Santo, en Padua (Milagro del recién nacido, San Antonio cura a un joven, El Marido celoso), realizados en 1511. En estas escenas, Tizziano organiza el espacio en una composición cadenciosa que escanda una sucesión de volúmenes envueltos en colores contrastantes y atrevidos: en ellos, hombres y mujeres «verdaderos» viven pasiones precisas en un paisaje tratado como en un decorado de teatro, en un espacio del que son amos, trascripción de un fenómeno en continuo cambio más que la atmósfera inefable de Giorgione.
La critica actual considera anteriores al período 1508-1511 o contemporáneas a éste algunas obras en las que Tizziano revela su desligamiento progresivo del mundo giorgionesco; pertenecerían a los comienzos del maestro cuatro paneles de «cassone» que representan el Nacimiento de Adonis, el Bosque de Polidora (Padua, Museo Cívico), Endimión (Menon, Penn., Barnes Foundation) y Orfeo y Eurídice (Bérgamo, Accad. Carrara). En ellos se reconoce ya una sensibilidad abierta a los efectos espaciales cromáticos, desconocida para Giorgione, con la que Tizziano explota las novedades temáticas y el descubrimiento del color «constructivo». A este período inicial pertenecen la Circuncisión (New Haven, Yale University Gal.), la Huida a Egipto (Ermitage), Jacopo Pesaro, presentado a san Pedro por el papa Alejandro VI (museo de Amberes), donde en una estructura de composición aún quattrocentesca, los personajes asumen una vitalidad nueva (aunque hay quizás que pensar en dos intervenciones) y la Virgen y el Niño con San Antonio de Padua y San Roque (Prado), de un giorgionismo tan acentuado que puede parecer intencional.
Al sentimiento patético del maestro, Tizziano opone una fuerte caracterización en los retratos (Gentilhombre apoyándose sobre un libro, Washington, N.G.; la Schiavona, Londres, NG.). En Retrato del hombre llamado Ariosto (Londres, N.G.), la presentación, aún giorgionesca, está simplificada al extremo con la ayuda de algunos planos monumentales: la ampliación de la mancha violeta, lo hinchado del ropaje de raso y la proyección de la imagen por la copa limpia de la balaustrada. Las afinidades de la Susana (Glasgow, Art Gal.) con los personajes del Milagro del recién nacido (Padua, Scuola del Santo) llevan a situar en 1510 esta obra llena de torsiones y escorzos bruscos atenuados por tintes transparentes. Con la xilografía del Triunfo de la Fe (hacia 1511), el primero de los cinco grabados y que se ha conservado en el gabinete de Estampas de Berlín-Dahlem, esta obra representa un punto culminante de la contestación antigiorgionesca.
Pero, en octubre de 1510, Giorgione muere y su otro alumno rebelde, Sebastiano del Piombo, parte para Roma, mientras que Giovanne da Udine y Mono da Feltre viajan a Italia central; Tizziano se sabe como único heredero de la lección del maestro, esto junto a la maduración natural de un temperamento destinado a permanecer fogoso, le empuja a meditar sobre el arte de Giorgione. De esta nueva actitud nacen obras en las que la línea de demarcación entre las manos de los dos artistas es difícil de fijar; para el Concierto campestre (Louvre) es probable la intervención de Tizziano para terminar la obra, dejada inacabada por el maestro, mientras que para el Noli me tangere (Londres, N. G.), el Concierto (Florencia, Pitti), la Alegoría de la vida humana (Edimburgo, N.G.), la Bohemia (Viena, K.M.) y la Carga de la cruz (Venecia, Scuola di San Rocco), todos ellos impregnados de una atmósfera aún idealmente giorgionesca, la crítica actual (Pallucchini, 1969) piensa en general que fue obra sólo de Tizziano.
TIZZIANO. Figura principal de la escuela veneciana del siglo XVI y configurador de su tradición colorística y pictórica. Tizziano, cuyo nombre completo era Tizziano Vecellio, nació en Pieve di Cadore, al norte de Venecia, en 1477, aunque algunos especialistas fechan su nacimiento diez años después, en 1487.
En Venecia, fue condiscípulo de Giorgione en el taller de los Bellini. Giovanni Bellini dejó una destacada impronta en su obra. Las obras juveniles de Tizziano se confunden a veces con las del pintor veneciano Giorgione, creando problemas a los especialistas.
La primera referencia documental que poseemos de Tizziano data de 1508, a raíz del encargo de los frescos para el exterior del Fondaco dei Tedeschi (Lonja de los alemanes), en colaboración con Giorgione. Por desgracia, los frescos nos han llegado sólo de modo fragmentario. Los especialistas disienten sobre las obras de principios del siglo XVI que deben adscribirse a Tizziano. Entre estas primeras obras deben citarse la Natividad Allendale (National Gallery, ciudad de Washington), todavía atribuida a Giorgione por muchos autores, y El concierto campestre (hacia 1510, Museo del Louvre, París), atribuida por lo general a Giorgione, aunque hoy se piensa que es obra de Tizziano o una obra de colaboración entre ambos. Del mismo modo, los estudiosos del tema muestran unanimidad a la hora de atribuir a Tizziano la Virgen gitana (hacia 1510, Kunsthistorisches Museum, Viena). Esta pintura es una adaptación de una composición de Giovanni Bellini, pero la Virgen presenta aquí un tipo más realista y los colores y texturas tienen una calidad que preludia la obra posterior de Tizziano.
En Padua, Tizziano realiza en 1511 los frescos de los Milagros de san Antonio para la Scuola del Santo. Estas narraciones demuestran su capacidad para dotar a las figuras de un sentimiento de aflicción convincente, de vida impulsiva, al tiempo que ordena los hechos con realismo en el marco de paisajes de gran viveza.
Tizziano poco a poco enriqueció el idílico estilo de Giorgione. Los cuerpos y los objetos adquieren progresivamente una sensual densidad y esplendor, los paisajes se vuelven más resonantes, la gama cromática gana en intensidad y profundidad pero también en armonía como se observa en Las tres edades del hombre (hacia 1513, Galería Nacional de Escocia, Edimburgo) y Amor divino y amor profano (hacia 1515, Galería Borghese, Roma). El proceso culminó en las bacanales que Tizziano pintó para el duque Alfonso d´Este en una estancia de su palacio de Ferrara entre 1518 y 1522 (Bacanal y La ofrenda a Venus del Museo del Prado, Madrid, y Baco y Ariadna, hoy en la National Gallery de Londres).
Estas obras se consideran las más famosas e influyentes del renacimiento, y transforman la idílica Arcadia de Giorgione en celebraciones dionisíacas. Están basadas en la literatura clásica y adaptan personajes de la estatuaria antigua y de Miguel Ángel; sin embargo, reproducen un mundo de vital sensualidad, belleza y contemporaneidad. Las dinámicas vibraciones de estas piezas tienen su paralelo en su obra de temática religiosa correspondiente al mismo periodo.
Entre las primeras obras sobre este tema destaca la Asunción de la Virgen (1516-1518) sobre el altar de Santa María dei Frari en Venezia, que destaca por la maestría en la composición y movimientos de un nutrido número de personajes tratados con un sorprendente sentido de la monumentalidad. Diseñados para ser vistos de lejos, sobresale también su fuerte colorido y luz dorada. Al destaparse la obra causó una gran sensación.
La misma tónica de monumentalidad se observa en la Virgen de Pésaro (1519-1526) del mismo templo, donde Tizziano realiza un cambio crucial en el modelo renacentista de sacra conversazione (pinturas de la Virgen con el Niño entre santos, estableciéndose alguna relación entre los personajes sagrados), situando a la Virgen, tradicionalmente colocada en el centro de la composición, en la parte derecha del cuadro, y pintando tras ella dos enormes columnas en perspectiva que se elevan más allá del espacio pictórico. Este nuevo esquema fue adoptado por artistas posteriores, como Paolo Veronés o los Carracci, abriendo el camino del estilo barroco por su sentido de movimiento y de infinito.
La más dinámica de las obras de Tizziano de este periodo fue la colosal Muerte de san Pedro mártir (1530, destruida), en donde la acción violenta encuentra eco en la convulsión de los árboles y del cielo. Estas obras, religiosas y profanas, revelan el conocimiento de Tizziano de los logros alcanzados por el renacimiento en Roma y Florencia.
Antes de que visitara Roma en 1545-1546, el conocimiento de estos trabajos lo realizaría el artista a través de dibujos y grabados, que actuarían como un estímulo y ayuda para crear un equivalente veneciano: un estilo renacentista de igual forma complejo, monumental, dinámico, pero con la particularidad de explotar al límite los recursos cromáticos tradicionalmente venecianos, la pincelada suelta, impresionista en el caso de Tizziano, y la creación de efectos atmosféricos.
Sus obras de la década de 1530 están traspasadas por una relativa serenidad, sutileza y refinamiento cromático, como se observa en su Venus de Urbino (1538-1539, Uffizi, Florencia), que hace una revisión de la Venus dormida de Giorgione (hacia 1510, Gemäldegalerie, Dresde). No obstante, un nuevo ímpetu de energía se plasma en La batalla de Cadore (hacia 1540, en su época en el Palacio Ducal de Venecia y hoy conocida a través de copias) y en tres grandiosas pinturas de techos (1543-1544, Santa María della Salute, Venezia), en las que escorzos violentos y figuras titánicas indican el conocimiento del estilo manierista por parte del pintor. (Estos cuadros los vimos en Santa María della Salute, Venezia el 8 de enero)
Tizziano es un retratista de primera calidad y sus innovaciones más importantes se centran en este campo entre las décadas de 1530 y 1550. En 1516 había sido nombrado pintor oficial de la República Veneziana, y trabajó a partir de aquí en las cortes de Ferrara y Mantua. En las décadas de 1530 y 1540 viajó a Bolonia para realizar los retratos del emperador Carlos V y del papa Pablo III, y visitó Roma por orden de este último, donde conoció a Miguel Ángel.
Entre 1548 y 1550 consta su permanencia en la corte de Carlos V en Augsburgo, Alemania, lo que le proporcionaría el encargo de multitud de retratos. Tizziano crea como retratista un tipo de descripción solemne y opulenta, realizando una síntesis entre la captación de la psicología y temperamento del personaje y la atención a los detalles de vestuario y al escenario, que definen a su vez la categoría social de la persona retratada. Entre sus numerosos retratos cabe destacar el del Caballero del guante (hacia 1520, Museo del Louvre, París), y la significativa colección que posee el Museo del Prado de Madrid: Federico Gonzaga (hacia 1526), el famoso Autorretrato (entre 1560-1566) del pintor a los 80 años, con una técnica casi impresionista; Carlos V en la batalla de Mühlberg (1548), que es un retrato ecuestre; los dos de Felipe II, uno de joven con armadura (1551) y otro de gran tamaño, muy parecido en la composición al de Carlos V en Mühlberg; La emperatriz Isabel de Portugal (hacia 1548), de medio cuerpo y el del Marqués del Vasto arengando a sus tropas.
Frente a los fondos neutros de sus primeros cuadros de este género, introduce en la mayoría de estos retratos cortesanos algún detalle de ambientación como puede ser una columna, una cortina o una vista del paisaje.
Por otro lado, en algunos retratos de la década de 1540, como en el de Pietro Aretino (Colección Frick, Nueva York) o el del papa Pablo III (1543, Museo Capodimonte, Nápoles) utiliza su inigualable maestría para hacer partícipe al espectador de la vida interior del retratado.
A partir de 1550, de vuelta a Venezia, su estilo ha cambiado de nuevo. En las series de pinturas mitológicas realizadas para el rey Felipe II de España, las formas pierden de forma gradual solidez, diluyéndose parcialmente en vagas texturas y pinceladas vibrantes, a la vez que el color se hace más intenso. Ejemplos de ello son La ninfa con el pastor (Kunsthistoriches, Museo de Viena) y El rapto de Europa (hacia 1559-1562, Museo de Isabella Stewart Gardner, Boston). El punto culminante se alcanza en la violenta Muerte de Acteón (hacia 1561, National Gallery, Londres), con su tonalidad broncínea y texturas espejeantes. De mayor profundidad es Marsias desollado (hacia 1570-1576, Kromeriz, Checoslovaquia).
Dentro del capítulo de la fábula pagana llevada a sus máximos extremos de sensualidad y magnífica interpretación del desnudo femenino tenemos Danae recibiendo la lluvia de oro, uno de los más hermosos desnudos salidos de su pincel; Venus y Adonis, y Venus y la música, pintadas en la década de 1540 por encargo de Felipe II y hoy en el Museo del Prado. Tizziano utilizó el término "poesías" para denominar estas pinturas mitológicas.
Estas obras son contemporáneas de una serie de pinturas religiosas en las que se observa la misma disolución progresiva de las formas a través del color y la luz. A menudo en escenarios nocturnos, destacan La Anunciación (1560-1565, San Salvador, Venecia) y La coronación de espinas (c. 1570, Pinacoteca de Munich). En estas obras el estilo desmaterializado de Tizziano busca crear un ambiente trascendente.
Este estilo tardío, como fenómeno asombroso en el contexto del arte renacentista, tiene su última manifestación en la Piedad, realizada por Tizziano para su propia capilla sepulcral, obra que dejó inacabada y que hoy se conserva en L’Accademia de Venezia.
Tizziano murió en Venecia en 1576. Su obra, que afectó de manera decisiva a la evolución de la pintura europea, proporcionó una alternativa igualmente poderosa y atractiva que la lineal y plástica tradición florentina seguida por Miguel Ángel y Rafael. Esta alternativa, que sería tomada por Petrus Paulus Rubens, Diego Velázquez, Rembrandt, Eugène Delacroix y los impresionistas, sigue viva en la actualidad. Por derecho propio, la obra de Tizziano se considera en la cima de los logros y éxitos en el campo de las artes visuales.
En Venecia, fue condiscípulo de Giorgione en el taller de los Bellini. Giovanni Bellini dejó una destacada impronta en su obra. Las obras juveniles de Tizziano se confunden a veces con las del pintor veneciano Giorgione, creando problemas a los especialistas.
La primera referencia documental que poseemos de Tizziano data de 1508, a raíz del encargo de los frescos para el exterior del Fondaco dei Tedeschi (Lonja de los alemanes), en colaboración con Giorgione. Por desgracia, los frescos nos han llegado sólo de modo fragmentario. Los especialistas disienten sobre las obras de principios del siglo XVI que deben adscribirse a Tizziano. Entre estas primeras obras deben citarse la Natividad Allendale (National Gallery, ciudad de Washington), todavía atribuida a Giorgione por muchos autores, y El concierto campestre (hacia 1510, Museo del Louvre, París), atribuida por lo general a Giorgione, aunque hoy se piensa que es obra de Tizziano o una obra de colaboración entre ambos. Del mismo modo, los estudiosos del tema muestran unanimidad a la hora de atribuir a Tizziano la Virgen gitana (hacia 1510, Kunsthistorisches Museum, Viena). Esta pintura es una adaptación de una composición de Giovanni Bellini, pero la Virgen presenta aquí un tipo más realista y los colores y texturas tienen una calidad que preludia la obra posterior de Tizziano.
En Padua, Tizziano realiza en 1511 los frescos de los Milagros de san Antonio para la Scuola del Santo. Estas narraciones demuestran su capacidad para dotar a las figuras de un sentimiento de aflicción convincente, de vida impulsiva, al tiempo que ordena los hechos con realismo en el marco de paisajes de gran viveza.
Tizziano poco a poco enriqueció el idílico estilo de Giorgione. Los cuerpos y los objetos adquieren progresivamente una sensual densidad y esplendor, los paisajes se vuelven más resonantes, la gama cromática gana en intensidad y profundidad pero también en armonía como se observa en Las tres edades del hombre (hacia 1513, Galería Nacional de Escocia, Edimburgo) y Amor divino y amor profano (hacia 1515, Galería Borghese, Roma). El proceso culminó en las bacanales que Tizziano pintó para el duque Alfonso d´Este en una estancia de su palacio de Ferrara entre 1518 y 1522 (Bacanal y La ofrenda a Venus del Museo del Prado, Madrid, y Baco y Ariadna, hoy en la National Gallery de Londres).
Estas obras se consideran las más famosas e influyentes del renacimiento, y transforman la idílica Arcadia de Giorgione en celebraciones dionisíacas. Están basadas en la literatura clásica y adaptan personajes de la estatuaria antigua y de Miguel Ángel; sin embargo, reproducen un mundo de vital sensualidad, belleza y contemporaneidad. Las dinámicas vibraciones de estas piezas tienen su paralelo en su obra de temática religiosa correspondiente al mismo periodo.
Entre las primeras obras sobre este tema destaca la Asunción de la Virgen (1516-1518) sobre el altar de Santa María dei Frari en Venezia, que destaca por la maestría en la composición y movimientos de un nutrido número de personajes tratados con un sorprendente sentido de la monumentalidad. Diseñados para ser vistos de lejos, sobresale también su fuerte colorido y luz dorada. Al destaparse la obra causó una gran sensación.
La misma tónica de monumentalidad se observa en la Virgen de Pésaro (1519-1526) del mismo templo, donde Tizziano realiza un cambio crucial en el modelo renacentista de sacra conversazione (pinturas de la Virgen con el Niño entre santos, estableciéndose alguna relación entre los personajes sagrados), situando a la Virgen, tradicionalmente colocada en el centro de la composición, en la parte derecha del cuadro, y pintando tras ella dos enormes columnas en perspectiva que se elevan más allá del espacio pictórico. Este nuevo esquema fue adoptado por artistas posteriores, como Paolo Veronés o los Carracci, abriendo el camino del estilo barroco por su sentido de movimiento y de infinito.
La más dinámica de las obras de Tizziano de este periodo fue la colosal Muerte de san Pedro mártir (1530, destruida), en donde la acción violenta encuentra eco en la convulsión de los árboles y del cielo. Estas obras, religiosas y profanas, revelan el conocimiento de Tizziano de los logros alcanzados por el renacimiento en Roma y Florencia.
Antes de que visitara Roma en 1545-1546, el conocimiento de estos trabajos lo realizaría el artista a través de dibujos y grabados, que actuarían como un estímulo y ayuda para crear un equivalente veneciano: un estilo renacentista de igual forma complejo, monumental, dinámico, pero con la particularidad de explotar al límite los recursos cromáticos tradicionalmente venecianos, la pincelada suelta, impresionista en el caso de Tizziano, y la creación de efectos atmosféricos.
Sus obras de la década de 1530 están traspasadas por una relativa serenidad, sutileza y refinamiento cromático, como se observa en su Venus de Urbino (1538-1539, Uffizi, Florencia), que hace una revisión de la Venus dormida de Giorgione (hacia 1510, Gemäldegalerie, Dresde). No obstante, un nuevo ímpetu de energía se plasma en La batalla de Cadore (hacia 1540, en su época en el Palacio Ducal de Venecia y hoy conocida a través de copias) y en tres grandiosas pinturas de techos (1543-1544, Santa María della Salute, Venezia), en las que escorzos violentos y figuras titánicas indican el conocimiento del estilo manierista por parte del pintor. (Estos cuadros los vimos en Santa María della Salute, Venezia el 8 de enero)
Tizziano es un retratista de primera calidad y sus innovaciones más importantes se centran en este campo entre las décadas de 1530 y 1550. En 1516 había sido nombrado pintor oficial de la República Veneziana, y trabajó a partir de aquí en las cortes de Ferrara y Mantua. En las décadas de 1530 y 1540 viajó a Bolonia para realizar los retratos del emperador Carlos V y del papa Pablo III, y visitó Roma por orden de este último, donde conoció a Miguel Ángel.
Entre 1548 y 1550 consta su permanencia en la corte de Carlos V en Augsburgo, Alemania, lo que le proporcionaría el encargo de multitud de retratos. Tizziano crea como retratista un tipo de descripción solemne y opulenta, realizando una síntesis entre la captación de la psicología y temperamento del personaje y la atención a los detalles de vestuario y al escenario, que definen a su vez la categoría social de la persona retratada. Entre sus numerosos retratos cabe destacar el del Caballero del guante (hacia 1520, Museo del Louvre, París), y la significativa colección que posee el Museo del Prado de Madrid: Federico Gonzaga (hacia 1526), el famoso Autorretrato (entre 1560-1566) del pintor a los 80 años, con una técnica casi impresionista; Carlos V en la batalla de Mühlberg (1548), que es un retrato ecuestre; los dos de Felipe II, uno de joven con armadura (1551) y otro de gran tamaño, muy parecido en la composición al de Carlos V en Mühlberg; La emperatriz Isabel de Portugal (hacia 1548), de medio cuerpo y el del Marqués del Vasto arengando a sus tropas.
Frente a los fondos neutros de sus primeros cuadros de este género, introduce en la mayoría de estos retratos cortesanos algún detalle de ambientación como puede ser una columna, una cortina o una vista del paisaje.
Por otro lado, en algunos retratos de la década de 1540, como en el de Pietro Aretino (Colección Frick, Nueva York) o el del papa Pablo III (1543, Museo Capodimonte, Nápoles) utiliza su inigualable maestría para hacer partícipe al espectador de la vida interior del retratado.
A partir de 1550, de vuelta a Venezia, su estilo ha cambiado de nuevo. En las series de pinturas mitológicas realizadas para el rey Felipe II de España, las formas pierden de forma gradual solidez, diluyéndose parcialmente en vagas texturas y pinceladas vibrantes, a la vez que el color se hace más intenso. Ejemplos de ello son La ninfa con el pastor (Kunsthistoriches, Museo de Viena) y El rapto de Europa (hacia 1559-1562, Museo de Isabella Stewart Gardner, Boston). El punto culminante se alcanza en la violenta Muerte de Acteón (hacia 1561, National Gallery, Londres), con su tonalidad broncínea y texturas espejeantes. De mayor profundidad es Marsias desollado (hacia 1570-1576, Kromeriz, Checoslovaquia).
Dentro del capítulo de la fábula pagana llevada a sus máximos extremos de sensualidad y magnífica interpretación del desnudo femenino tenemos Danae recibiendo la lluvia de oro, uno de los más hermosos desnudos salidos de su pincel; Venus y Adonis, y Venus y la música, pintadas en la década de 1540 por encargo de Felipe II y hoy en el Museo del Prado. Tizziano utilizó el término "poesías" para denominar estas pinturas mitológicas.
Estas obras son contemporáneas de una serie de pinturas religiosas en las que se observa la misma disolución progresiva de las formas a través del color y la luz. A menudo en escenarios nocturnos, destacan La Anunciación (1560-1565, San Salvador, Venecia) y La coronación de espinas (c. 1570, Pinacoteca de Munich). En estas obras el estilo desmaterializado de Tizziano busca crear un ambiente trascendente.
Este estilo tardío, como fenómeno asombroso en el contexto del arte renacentista, tiene su última manifestación en la Piedad, realizada por Tizziano para su propia capilla sepulcral, obra que dejó inacabada y que hoy se conserva en L’Accademia de Venezia.
Tizziano murió en Venecia en 1576. Su obra, que afectó de manera decisiva a la evolución de la pintura europea, proporcionó una alternativa igualmente poderosa y atractiva que la lineal y plástica tradición florentina seguida por Miguel Ángel y Rafael. Esta alternativa, que sería tomada por Petrus Paulus Rubens, Diego Velázquez, Rembrandt, Eugène Delacroix y los impresionistas, sigue viva en la actualidad. Por derecho propio, la obra de Tizziano se considera en la cima de los logros y éxitos en el campo de las artes visuales.
GALLERIA DEGLI UFFIZI – FIRENZE - ITALIA
Algunos de los pintores que ofrecen, sólo algunos.
Andrea del Castagno (1421-1457)
Andrea del Sarto (1486-1530)
Guido di Pietro detto Beato Angelico (1395-1455)
Giovanni Bellini (1425-1516)
Sandro Botticelli (1445-1510)
Agnolo di Cosimo Tori detto Il Bronzino (1503-1572)
Giovanni Antonio Canal detto Il Canaletto (1697-1768)
Michelangelo Merisi detto Il Caravaggio (1571-1610)
Cenni di Pepo detto Cimabue (1240-1302)
Antonio Allegri detto Il Correggio (1489-1534)
Lukas Cranach el Viejo (1472-1553)
Eugene Delacroix (1798-1863)
Domenico di Bartolomeo detto Domenico Veneziano (1410-1461)
Alberto Durero (1471-1528)
Bartolomeo della Porta detto Fra Bartolomeo (1472-1517)
Gentile da Fabriano (1370-1427)
Domenico Bigordi detto Domenico Ghirlandaio (1449-1494)
Ridolfo Bigordi detto Ridolfo del Ghirlandaio (1483-1561)
Giorgio Zorzi detto Il Giorgione (1477-1510)
Agnolo di Bondone detto Il Giotto (1267-1337)
Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828)
Hans Holbein el Joven (1497-1543)
Leonardo da Vinci (1452-1519)
Filippino Lippi (1457-1504)
Filippo Lippi (1406-1469)
Ambrogio Lorenzetti (1519-1548)
Lorenzo Lotto (1480-1556)
Andrea Mantegna (1451-1506)
Tommaso di Giovanni Cassal detto Masaccio (1401-1428)
Memmi Lippo (1517-1544)
Miguel Angel Buonarotti (1475-1564)
Andrea di Cione detto Il Orcagna (1545-1568)
Paolo di Dono detto Paolo Uccello (1397-1475)
Francesco Mazzola detto Il Parmigianino (1504-1540)
Pietro Vannucci detto Il Perugino (1448-1525)
Pietro di Benedetto detto Piero della Francesca (1416-1492)
Antonio Benci detto Antonio del Pollaiolo (1451-1498)
Jacopo Carucci detto Il Pontormo (1494-1556)
Rafael Sanzio detto Rafael de Urbino (1483-1520)
Rembrandt (1606-1669)
Cosimo Roselli (1459-1507)
Giovan Battista di Jacopo detto Rosso Fiorentino (1494-1540)
Rubens Pieter Paul (1577-1640)
Francesco de Rossi detto Cecchino Salviati (1510-1565)
Sebastiano Luciani detto Sebastiano del Piombo (1485-1547)
Luca Signorelli (1445-1525)
Jacopo Robusti detto Il Tintoretto (1518-1594)
Tizziano Veccelio (1488-1576)
Hugo Van Der Goes (1440-1482)
Giorgio Vasari (1511-1574)
Diego Rodrigo de Silva y Velazquez (1599-1660)
Paolo Caliari detto Il Veronese (1528-1588)
Andrea di Cione detto Il Verrocchio (1435-1488)
Etc. etc. etc.
Algunos de los pintores que ofrecen, sólo algunos.
Andrea del Castagno (1421-1457)
Andrea del Sarto (1486-1530)
Guido di Pietro detto Beato Angelico (1395-1455)
Giovanni Bellini (1425-1516)
Sandro Botticelli (1445-1510)
Agnolo di Cosimo Tori detto Il Bronzino (1503-1572)
Giovanni Antonio Canal detto Il Canaletto (1697-1768)
Michelangelo Merisi detto Il Caravaggio (1571-1610)
Cenni di Pepo detto Cimabue (1240-1302)
Antonio Allegri detto Il Correggio (1489-1534)
Lukas Cranach el Viejo (1472-1553)
Eugene Delacroix (1798-1863)
Domenico di Bartolomeo detto Domenico Veneziano (1410-1461)
Alberto Durero (1471-1528)
Bartolomeo della Porta detto Fra Bartolomeo (1472-1517)
Gentile da Fabriano (1370-1427)
Domenico Bigordi detto Domenico Ghirlandaio (1449-1494)
Ridolfo Bigordi detto Ridolfo del Ghirlandaio (1483-1561)
Giorgio Zorzi detto Il Giorgione (1477-1510)
Agnolo di Bondone detto Il Giotto (1267-1337)
Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828)
Hans Holbein el Joven (1497-1543)
Leonardo da Vinci (1452-1519)
Filippino Lippi (1457-1504)
Filippo Lippi (1406-1469)
Ambrogio Lorenzetti (1519-1548)
Lorenzo Lotto (1480-1556)
Andrea Mantegna (1451-1506)
Tommaso di Giovanni Cassal detto Masaccio (1401-1428)
Memmi Lippo (1517-1544)
Miguel Angel Buonarotti (1475-1564)
Andrea di Cione detto Il Orcagna (1545-1568)
Paolo di Dono detto Paolo Uccello (1397-1475)
Francesco Mazzola detto Il Parmigianino (1504-1540)
Pietro Vannucci detto Il Perugino (1448-1525)
Pietro di Benedetto detto Piero della Francesca (1416-1492)
Antonio Benci detto Antonio del Pollaiolo (1451-1498)
Jacopo Carucci detto Il Pontormo (1494-1556)
Rafael Sanzio detto Rafael de Urbino (1483-1520)
Rembrandt (1606-1669)
Cosimo Roselli (1459-1507)
Giovan Battista di Jacopo detto Rosso Fiorentino (1494-1540)
Rubens Pieter Paul (1577-1640)
Francesco de Rossi detto Cecchino Salviati (1510-1565)
Sebastiano Luciani detto Sebastiano del Piombo (1485-1547)
Luca Signorelli (1445-1525)
Jacopo Robusti detto Il Tintoretto (1518-1594)
Tizziano Veccelio (1488-1576)
Hugo Van Der Goes (1440-1482)
Giorgio Vasari (1511-1574)
Diego Rodrigo de Silva y Velazquez (1599-1660)
Paolo Caliari detto Il Veronese (1528-1588)
Andrea di Cione detto Il Verrocchio (1435-1488)
Etc. etc. etc.
Spresiano, sábado 31 de enero 2004
Hola; continúo con el relato del segundo y final día en la ciudad de las bellas artes por excelencia. En 1966 Firenze sufrió una catástrofe natural casi peor que si la hubieran bombardeado; se desbordó el fiume Arno como nunca en su historia y prácticamente la dejó bajo las aguas hasta la mitad de las paredes de las casas. Los florentinos recuerdan la fecha con amargura y hay muchas paredes donde grabaron en la piedra la marca del agua. Las pérdidas materiales y de obras de arte fue demoledora, como si la hubiera saqueado Atila. Miles de libros incunables medievales, tallados en madera, pinturas, etc. etc. navegaban entre un fangal a la deriva. La fecha quedó para la historia: el 4 de noviembre de 1966.
Dormimos 10 hs. como los dioses bien cuidados por San Pietro in Gattolino. Desayunamos en el hotel, pagamos la cuenta (E.65, un regalo) y salimos de pique para la GALLERIA DEGLI UFFIZI donde estuvimos seis horas y media, de las 9 a las 15.30 hs. El día estaba soleado y Uffizi totalmente calefaccionado. Yo ya había estado en Firenze tres días en enero del 97 pero Zulma no la conocía; bueno, se quedó medio atontada tanto con la ciudad como con los Uffizi, nunca se había imaginado lo que iba a contemplar ahí adentro.
Solamente voy a mencionar los principales artistas de las obras que se pueden apreciar en los Uffizi, con eso alcanza para dar una somera aproximación de los que este museo –uno de los principales del mundo- y el por qué nos quedamos tantas horas. Cobran la entrada E.6.50 pero si cobraran 20 ahí no te queda otra que pagarlos: los vale. Son 42 bellísimas salas y ocupa con dos plantas en forma de U todo el lateral del Palazzo Vecchio hasta el Arno. Antes de mencionarlos quiero decir que los artistas que trabajaron en la Toscana -Firenze está en esa región meridional de Italia- son en su mayoría distintos a los mencionados en los relatos de Venezia; eran dos escuelas de pintura con sus rasgos distintivos y sus rivalidades. Unos pocos pintores –extranjeros- no trabajaron en la zona pero sus cuadros fueron comprados para la colección de la Gallería. Voy a colocar aparte los nombres de algunos de ellos, los más conocidos.
Esta vez respecto de cuando estuve en los Uffizi en el 97 me encontré con una agradable novedad, han restaurado muchas pinturas utilizando lo mejor que tiene la técnica moderna al respecto. Dos ejemplos: hoy se pueden apreciar La Medusa del Caravaggio y La Anunciación de Leonardo como si hubieran sido pintadas la semana pasada; la otra vez estaban tan oscuras que eran casi inapreciables. Han aplicado el restauro a cientos de pinturas y si uno piensa que para eso usan la plata que te cobran, bueno… están disculpados.
Luego de Uffizi y faltando dos horas para el tren de regreso paseamos un poco al azar por las callecitas. En una de esas nos topamos con la casa donde había nacido y vivido el Dante, es chiquita y está en un callejón angosto que tiene delante una pared de siglos. Te comociona pararte en la puerta de la casa y saber que por ahí entraba y salía a diario unos de los escritores más laureados de todos los tiempos. Zulma me sacó una foto en la puerta y mientras disparaba el flash por unos breves segundos me sentí el mismísimo Dante Alighieri. JA! En otra vueltita de esas y mirando distraídamente vi una placa en una pared donde decía que ahí se había alojado entre 1868 y 1869 Dostoievsky mientras escribía “El Idiota”; es justo frente al Palazzo Pitti.
Firenze no es como Spresiano ni como el norte de Italia, ahí la gente no respeta las líneas cebra de las calles y la infinidad de motos que circulan se te vienen encima y tenés que correr; si ponés un pie en la calle te lo pisan. Pasamos varias veces por el archifamoso Ponte Vecchio con sus decenas de comercios que venden las joyas de marca más caras que existen; es un infierno de joyerías y de perlas, diamantes, marfiles, rubíes… qué sé yo… el día que se venga abajo va a llorar más de uno… van a tener que desviar y dragar el Arno para recuperar la merca. Salutti !!! Mario Vidal detto Il Marione
Hola; continúo con el relato del segundo y final día en la ciudad de las bellas artes por excelencia. En 1966 Firenze sufrió una catástrofe natural casi peor que si la hubieran bombardeado; se desbordó el fiume Arno como nunca en su historia y prácticamente la dejó bajo las aguas hasta la mitad de las paredes de las casas. Los florentinos recuerdan la fecha con amargura y hay muchas paredes donde grabaron en la piedra la marca del agua. Las pérdidas materiales y de obras de arte fue demoledora, como si la hubiera saqueado Atila. Miles de libros incunables medievales, tallados en madera, pinturas, etc. etc. navegaban entre un fangal a la deriva. La fecha quedó para la historia: el 4 de noviembre de 1966.
Dormimos 10 hs. como los dioses bien cuidados por San Pietro in Gattolino. Desayunamos en el hotel, pagamos la cuenta (E.65, un regalo) y salimos de pique para la GALLERIA DEGLI UFFIZI donde estuvimos seis horas y media, de las 9 a las 15.30 hs. El día estaba soleado y Uffizi totalmente calefaccionado. Yo ya había estado en Firenze tres días en enero del 97 pero Zulma no la conocía; bueno, se quedó medio atontada tanto con la ciudad como con los Uffizi, nunca se había imaginado lo que iba a contemplar ahí adentro.
Solamente voy a mencionar los principales artistas de las obras que se pueden apreciar en los Uffizi, con eso alcanza para dar una somera aproximación de los que este museo –uno de los principales del mundo- y el por qué nos quedamos tantas horas. Cobran la entrada E.6.50 pero si cobraran 20 ahí no te queda otra que pagarlos: los vale. Son 42 bellísimas salas y ocupa con dos plantas en forma de U todo el lateral del Palazzo Vecchio hasta el Arno. Antes de mencionarlos quiero decir que los artistas que trabajaron en la Toscana -Firenze está en esa región meridional de Italia- son en su mayoría distintos a los mencionados en los relatos de Venezia; eran dos escuelas de pintura con sus rasgos distintivos y sus rivalidades. Unos pocos pintores –extranjeros- no trabajaron en la zona pero sus cuadros fueron comprados para la colección de la Gallería. Voy a colocar aparte los nombres de algunos de ellos, los más conocidos.
Esta vez respecto de cuando estuve en los Uffizi en el 97 me encontré con una agradable novedad, han restaurado muchas pinturas utilizando lo mejor que tiene la técnica moderna al respecto. Dos ejemplos: hoy se pueden apreciar La Medusa del Caravaggio y La Anunciación de Leonardo como si hubieran sido pintadas la semana pasada; la otra vez estaban tan oscuras que eran casi inapreciables. Han aplicado el restauro a cientos de pinturas y si uno piensa que para eso usan la plata que te cobran, bueno… están disculpados.
Luego de Uffizi y faltando dos horas para el tren de regreso paseamos un poco al azar por las callecitas. En una de esas nos topamos con la casa donde había nacido y vivido el Dante, es chiquita y está en un callejón angosto que tiene delante una pared de siglos. Te comociona pararte en la puerta de la casa y saber que por ahí entraba y salía a diario unos de los escritores más laureados de todos los tiempos. Zulma me sacó una foto en la puerta y mientras disparaba el flash por unos breves segundos me sentí el mismísimo Dante Alighieri. JA! En otra vueltita de esas y mirando distraídamente vi una placa en una pared donde decía que ahí se había alojado entre 1868 y 1869 Dostoievsky mientras escribía “El Idiota”; es justo frente al Palazzo Pitti.
Firenze no es como Spresiano ni como el norte de Italia, ahí la gente no respeta las líneas cebra de las calles y la infinidad de motos que circulan se te vienen encima y tenés que correr; si ponés un pie en la calle te lo pisan. Pasamos varias veces por el archifamoso Ponte Vecchio con sus decenas de comercios que venden las joyas de marca más caras que existen; es un infierno de joyerías y de perlas, diamantes, marfiles, rubíes… qué sé yo… el día que se venga abajo va a llorar más de uno… van a tener que desviar y dragar el Arno para recuperar la merca. Salutti !!! Mario Vidal detto Il Marione
Spresiano, sábado 31 de enero 2004
Buenos días a todos. Sigo con lo de anteayer en FIRENZE. Santa Ma. del Fiore es una chiessa austera; exceptuando las cosas que conté –que no son pocas- está bastante despojada de oropel, artesonados y altares laterales, es sobria comparada con otras. Estando en Il Duomo se había largado a llover y al salir caían esos putos pedazos de hielo que te congelaban hasta el culo, hacía rato que estábamos ateridos de frio pero igual seguimos adelante. Hicimos otros 300 metros y caímos en la PIAZZA DELLA SIGNORIA… OHHHH !!! Estábamos en el centro cívico y político del Ducado Mediceo, piazza que quedó tal cual era en los siglos del renacimiento (las pinturas de época dan fe de ello), hasta el pavimento es original; mires para donde mires te invade el asombro, dejás volar la imaginación 300, 400, 500 años atrás y los ves a Maquiavelo, el Giotto, Petrarca y su Laura, el Dante y su Beatrice, Leonardo, Miguel Angel, … caminando esas mismas calles, viendo lo que vos estás viendo, conversando entre ellos en las mismas baldosas donde vos estás parado en ese momento. No hace falta mucho vuelo para imaginar la pira donde lo quemaron vivo a Savonarola en un rincón de esa piazza o verlo a Lorenzo de Médicis atravesarla raudo a caballo.
La imponente mole del Palazzo Vecchio, la fuente de Neptuno, la estatua de Cosme I, la Loggia dei Lanzi con el inigualable Perseo de Benvenuto Cellini y el Rapto de Las Sabinas de Giambologna, El David y etc. etc. (dije que no iba a abundar). Por supu que la mayoría de las estatuas al aire libre son copias, los originales están dentro de los museos a salvo de la contaminación ambiental.
Me vuelve una vez más lo que decía mi amiga Ruth: el que más sabe es el que más ve. Para visitar una ciudad como Firenze y tantas otras de esta varias veces milenaria Italia, para poder apreciar lo que ven tus ojos metro a metro y darte cuenta dónde estás parado tenés que conocer previamente algo de la historia de la humanidad o irlo leyendo durante el viaje, de lo contrario es un lamentable desperdicio. Por ejemplo, si no tenés una cierta dosis de conocimiento sobre historia sagrada y mitología griega y romana te perdés mucho en la posibilidad de apreciar pintura y escultura renacentista. Si mínimamente uno no distingue en arquitectura los estilos románico, bizantino, gótico, renacentista y barroco (no es difícil) se te pasa por alto el abc de una ciudad y su historia de siglos. En mi parecer no es preciso ser universitario ni especialista aunque sí tener acreditado un buen secundario o una mínima inquietud por el vasto campo de la historia y el arte.
De la Piazza dei Signori, empapados y corajeándole a la adversidad climática fuimos hasta la BASILICA DE LA SANTA CROCE (S.XIV). Otra puteada: E.4 la entrada (son unos h.de p.). Voy a darle la razón total a un italiano que me dice que acá el Estado no pone un sólo Euro en la conservación y restauración de obras de arte, todo sale de las cuantiosas fortunas que dejamos los turistas. En Santa Crocce estuvimos dos horas; si no estuvimos más fue porque el frio nos tenía contra las cuerdas al borde del desmayo. Es la iglesia franciscana más grande del mundo y está considerada “Panteón de las glorias italianas” ya que ahí descansan en monumentales sepulcros los restos de Nicolás Maquiavelo, Ugo Foscolo, Lorenzo Ghiberti, Galileo Galilei, Gioaccino Rossini, Miguel Angel Buonarotti, Giorgio Vasari, Vittorio Alfieri y el Dante. Los artistas que trabajaron ahí son de la talla de Cimabue, Giotto, Brunelleschi, Donatello, Vasari, Ghiberti, Orcagna, los Gaddi, los Della Robbia, Giovanni da Milano, Bronzino, Michelozzo, Domenico Veneziano, Maso di Banco, Giuliano da Sangallo, Benedetto da Maiano, Antonio Canova, y la lista sigue…
Salimos de la Santa Crocce con el K.O. polar bien puesto y rajamos para el hotel Bóboli sito en la Via Romana N 63 del otro lado del Arno, de manera que cruzamos el hermoso Ponte Vecchio y “sempre diritto” unos 200 mts. después del Palazzo Pitti nos zambullimos en el hotel para no volver a salir. Eran las 17 hs., había planes pero los cancelamos, era imposible seguir bancando las patas congeladas. Ya en la pieza del primer piso abro la ventana y veo a un tipo que me mira fijamente a pocos metros de distancia; me llamó la atención porque tenía una aureola en la cabeza, entonces me di cuenta que era un busto de marmol. Me dije… la que me faltaba… un beato frente a mi ventana… a este me lo pusieron los frailes a propósito. Bueno, lo presento… se trataba del bueno de San Pietro in Gattolino cuya pequeña chiessa está frente al hotel Bóboli; el busto está sobre el tímpano de entrada y entonces estábamos a la misma altura cruzando la angosta callejuela. Al día siguiente supimos que es la chiessa más antigua de Firenze y ya se encuentra citada en documentos del S.IX, también pudimos entrar a verla por curiosidad. Sigo con lo de ayer en otro relato. Mario
Buenos días a todos. Sigo con lo de anteayer en FIRENZE. Santa Ma. del Fiore es una chiessa austera; exceptuando las cosas que conté –que no son pocas- está bastante despojada de oropel, artesonados y altares laterales, es sobria comparada con otras. Estando en Il Duomo se había largado a llover y al salir caían esos putos pedazos de hielo que te congelaban hasta el culo, hacía rato que estábamos ateridos de frio pero igual seguimos adelante. Hicimos otros 300 metros y caímos en la PIAZZA DELLA SIGNORIA… OHHHH !!! Estábamos en el centro cívico y político del Ducado Mediceo, piazza que quedó tal cual era en los siglos del renacimiento (las pinturas de época dan fe de ello), hasta el pavimento es original; mires para donde mires te invade el asombro, dejás volar la imaginación 300, 400, 500 años atrás y los ves a Maquiavelo, el Giotto, Petrarca y su Laura, el Dante y su Beatrice, Leonardo, Miguel Angel, … caminando esas mismas calles, viendo lo que vos estás viendo, conversando entre ellos en las mismas baldosas donde vos estás parado en ese momento. No hace falta mucho vuelo para imaginar la pira donde lo quemaron vivo a Savonarola en un rincón de esa piazza o verlo a Lorenzo de Médicis atravesarla raudo a caballo.
La imponente mole del Palazzo Vecchio, la fuente de Neptuno, la estatua de Cosme I, la Loggia dei Lanzi con el inigualable Perseo de Benvenuto Cellini y el Rapto de Las Sabinas de Giambologna, El David y etc. etc. (dije que no iba a abundar). Por supu que la mayoría de las estatuas al aire libre son copias, los originales están dentro de los museos a salvo de la contaminación ambiental.
Me vuelve una vez más lo que decía mi amiga Ruth: el que más sabe es el que más ve. Para visitar una ciudad como Firenze y tantas otras de esta varias veces milenaria Italia, para poder apreciar lo que ven tus ojos metro a metro y darte cuenta dónde estás parado tenés que conocer previamente algo de la historia de la humanidad o irlo leyendo durante el viaje, de lo contrario es un lamentable desperdicio. Por ejemplo, si no tenés una cierta dosis de conocimiento sobre historia sagrada y mitología griega y romana te perdés mucho en la posibilidad de apreciar pintura y escultura renacentista. Si mínimamente uno no distingue en arquitectura los estilos románico, bizantino, gótico, renacentista y barroco (no es difícil) se te pasa por alto el abc de una ciudad y su historia de siglos. En mi parecer no es preciso ser universitario ni especialista aunque sí tener acreditado un buen secundario o una mínima inquietud por el vasto campo de la historia y el arte.
De la Piazza dei Signori, empapados y corajeándole a la adversidad climática fuimos hasta la BASILICA DE LA SANTA CROCE (S.XIV). Otra puteada: E.4 la entrada (son unos h.de p.). Voy a darle la razón total a un italiano que me dice que acá el Estado no pone un sólo Euro en la conservación y restauración de obras de arte, todo sale de las cuantiosas fortunas que dejamos los turistas. En Santa Crocce estuvimos dos horas; si no estuvimos más fue porque el frio nos tenía contra las cuerdas al borde del desmayo. Es la iglesia franciscana más grande del mundo y está considerada “Panteón de las glorias italianas” ya que ahí descansan en monumentales sepulcros los restos de Nicolás Maquiavelo, Ugo Foscolo, Lorenzo Ghiberti, Galileo Galilei, Gioaccino Rossini, Miguel Angel Buonarotti, Giorgio Vasari, Vittorio Alfieri y el Dante. Los artistas que trabajaron ahí son de la talla de Cimabue, Giotto, Brunelleschi, Donatello, Vasari, Ghiberti, Orcagna, los Gaddi, los Della Robbia, Giovanni da Milano, Bronzino, Michelozzo, Domenico Veneziano, Maso di Banco, Giuliano da Sangallo, Benedetto da Maiano, Antonio Canova, y la lista sigue…
Salimos de la Santa Crocce con el K.O. polar bien puesto y rajamos para el hotel Bóboli sito en la Via Romana N 63 del otro lado del Arno, de manera que cruzamos el hermoso Ponte Vecchio y “sempre diritto” unos 200 mts. después del Palazzo Pitti nos zambullimos en el hotel para no volver a salir. Eran las 17 hs., había planes pero los cancelamos, era imposible seguir bancando las patas congeladas. Ya en la pieza del primer piso abro la ventana y veo a un tipo que me mira fijamente a pocos metros de distancia; me llamó la atención porque tenía una aureola en la cabeza, entonces me di cuenta que era un busto de marmol. Me dije… la que me faltaba… un beato frente a mi ventana… a este me lo pusieron los frailes a propósito. Bueno, lo presento… se trataba del bueno de San Pietro in Gattolino cuya pequeña chiessa está frente al hotel Bóboli; el busto está sobre el tímpano de entrada y entonces estábamos a la misma altura cruzando la angosta callejuela. Al día siguiente supimos que es la chiessa más antigua de Firenze y ya se encuentra citada en documentos del S.IX, también pudimos entrar a verla por curiosidad. Sigo con lo de ayer en otro relato. Mario
Friday, January 30, 2004
Spresiano, viernes 30 de enero 2004
Buenas noches a todos, aquí estoy, recién llegado de FIRENZE y todavía alucinado (dije “alucinado”) por lo que implica haber caminado dos poquísimos días la increíble ciudad de los Médicis. Esta vez no voy a intentar contar todo lo que vimos y sentimos por un par de motivos; el uno es que tendría que escribir un libro y el otro es la imposibilidad de transmitir lo que es Firenze para quien nunca tuvo la oportunidad de estar ahí. Me animé a hacerlo con Venezia y me salió mal, no logré dar la idea; esta vez renuncio a ello, veré de orientarme más por el lado de lo anecdótico.
Fueron dos días disímiles. Ayer el frio nos jugó una mala pasada, nunca pensé que las bajas temperaturas iban a poder más que mi entusiasmo pero comprobé que estaba equivocado, el frio me ganó, y por varios cuerpos. Era verdaderamente insoportable caminar con las manos, la cara y los pies congelados casi hasta la insensibilidad; a las 17 hs. enfilamos para el hotel jurando no volver a salir. Llegamos a las 9 de la mañana a la estación de tren “Firenze Santa María Novella” y a las 10 estando en Il Duomo vi que afuera empezaba a llover lento y groso, nunca había visto llover así, caían unos gruesos goterones pero lentamente, parecía una lluvia torrencial en cámara lenta. No era nieve ni nevisca, estaba cayendo hielo, gruesos copos de hielo que al tocar el suelo se disolvían. Hoy en cambio amaneció lindo, con menos frio y un poco de sol tibio.
De manera entonces que ayer de 9 a 17 hs. fue una tortura intentar caminar Firenze y ver algunas cosas, tanto frio te pone molesto y no podés ver nada ni pensar ni hablar, es lo mismo que un persistente dolor de muelas. Lo primero que hicimos fue entrar a la chiessa de Santa María Novella, pegadita a la estación de trenes. Estuvimos en tres iglesias, las tres sin calefacción, tres desperdicios por culpa del maldito frio y esa lluvia congelada.
En SANTA MARIA NOVELLA (S.XIII) ahora te cobran para entrar, ya me está pareciendo que a estos tanos se les va la mano, realmente me empezó a dar bronca; E.2.50 por cabeza como quien dice “pasá nomás… qué te voy a cobrar…”. No voy a contar lo que vimos adentro, pueden imaginarlo, venir aquí a verlo, buscarlo en Internet o en libros especializados; disculpen que lo diga de esa manera pero es que hay libros de cientos de páginas dedicados sólo a esta basílica. Es apabullante la cantidad de obras, un portentoso compendio de las bellas artes. Lo único para comentar como anecdótico es que una vez visitada la basílica te permiten pasar a la sacristía y luego al chiostro (claustro); después siguen unas estancias enormes –que son unas cuantas- y que te hacen pensar de dónde sacan el lugar porque desde afuera no parece tan grande.
De ahí caminamos unos 300 metros y entramos en el Duomo de Firenze, la inigualable Cattedrale de SANTA MARIA DEL FIORE (S.XIII) con el baptisterio octogonal adelante (acá no nos cobraron). De esta inmensa basílica –creo que la segunda más grande del mundo después de San Pedro- sobresalen cuatro cosas. -El tamaño del edificio… mts. 153 por 90 y una altura de 90 mts. en la cúpula; son como dos canchas de fútbol y me saco el sombrero ante los arquitectos que la diseñaron, en particular frente a Arnolfo di Cambio y Filippo Brunelleschi. -La historia que tiene, los visitantes y personajes que por ahí han andado y los hechos que ocurrieron (Ej. la conspiración de los Pazzi) que no los ves pero se los puede leer en los libros dedicados y olfatear en el aire. -Los mármoles policromados del pavimento. –Y la descomunal cúpula diseñada por Brunelleschi y pintada entre 1572 y 1579 por Giorgio Vasari y Federico Zuccari con el tema iconográfico del Juicio Universal; nada menos que 3.600 mts. cuadrados de superficie pintada a 90 mts. de altura. Levantás la cabeza y pegás un enmudecido grito, se te viene la cúpula encima; es algo colosal, inimaginable, digno de dos artistas enloquecidos.
Vale la pena añadir un comentario sobre estos edificios. Seguramente en otras épocas los frailes los llenaban con creyentes y feligreses pero –para bien o para mal- los tiempos cambiaron y hoy en día de cada 100 personas que entran 99 no van para rezar sino para ver lo mejor del arte renacentista. Entonces ya más que iglesias son museos (ni siquiera son iglesias de peregrinación como por ej. San Marcos en Venezia), a tal punto que les han sacado los bancos y señalizaron las obras de arte para ver. En muchas han dejado un pequeño altar lateral para rezar alguna misa, bien sectorizado para que los turistas no rompan los cocos. Si no tuvieran dentro obras de arte en pintura, escultura, madera, etc. igual valdría la pena entrar para ver la grandiosa arquitectura que despliegan. Por cansado hoy dejo aquí, mañana sábado les sigo contando. Buenas noches. Mario
Buenas noches a todos, aquí estoy, recién llegado de FIRENZE y todavía alucinado (dije “alucinado”) por lo que implica haber caminado dos poquísimos días la increíble ciudad de los Médicis. Esta vez no voy a intentar contar todo lo que vimos y sentimos por un par de motivos; el uno es que tendría que escribir un libro y el otro es la imposibilidad de transmitir lo que es Firenze para quien nunca tuvo la oportunidad de estar ahí. Me animé a hacerlo con Venezia y me salió mal, no logré dar la idea; esta vez renuncio a ello, veré de orientarme más por el lado de lo anecdótico.
Fueron dos días disímiles. Ayer el frio nos jugó una mala pasada, nunca pensé que las bajas temperaturas iban a poder más que mi entusiasmo pero comprobé que estaba equivocado, el frio me ganó, y por varios cuerpos. Era verdaderamente insoportable caminar con las manos, la cara y los pies congelados casi hasta la insensibilidad; a las 17 hs. enfilamos para el hotel jurando no volver a salir. Llegamos a las 9 de la mañana a la estación de tren “Firenze Santa María Novella” y a las 10 estando en Il Duomo vi que afuera empezaba a llover lento y groso, nunca había visto llover así, caían unos gruesos goterones pero lentamente, parecía una lluvia torrencial en cámara lenta. No era nieve ni nevisca, estaba cayendo hielo, gruesos copos de hielo que al tocar el suelo se disolvían. Hoy en cambio amaneció lindo, con menos frio y un poco de sol tibio.
De manera entonces que ayer de 9 a 17 hs. fue una tortura intentar caminar Firenze y ver algunas cosas, tanto frio te pone molesto y no podés ver nada ni pensar ni hablar, es lo mismo que un persistente dolor de muelas. Lo primero que hicimos fue entrar a la chiessa de Santa María Novella, pegadita a la estación de trenes. Estuvimos en tres iglesias, las tres sin calefacción, tres desperdicios por culpa del maldito frio y esa lluvia congelada.
En SANTA MARIA NOVELLA (S.XIII) ahora te cobran para entrar, ya me está pareciendo que a estos tanos se les va la mano, realmente me empezó a dar bronca; E.2.50 por cabeza como quien dice “pasá nomás… qué te voy a cobrar…”. No voy a contar lo que vimos adentro, pueden imaginarlo, venir aquí a verlo, buscarlo en Internet o en libros especializados; disculpen que lo diga de esa manera pero es que hay libros de cientos de páginas dedicados sólo a esta basílica. Es apabullante la cantidad de obras, un portentoso compendio de las bellas artes. Lo único para comentar como anecdótico es que una vez visitada la basílica te permiten pasar a la sacristía y luego al chiostro (claustro); después siguen unas estancias enormes –que son unas cuantas- y que te hacen pensar de dónde sacan el lugar porque desde afuera no parece tan grande.
De ahí caminamos unos 300 metros y entramos en el Duomo de Firenze, la inigualable Cattedrale de SANTA MARIA DEL FIORE (S.XIII) con el baptisterio octogonal adelante (acá no nos cobraron). De esta inmensa basílica –creo que la segunda más grande del mundo después de San Pedro- sobresalen cuatro cosas. -El tamaño del edificio… mts. 153 por 90 y una altura de 90 mts. en la cúpula; son como dos canchas de fútbol y me saco el sombrero ante los arquitectos que la diseñaron, en particular frente a Arnolfo di Cambio y Filippo Brunelleschi. -La historia que tiene, los visitantes y personajes que por ahí han andado y los hechos que ocurrieron (Ej. la conspiración de los Pazzi) que no los ves pero se los puede leer en los libros dedicados y olfatear en el aire. -Los mármoles policromados del pavimento. –Y la descomunal cúpula diseñada por Brunelleschi y pintada entre 1572 y 1579 por Giorgio Vasari y Federico Zuccari con el tema iconográfico del Juicio Universal; nada menos que 3.600 mts. cuadrados de superficie pintada a 90 mts. de altura. Levantás la cabeza y pegás un enmudecido grito, se te viene la cúpula encima; es algo colosal, inimaginable, digno de dos artistas enloquecidos.
Vale la pena añadir un comentario sobre estos edificios. Seguramente en otras épocas los frailes los llenaban con creyentes y feligreses pero –para bien o para mal- los tiempos cambiaron y hoy en día de cada 100 personas que entran 99 no van para rezar sino para ver lo mejor del arte renacentista. Entonces ya más que iglesias son museos (ni siquiera son iglesias de peregrinación como por ej. San Marcos en Venezia), a tal punto que les han sacado los bancos y señalizaron las obras de arte para ver. En muchas han dejado un pequeño altar lateral para rezar alguna misa, bien sectorizado para que los turistas no rompan los cocos. Si no tuvieran dentro obras de arte en pintura, escultura, madera, etc. igual valdría la pena entrar para ver la grandiosa arquitectura que despliegan. Por cansado hoy dejo aquí, mañana sábado les sigo contando. Buenas noches. Mario
Wednesday, January 28, 2004
TIZZIANO VECELLIO, pintor italiano (Pieve di Cadore 1488/89-Venecia 1576). Segundo de los cinco hijos de Gregorio Vecellio, notario de origen cadorino, Tizziano nació en 1488 o 1489 según Dolce (1557) y Vasari (1568). La crítica reciente (Morassi, 1966; Palluccbini, 1969) prefiere esta fecha a la tradicional anterior (1477), procedente de otras fuentes (Anónimo del Tizianello, 1622; Ridolfi, 1648) y aceptada más tarde por Cavalcaselle (1877-78), porque corresponde de forma plausible a la evolución del estilo de Tizziano. Siempre según Dolce, Tizziano llegó a Venecia «a la edad de nueve años» y empezó su aprendizaje junto a Sebastiano Zuccato; una vez adquiridos los primeros rudimentos, pasa al taller de Gentile Bellini. Sin embargo, le “repugnaba seguir el estilo seco pasado de moda de Gentile”, y el joven Tizziano “se acerca, en el mismo taller, a Giovanni Bellini” (Dolce), del que aprecia su gusto más moderno.
Spresiano, miércoles 28 de enero 2004
Sin pensarlo ni quererlo hoy pudimos conocer ODERZO, y vaya la sorpresa que nos llevamos; es una ciudad construída casi en su totalidad sobre otra importante ciudad romana que se llamó “Opitergium”. Lo de “importante” viene en razón de un camino que el consul romano Spurio Postumio Albino mandó construir con fines militares en el año 148 a.C. y que se llamó Via Postumia. Dicho camino iba desde la costa Liguria hasta el Adriático pasando por ciudades como Génova, Tortona, Piacenza, Cremona, Vicenza, Oderzo, Acquileia y otras. El tramo que iba desde Verona hasta Acquileia tenía 200 kmts. En Postioma se cruzaba con otro largo camino denominado Via Claudia Augusta que iba desde el Altino hasta Trento.
De manera entonces que Oderzo estaba muy bien ubicada y los romanos pusieron ahí un pie grande, era una buena posición estratégica; la dotaron de foro, basílica y circo además de todas sus otras instituciones. Caído el Imperio, Oderzo –tal como Vicenza- fue objeto de presa de cuanto ejército bárbaro cruzaba por ahí; la destruyeron varias veces, la última de las cuales fue a manos de Atila en el año 452.
El hecho es que hoy día todo Oderzo es una torta de varias capas con restos de las distintas civilizaciones que hicieron de ella su morada, incluyendo asentamientos palafíticos pre romanos. Lo notable es que no han construido lo moderno tapando lo que estaba sino que han removido y dejado a la vista lo que está más abajo colocando vidrios irrompibles. Hay edificios enteros que comienzan a dos metros del piso, asentados en columnas, que dejan ver debajo los restos de las edificaciones romanas (!!!). Estuvimos caminando por la Piazza del Foro Romano y yo no podía creer estar viendo un muy moderno Banco recostado contra una muralla medieval y asentado sobre pavimento romano a la vista.
Todo el centro histórico es impresionante, hay vidrio en los pisos por todos lados y podés ver lo que hay abajo. Por lo demás son todos palacios y casas afrescados de los S.XV y XVI, uno al lado del otro. Nunca me imaginé semejante orquesta de 30 ejecutantes uno de cada siglo… es de locos… saqué varias fotos pero no van a dar ni la más pálida idea de lo que hoy vi.
Entramos al Duomo y es otro despelote, casi todo es del S.X con mármoles taraceados de todos los colores, frescos medievales y como si fuera poco las palas renacentistas (Jácopo Palma il Giovane, etc. etc.). Es producto de un adaptamiento hecho en el S.XVI de otro edificio gótico fundado en el primer siglo del cristianismo.
Si te querés subir a la máquina del tiempo primero andá a Acquileia y después venite para Oderzo. Gracias Virginia y Mauro por tan hermoso e instructivo paseo. Mañana jueves nos vamos dos días a Firenze. Saludos para todos. Mario
Sin pensarlo ni quererlo hoy pudimos conocer ODERZO, y vaya la sorpresa que nos llevamos; es una ciudad construída casi en su totalidad sobre otra importante ciudad romana que se llamó “Opitergium”. Lo de “importante” viene en razón de un camino que el consul romano Spurio Postumio Albino mandó construir con fines militares en el año 148 a.C. y que se llamó Via Postumia. Dicho camino iba desde la costa Liguria hasta el Adriático pasando por ciudades como Génova, Tortona, Piacenza, Cremona, Vicenza, Oderzo, Acquileia y otras. El tramo que iba desde Verona hasta Acquileia tenía 200 kmts. En Postioma se cruzaba con otro largo camino denominado Via Claudia Augusta que iba desde el Altino hasta Trento.
De manera entonces que Oderzo estaba muy bien ubicada y los romanos pusieron ahí un pie grande, era una buena posición estratégica; la dotaron de foro, basílica y circo además de todas sus otras instituciones. Caído el Imperio, Oderzo –tal como Vicenza- fue objeto de presa de cuanto ejército bárbaro cruzaba por ahí; la destruyeron varias veces, la última de las cuales fue a manos de Atila en el año 452.
El hecho es que hoy día todo Oderzo es una torta de varias capas con restos de las distintas civilizaciones que hicieron de ella su morada, incluyendo asentamientos palafíticos pre romanos. Lo notable es que no han construido lo moderno tapando lo que estaba sino que han removido y dejado a la vista lo que está más abajo colocando vidrios irrompibles. Hay edificios enteros que comienzan a dos metros del piso, asentados en columnas, que dejan ver debajo los restos de las edificaciones romanas (!!!). Estuvimos caminando por la Piazza del Foro Romano y yo no podía creer estar viendo un muy moderno Banco recostado contra una muralla medieval y asentado sobre pavimento romano a la vista.
Todo el centro histórico es impresionante, hay vidrio en los pisos por todos lados y podés ver lo que hay abajo. Por lo demás son todos palacios y casas afrescados de los S.XV y XVI, uno al lado del otro. Nunca me imaginé semejante orquesta de 30 ejecutantes uno de cada siglo… es de locos… saqué varias fotos pero no van a dar ni la más pálida idea de lo que hoy vi.
Entramos al Duomo y es otro despelote, casi todo es del S.X con mármoles taraceados de todos los colores, frescos medievales y como si fuera poco las palas renacentistas (Jácopo Palma il Giovane, etc. etc.). Es producto de un adaptamiento hecho en el S.XVI de otro edificio gótico fundado en el primer siglo del cristianismo.
Si te querés subir a la máquina del tiempo primero andá a Acquileia y después venite para Oderzo. Gracias Virginia y Mauro por tan hermoso e instructivo paseo. Mañana jueves nos vamos dos días a Firenze. Saludos para todos. Mario
Spresiano, miércoles 28 de enero 2004
Hoy salimos temprano para CONEGLIANO y estuvimos unas tres horas paseando por la ciudad del Cima. Volvimos a hacer casi el mismo recorrido que la primera vez: Gradinata degli Alpini, Piazza Cima con el Teatro dell’Accademia y el Palazzo del Comune, la callecita donde vivió el Cima da Conegliano (justo detrás del Duomo), la Casa Sbarra (S.XVI); nos entretuvimos viendo los modernos negocios bajo las recovas de palacios casi todos del S.XV con sus fachadas afrescadas. Nuevamente entramos al Duomo pero estaba el fraile en misa dando un sermón sobre San Agustín así que salimos disparando. De ahí nos fuimos al Convento di San Francesco (S.XII, pero bombardeado) a ver una excavaciones arqueológicas actuales donde han encontrado un pozo cisterna, mármoles grabados y varias sepulturas, y finalmente recalamos a tomar un café en un bolichito que está en la esquina de la Via 20 de Setiembre (el día de mi cumpleaños) y el Fiume (rio) Monticano.
Cruzamos el Monticano y entramos a la Chiessa di SS Martino e Rosa da Lima, pegadita al rio, en Via Fenzi N 28. Lo de siempre… una montaña de obras de arte y la vista que pide a gritos una filmadora para poder mostrarle a tus amigos las maravillas que estás viendo. Atrás y arriba el órgano empotrado en un gigantesco mueble de madera de todo el ancho de la chiessa labrado como para ganar el campeonato mundial de los ebanistas. En el altar mayor una pala de “La Ultima Cena” pintada en 1615 por Sante Peranda (1566-1638) nacido y muerto en Venezia. En alguno de los tantos altares laterales otra de Antonio Zanchi –nacido en la ciudad de Este en 1631 y muerto en Venezia en 1722- titulada “I Santi Martino e Rosa da Lima” (1701). En otro “Il Miracolo di Soriano”, pintado en 1686 por Ambrogio Bon, nacido en Venezia en 1645 y muerto no se sabe cuándo ni dónde. Un descomunal púlpito totalmente tallado en madera por un tal Frate Elía Biondo entre aprox. los años 1722 y 1729 (aunque seguramente le llevó esos 7 años realizar semejante obra de arte). Una “Adorazione dei Pastori” pintada en el año aprox. de 1530 por Francesco Pagani da Figini detto Francesco da Milano, “documentato in Véneto e Friuli entre los años 1502 y 1548”.
Y lo de siempre… mármoles de todos los colores y regiones, taraceas de la que pidas, pisos gastados por zapatos de siglos, tumbas de cientos de años, frescos y decorados increíbles, un techo de madera trabajada que de mirarlo se te cae la baba, etc. etc. Estoy describiendo de un plumaso una desconocida iglesia de las tantas que hay en Conegliano, una ciudad que muy pocos saben que existe en el mapa del planeta. Ricardo B.: para entrar a esta iglesia no nos cobraron… para mi que lo agarramos al fraile durmiendo !!!
De Conegliano nos fuimos en bus a casa de Virginia y Mauro en MARENO DI PIAVE. Almorzamos ahí los manjares que le prepara Mauro a las visitas y gentilmente nos ofrecieron alcanzarnos hasta Spresiano no sin antes dar una vuelta por Oderzo. Por supuesto que aceptamos.
Ya en camino y a sabiendas de nuestras inquietudes artísticas y antropológicas Mauro quiso mostrarnos una chiessa perdida en medio del campo que había pertenecido a la Orden de Los Caballeros Templarios y creo que también a la Orden de Malta. Queda en un sitio llamado "Tempio", o sea templo, probablemente debido a esa aislada chiessa que es lo único que hay por ahí además de viñedos; pero la localidad se llama ORMELLE. Estaba cerrada pero el sacerdote tuvo la amabilidad de abrirla para nosotros. Es chiquita y está remodelada pero su antiguedad se remonta al S.XII; pudimos ver tanto dentro como fuera unos cuantos fragmentos de frescos de época. Siglo XII… yo no estaba en los planes de nadie en el siglo XII… Adyacente está el cimittero, tal la costumbre antigua.
Aquí Mauro me explicó una cosa tan plausible como interesante. No es que esa chiessa fue siempre un edificio cuidado y habitado por monjes y/o caballeros templarios; lo habrá sido en alguna época hasta que vaya a saber uno porqué se fueron y la dejaron abandonada. Quedó ahí y entraron a pasar los siglos, a los campesinos de la región poco habría de interesarles ese edificio abandonado; tal vez en algún siglo lo habrán utilizado de granero o vivienda, o para hacer reuniones y fiestas, o lo que sea. Es posible que recién en el siglo pasado con la estabilización de las naciones, la ciencia, la antropología, la división clara de los terrenos, etc. tanto los estamentos oficiales como la Iglesia se hayan ocupado y hecho cargo de eso que –hoy día- es una reliquia histórica. En todo caso, esta chiesa tuvo suerte porque quedó, es de imaginar que muchas otras las han de haber tirado abajo por ser molestas para el trabajo de la tierra (interrumpe el terreno), o para utilizar los materiales en la construcción de casas. Pasó con el Coliseo Romano y con muchas obras de la antiguedad, son pocas aquellas a las que los siglos le perdonaron la vida. Saqué dos o tres fotos y de ahí seguimos camino a Oderzo. Mario
Hoy salimos temprano para CONEGLIANO y estuvimos unas tres horas paseando por la ciudad del Cima. Volvimos a hacer casi el mismo recorrido que la primera vez: Gradinata degli Alpini, Piazza Cima con el Teatro dell’Accademia y el Palazzo del Comune, la callecita donde vivió el Cima da Conegliano (justo detrás del Duomo), la Casa Sbarra (S.XVI); nos entretuvimos viendo los modernos negocios bajo las recovas de palacios casi todos del S.XV con sus fachadas afrescadas. Nuevamente entramos al Duomo pero estaba el fraile en misa dando un sermón sobre San Agustín así que salimos disparando. De ahí nos fuimos al Convento di San Francesco (S.XII, pero bombardeado) a ver una excavaciones arqueológicas actuales donde han encontrado un pozo cisterna, mármoles grabados y varias sepulturas, y finalmente recalamos a tomar un café en un bolichito que está en la esquina de la Via 20 de Setiembre (el día de mi cumpleaños) y el Fiume (rio) Monticano.
Cruzamos el Monticano y entramos a la Chiessa di SS Martino e Rosa da Lima, pegadita al rio, en Via Fenzi N 28. Lo de siempre… una montaña de obras de arte y la vista que pide a gritos una filmadora para poder mostrarle a tus amigos las maravillas que estás viendo. Atrás y arriba el órgano empotrado en un gigantesco mueble de madera de todo el ancho de la chiessa labrado como para ganar el campeonato mundial de los ebanistas. En el altar mayor una pala de “La Ultima Cena” pintada en 1615 por Sante Peranda (1566-1638) nacido y muerto en Venezia. En alguno de los tantos altares laterales otra de Antonio Zanchi –nacido en la ciudad de Este en 1631 y muerto en Venezia en 1722- titulada “I Santi Martino e Rosa da Lima” (1701). En otro “Il Miracolo di Soriano”, pintado en 1686 por Ambrogio Bon, nacido en Venezia en 1645 y muerto no se sabe cuándo ni dónde. Un descomunal púlpito totalmente tallado en madera por un tal Frate Elía Biondo entre aprox. los años 1722 y 1729 (aunque seguramente le llevó esos 7 años realizar semejante obra de arte). Una “Adorazione dei Pastori” pintada en el año aprox. de 1530 por Francesco Pagani da Figini detto Francesco da Milano, “documentato in Véneto e Friuli entre los años 1502 y 1548”.
Y lo de siempre… mármoles de todos los colores y regiones, taraceas de la que pidas, pisos gastados por zapatos de siglos, tumbas de cientos de años, frescos y decorados increíbles, un techo de madera trabajada que de mirarlo se te cae la baba, etc. etc. Estoy describiendo de un plumaso una desconocida iglesia de las tantas que hay en Conegliano, una ciudad que muy pocos saben que existe en el mapa del planeta. Ricardo B.: para entrar a esta iglesia no nos cobraron… para mi que lo agarramos al fraile durmiendo !!!
De Conegliano nos fuimos en bus a casa de Virginia y Mauro en MARENO DI PIAVE. Almorzamos ahí los manjares que le prepara Mauro a las visitas y gentilmente nos ofrecieron alcanzarnos hasta Spresiano no sin antes dar una vuelta por Oderzo. Por supuesto que aceptamos.
Ya en camino y a sabiendas de nuestras inquietudes artísticas y antropológicas Mauro quiso mostrarnos una chiessa perdida en medio del campo que había pertenecido a la Orden de Los Caballeros Templarios y creo que también a la Orden de Malta. Queda en un sitio llamado "Tempio", o sea templo, probablemente debido a esa aislada chiessa que es lo único que hay por ahí además de viñedos; pero la localidad se llama ORMELLE. Estaba cerrada pero el sacerdote tuvo la amabilidad de abrirla para nosotros. Es chiquita y está remodelada pero su antiguedad se remonta al S.XII; pudimos ver tanto dentro como fuera unos cuantos fragmentos de frescos de época. Siglo XII… yo no estaba en los planes de nadie en el siglo XII… Adyacente está el cimittero, tal la costumbre antigua.
Aquí Mauro me explicó una cosa tan plausible como interesante. No es que esa chiessa fue siempre un edificio cuidado y habitado por monjes y/o caballeros templarios; lo habrá sido en alguna época hasta que vaya a saber uno porqué se fueron y la dejaron abandonada. Quedó ahí y entraron a pasar los siglos, a los campesinos de la región poco habría de interesarles ese edificio abandonado; tal vez en algún siglo lo habrán utilizado de granero o vivienda, o para hacer reuniones y fiestas, o lo que sea. Es posible que recién en el siglo pasado con la estabilización de las naciones, la ciencia, la antropología, la división clara de los terrenos, etc. tanto los estamentos oficiales como la Iglesia se hayan ocupado y hecho cargo de eso que –hoy día- es una reliquia histórica. En todo caso, esta chiesa tuvo suerte porque quedó, es de imaginar que muchas otras las han de haber tirado abajo por ser molestas para el trabajo de la tierra (interrumpe el terreno), o para utilizar los materiales en la construcción de casas. Pasó con el Coliseo Romano y con muchas obras de la antiguedad, son pocas aquellas a las que los siglos le perdonaron la vida. Saqué dos o tres fotos y de ahí seguimos camino a Oderzo. Mario
Spresiano, miércoles 28 de enero 2004
A más de un mes de estar viviendo en Spresiano, un pueblo de la región del Véneto en el norte de Italia, y faltando pocos días para volver a mi Patria bueno sería que dibuje unas consideraciones generales. En un corto tiempo me fui adaptando a las costumbres de acá, en general distintas a las habituales de mi medio; ya no cruzo más la Pontebbana por donde se me canta, no tiro papeles en la calle ni me voy de un comercio sin decir “Tante grazie !!! arrivederchi !!! buona giornatta !!!”. Creo que he asimilado varias buenas costumbres aunque no sé cuánto tiempo me van a durar cuando esté de regreso. Parece mentira cómo el medio lo va modelando a uno rápidamente y la gente es según el lugar donde se halla.
Mis asombros iniciales han menguado, habrán notado que dejé de hablar de los precios, del comportamiento de los conductores de autos y hasta de la antiguedad milenaria de estos pueblos y ciudades. A fuerza de ver siempre lo mismo cotidianamente uno lo va incorporando y termina por pasarlo por alto. De todos modos no dije que los asombros hayan desaparecido, siguen estando y marcan una fuerte diferencia con mis pagos, diferencia que considero nos deja en posición desventajosa. No es que estos tanos sean mejores ni peores que nosotros, simplemente son de otra manera acorde a un estandard de convivencia más respetuoso y civilizado. No me pregunten las razones porque por más que me rompí el coco en hallarlas no pude encontrar las respuestas.
En diversas oportunidades hice mención a estas cuestiones y di muchos ejemplos, no voy a abundar ahora; lo único para agregar es que no es nada facil entender las fuertes diferencias que tenemos con esta gente (diría que con los pueblos de Europa) ya que a mi entender no pasan por motivos de raza, de ideología ni de poder o reparto económico. Varios me han preguntado qué nos pasa a los argentinos y tuve que quedarme callado porque ni nosotros mismos sabemos a ciencia cierta qué diablos nos ocurre para estar siempre mal y nunca levantar cabeza.
Si bien casi siempre me refiero a la Argentina en general sin especificar demasiado debo aclarar que los téminos de las comparaciones van referidos al lugar donde habito, o sea a la ciudad de La Plata, Capital y Conurbano Bonaerense; matto grosso la mitad de la población de mi país vive en el Gran Buenos Aires. Sé que en el interior no es igual y en los pueblos de provincia siguen manteniendo al menos las costumbres propias de un estilo de vida medianamente ajustado a reglas de convivencia civilizadas.
Este es un pueblo ordenado, con leyes, respetuoso, previsible, con límites precisos y a la vista, con reglas de juego claras y acatadas. No existe el vale todo y saben que con eso no se juega; acá no se ve la “viveza criolla” ni los “piolas” que se te cuelan en la fila. Ellos son así, nosotros no. Me iré de aquí con la seguridad de que se puede vivir de otra manera y con la esperanza de que en mi tan querida Patria un cercano día podamos funcionar mejor. Saludos para todos. Mario
A más de un mes de estar viviendo en Spresiano, un pueblo de la región del Véneto en el norte de Italia, y faltando pocos días para volver a mi Patria bueno sería que dibuje unas consideraciones generales. En un corto tiempo me fui adaptando a las costumbres de acá, en general distintas a las habituales de mi medio; ya no cruzo más la Pontebbana por donde se me canta, no tiro papeles en la calle ni me voy de un comercio sin decir “Tante grazie !!! arrivederchi !!! buona giornatta !!!”. Creo que he asimilado varias buenas costumbres aunque no sé cuánto tiempo me van a durar cuando esté de regreso. Parece mentira cómo el medio lo va modelando a uno rápidamente y la gente es según el lugar donde se halla.
Mis asombros iniciales han menguado, habrán notado que dejé de hablar de los precios, del comportamiento de los conductores de autos y hasta de la antiguedad milenaria de estos pueblos y ciudades. A fuerza de ver siempre lo mismo cotidianamente uno lo va incorporando y termina por pasarlo por alto. De todos modos no dije que los asombros hayan desaparecido, siguen estando y marcan una fuerte diferencia con mis pagos, diferencia que considero nos deja en posición desventajosa. No es que estos tanos sean mejores ni peores que nosotros, simplemente son de otra manera acorde a un estandard de convivencia más respetuoso y civilizado. No me pregunten las razones porque por más que me rompí el coco en hallarlas no pude encontrar las respuestas.
En diversas oportunidades hice mención a estas cuestiones y di muchos ejemplos, no voy a abundar ahora; lo único para agregar es que no es nada facil entender las fuertes diferencias que tenemos con esta gente (diría que con los pueblos de Europa) ya que a mi entender no pasan por motivos de raza, de ideología ni de poder o reparto económico. Varios me han preguntado qué nos pasa a los argentinos y tuve que quedarme callado porque ni nosotros mismos sabemos a ciencia cierta qué diablos nos ocurre para estar siempre mal y nunca levantar cabeza.
Si bien casi siempre me refiero a la Argentina en general sin especificar demasiado debo aclarar que los téminos de las comparaciones van referidos al lugar donde habito, o sea a la ciudad de La Plata, Capital y Conurbano Bonaerense; matto grosso la mitad de la población de mi país vive en el Gran Buenos Aires. Sé que en el interior no es igual y en los pueblos de provincia siguen manteniendo al menos las costumbres propias de un estilo de vida medianamente ajustado a reglas de convivencia civilizadas.
Este es un pueblo ordenado, con leyes, respetuoso, previsible, con límites precisos y a la vista, con reglas de juego claras y acatadas. No existe el vale todo y saben que con eso no se juega; acá no se ve la “viveza criolla” ni los “piolas” que se te cuelan en la fila. Ellos son así, nosotros no. Me iré de aquí con la seguridad de que se puede vivir de otra manera y con la esperanza de que en mi tan querida Patria un cercano día podamos funcionar mejor. Saludos para todos. Mario
Tuesday, January 27, 2004
Spresiano, martes 27 de enero 2004
Hoy –27 de enero- día en que hablamos por teléfono, les mando por este medio un saludo grandote y un abrazo para mis parientes gallegos por la rama de mi abuelo JOSE VIDAL de Carreira. Para María y Antonio; para Tucho, Nita, Beti, la pequeña Iraide y el hno. de Beti que es quien seguramente va a leer estas líneas; para todos Ustedes querida familia que tengan un muy buen año. Jose Mario Vidal
PD: María, pronto te voy a visitar para que me prepares los calamares prometidos.
Hoy –27 de enero- día en que hablamos por teléfono, les mando por este medio un saludo grandote y un abrazo para mis parientes gallegos por la rama de mi abuelo JOSE VIDAL de Carreira. Para María y Antonio; para Tucho, Nita, Beti, la pequeña Iraide y el hno. de Beti que es quien seguramente va a leer estas líneas; para todos Ustedes querida familia que tengan un muy buen año. Jose Mario Vidal
PD: María, pronto te voy a visitar para que me prepares los calamares prometidos.
ANDREA PALLADIO (Padova 1508 – Vicenza 1580) Estilo: arquitectura manierista. Arquitecto italiano del renacimiento tardío, está considerado como uno de los más importantes de la historia de la arquitectura occidental.
Nació en Padua el 30 de noviembre de 1508 y comenzó su formación como simple cantero. Su nombre auténtico era Andrea di Pietro dalla Gondola, pero cambió su apellido por el de Palladio (en honor de Palas Atenea, diosa griega de la sabiduría) a partir de la tutela del poeta Gian Giorgio Trissino, quien supervisó sus estudios de arquitectura. Trissino lo llevó a Roma, donde Palladio analizó las ruinas clásicas y estudió a fondo los tratados de Vitrubio, el único legado teórico de la arquitectura romana. El fruto de sus investigaciones fue la publicación del libro Le Antichità di Roma (1554), considerado durante más de dos siglos como la mejor guía sobre las ruinas de la ciudad eterna.
Una de sus primeras obras de gran envergadura fue la transformación (comenzada en 1549) del recinto exterior del palacio della Ragione o Basílica, el ayuntamiento de Vicenza. En esta ciudad y sus alrededores construyó numerosos edificios residenciales y públicos. Entre ellos destacan los palacios Chiericati, Thiene y Valmarana, y las villas Badoer, Barbaro (en Maser), Emo, la Rotonda y Foscari, en Malcontenta di Mira. Entre 1560 y 1580 también construyó varias iglesias en Venecia, entre las que sobresalen San Francesco della Vigna, San Giorgio Maggiore e Il Redentore. Su última gran obra fue el teatro Olímpico de Vicenza, que finalizó Vincenzo Scamozzi después de su muerte.
Aunque su estilo arquitectónico tiene sus antecedentes inmediatos en la obra de los maestros del alto renacimiento, como Donato Bramante (que a su vez se inspiró en la tradición constructiva de la antigua Roma), Palladio siempre cultivó una interpretación propia de los motivos romanos, derivada del estudio directo de la arquitectura antigua. Combinó libremente muchos de los elementos del lenguaje clásico, de acuerdo con las exigencias del emplazamiento o de las necesidades funcionales de cada edificio, y en este sentido se le puede considerar como un arquitecto manierista. Sin embargo, al mismo tiempo compartió la búsqueda renacentista de las proporciones armónicas, y sus fachadas se caracterizan por una excepcional elegancia basada en la sencillez —casi austera— y la serenidad compositivas.
Palladio fue el primer arquitecto que desarrolló un sistema organizado para la disposición de las habitaciones privadas. También fue el primero que ubicó en edificios residenciales pórticos con frontones, propios de los templos clásicos, como los que se pueden contemplar en las cuatro fachadas idénticas de la villa Rotonda, compuestas por seis columnas jónicas sobre un elevado podio precedido por una escalinata.
Los edificios de Palladio a menudo incorporaban soluciones ingeniosas, en ocasiones para facilitar la entrada de luz o para hacer más cómodos los tránsitos entre distintas estancias. En la Basílica de Vicenza, por ejemplo, proyectó una elegante fachada formada por dos pisos de arquerías donde empleó la ventana o motivo serliano, conocido también como palladiano (un vano tripartito compuesto por una parte central arqueada y más ancha que las dos laterales, separadas por delgadas columnas), gracias al cual pudo estrechar los pilares estructurales y con ello captar mucha más luz para el espacio interior.
Otra de sus aportaciones a la historia de la arquitectura fueron los tratados, entre los cuales destaca I quattro libri dell'Architettura (1570, segunda edición en 1580), que se convirtió en un canon para la arquitectura occidental de los siglos venideros. Esta influencia se extendió sobre todo por Inglaterra, donde apareció una corriente llamada palladianismo, que seguía fielmente sus preceptos y reglas compositivas. Entre los seguidores de esta tendencia se hallaban arquitectos de la importancia de Iñigo Jones o sir Christopher Wren, que a su vez fueron antecesores de algunos estilos neoclasicistas, como el neopalladiano o el georgiano ingleses y el federal de Estados Unidos.
A diferencia de las casas de campo romanas y florentinas, las villas de Palladio están rodeadas de campos y viñas que pertenecían al propietario y que daban considerables beneficios. La finca incluye además de la villa, utilizada por el dueño para disfrutar de la vida al aire libre cuando llegaba el buen tiempo, casas de jornaleros, graneros, bodegas, silos y cuadras. La casa del señor, normalmente era de dos pisos, aunque a veces podía tener solo uno, y con una anchura de entre cinco y siete calles, se levanta por lo general sobre una pequeña elevación del terreno. Suele caracterizarse por tener un frontón sobre un salón con columnas o pilares, y a los lados o en cualquier lugar que permita el terreno, tiene alas de pequeña altura que conducen a las dependencias secundarias.
La situación de las logias y los frontones de cada villa palladiana presenta una nueva variante. El frontón puede elevarse por encima del tejado o estar situado delante de el. Hay logias de dos cuerpos u órdenes colosales delante de los dos pisos. Las alas de servicio pueden ser paralelas o perpendiculares al eje de la casa, o desplegarse en semicirculo frente a esta. Las plantas de todas ellas, al igual que las habitaciones, su geometría, están determinadas por un sistema de proporciones racionales, derivado de Vitrubio y Alberti, que es característico de la arquitectura de Palladio y que se advierte con especial claridad en las villas.
Uno de los motivos mas característico de las construcciones palladianas es el motivo serliano, constituido por la secuencia de arco-dintel-arco, cuyos orígenes se encuentran en el mundo de la Antiguedad clásica y cuyo conocimiento se debe a la difusión del Tratado de Serlio.
Nació en Padua el 30 de noviembre de 1508 y comenzó su formación como simple cantero. Su nombre auténtico era Andrea di Pietro dalla Gondola, pero cambió su apellido por el de Palladio (en honor de Palas Atenea, diosa griega de la sabiduría) a partir de la tutela del poeta Gian Giorgio Trissino, quien supervisó sus estudios de arquitectura. Trissino lo llevó a Roma, donde Palladio analizó las ruinas clásicas y estudió a fondo los tratados de Vitrubio, el único legado teórico de la arquitectura romana. El fruto de sus investigaciones fue la publicación del libro Le Antichità di Roma (1554), considerado durante más de dos siglos como la mejor guía sobre las ruinas de la ciudad eterna.
Una de sus primeras obras de gran envergadura fue la transformación (comenzada en 1549) del recinto exterior del palacio della Ragione o Basílica, el ayuntamiento de Vicenza. En esta ciudad y sus alrededores construyó numerosos edificios residenciales y públicos. Entre ellos destacan los palacios Chiericati, Thiene y Valmarana, y las villas Badoer, Barbaro (en Maser), Emo, la Rotonda y Foscari, en Malcontenta di Mira. Entre 1560 y 1580 también construyó varias iglesias en Venecia, entre las que sobresalen San Francesco della Vigna, San Giorgio Maggiore e Il Redentore. Su última gran obra fue el teatro Olímpico de Vicenza, que finalizó Vincenzo Scamozzi después de su muerte.
Aunque su estilo arquitectónico tiene sus antecedentes inmediatos en la obra de los maestros del alto renacimiento, como Donato Bramante (que a su vez se inspiró en la tradición constructiva de la antigua Roma), Palladio siempre cultivó una interpretación propia de los motivos romanos, derivada del estudio directo de la arquitectura antigua. Combinó libremente muchos de los elementos del lenguaje clásico, de acuerdo con las exigencias del emplazamiento o de las necesidades funcionales de cada edificio, y en este sentido se le puede considerar como un arquitecto manierista. Sin embargo, al mismo tiempo compartió la búsqueda renacentista de las proporciones armónicas, y sus fachadas se caracterizan por una excepcional elegancia basada en la sencillez —casi austera— y la serenidad compositivas.
Palladio fue el primer arquitecto que desarrolló un sistema organizado para la disposición de las habitaciones privadas. También fue el primero que ubicó en edificios residenciales pórticos con frontones, propios de los templos clásicos, como los que se pueden contemplar en las cuatro fachadas idénticas de la villa Rotonda, compuestas por seis columnas jónicas sobre un elevado podio precedido por una escalinata.
Los edificios de Palladio a menudo incorporaban soluciones ingeniosas, en ocasiones para facilitar la entrada de luz o para hacer más cómodos los tránsitos entre distintas estancias. En la Basílica de Vicenza, por ejemplo, proyectó una elegante fachada formada por dos pisos de arquerías donde empleó la ventana o motivo serliano, conocido también como palladiano (un vano tripartito compuesto por una parte central arqueada y más ancha que las dos laterales, separadas por delgadas columnas), gracias al cual pudo estrechar los pilares estructurales y con ello captar mucha más luz para el espacio interior.
Otra de sus aportaciones a la historia de la arquitectura fueron los tratados, entre los cuales destaca I quattro libri dell'Architettura (1570, segunda edición en 1580), que se convirtió en un canon para la arquitectura occidental de los siglos venideros. Esta influencia se extendió sobre todo por Inglaterra, donde apareció una corriente llamada palladianismo, que seguía fielmente sus preceptos y reglas compositivas. Entre los seguidores de esta tendencia se hallaban arquitectos de la importancia de Iñigo Jones o sir Christopher Wren, que a su vez fueron antecesores de algunos estilos neoclasicistas, como el neopalladiano o el georgiano ingleses y el federal de Estados Unidos.
A diferencia de las casas de campo romanas y florentinas, las villas de Palladio están rodeadas de campos y viñas que pertenecían al propietario y que daban considerables beneficios. La finca incluye además de la villa, utilizada por el dueño para disfrutar de la vida al aire libre cuando llegaba el buen tiempo, casas de jornaleros, graneros, bodegas, silos y cuadras. La casa del señor, normalmente era de dos pisos, aunque a veces podía tener solo uno, y con una anchura de entre cinco y siete calles, se levanta por lo general sobre una pequeña elevación del terreno. Suele caracterizarse por tener un frontón sobre un salón con columnas o pilares, y a los lados o en cualquier lugar que permita el terreno, tiene alas de pequeña altura que conducen a las dependencias secundarias.
La situación de las logias y los frontones de cada villa palladiana presenta una nueva variante. El frontón puede elevarse por encima del tejado o estar situado delante de el. Hay logias de dos cuerpos u órdenes colosales delante de los dos pisos. Las alas de servicio pueden ser paralelas o perpendiculares al eje de la casa, o desplegarse en semicirculo frente a esta. Las plantas de todas ellas, al igual que las habitaciones, su geometría, están determinadas por un sistema de proporciones racionales, derivado de Vitrubio y Alberti, que es característico de la arquitectura de Palladio y que se advierte con especial claridad en las villas.
Uno de los motivos mas característico de las construcciones palladianas es el motivo serliano, constituido por la secuencia de arco-dintel-arco, cuyos orígenes se encuentran en el mundo de la Antiguedad clásica y cuyo conocimiento se debe a la difusión del Tratado de Serlio.
Spresiano, martes 27 de enero 2004
Buenos días para todos. Buenoooooo…!!! anoche a las 23 hs. me llamó Zulma desde su trabajo para avisarme que estaba neviscando, al rato ya era algo más que nevisca y esta mañana al abrir la ventana del balcón me encontré con un espectáculo muy lindo… estaba todo el paisaje blanco. En efecto, finalmente nevó sobre Spresiano y aquí estoy mientras les escribo estas líneas mirando a mi izquierda el campito y los pinos nevados. No es frecuente que nieve aquí y no fue mucho lo que cayó pero más que suficiente para pintar la ciudad.
Hemos cambiado de planes. Mañana miércoles no vamos a ir de paseo a Castelfranco, lo habíamos cambiado por Oderzo pero tampoco nos combinan los horarios de los trenes y buses; a veces se complican un poco las cosas con el transporte público. Iremos a dar una vueltita por Conegliano –hay un par de cosas que nos quedaron por ver- y luego a Mareno di Piave; nos esperan Virginia y Mauro para almorzar.
Virginia me prestó un libro muy interesante titulado “Ville Venete” acerca de las “villas” que hay por esta región con fotos y descripción de una cuantas. Hay un famoso arquitecto del Renacimiento al que apenas si he nombrado hasta ahora; fue en su época una suerte de Le Corbussier y tal vez algo más. Su nombre es ANDREA PALLADIO (1508-1580) y son incontables los edificios, villas, casas y chiesas que salieron de su iluminada creatividad. Vicenza es considerada “La ciudad de Palladio”. Va aparte un breve resumen de su obra tomado de Internet.
Hoy estuvimos averiguando en la Biblioteca de Spresiano por la palabra “Sereníssima” que se anteponía a “Repúbblica de Venezia”. Parece que es un antiguo adjetivo calificativo de enaltecimiento, como decir “nobilísima” o “excelentísima”.
Unos breves párrafos sobre la historia de Venezia. En su milenario recorrido fue siempre un estado autónomo (una nación diríamos hoy), independiente del Imperio Romano de Occidente y de Oriente, jamás sometida a la autoridad de un rey extranjero, de otro imperio o de una única Casa hereditaria. En el S.XIV "il secolo d’oro" Venezia estaba en el apogeo de su potencia política y económica, se había convertido en un imperio colonialista con dominio sobre el Adriático, el Levante, la costa griega e innumerables islas, así como también en dirección al interior de la Península Itálica.
La declinación comienza con la expansión del Imperio Turco que en 1453 conquista Bizancio y sigue con el avance turco sobre las posesiones venezianas en el Mediterráneo y el Adriático. Venezia ofrece resistencia y mal no le va, hasta que en 1503 le conviene firmar la paz con “i Turchi”. Al interrumpirse entonces el comercio con Oriente La Sereníssima entra en apuros y el severo golpe dado a su economía cobra la forma de una grave crisis. Al mismo tiempo se abren nuevas rutas marítimas hacia la India y el Nuevo Mundo mientras los Turcos siguen avanzando y conquistando otras tierras. El año de 1500 marca el comienzo del sereno declinar de la estrella veneziana.
El 14 de mayo de 1509 tiene lugar la catástrofe de Agnadello, importante batalla que los venecianos pierden a manos de la Liga de Cambray. La hasta ese momento expansión triunfante de la Sereníssima hizo que se juntaran los Estados Italianos, Francia, España y el Papado en la Liga de Cambray y le ofrecieran batalla. Derrotada Venezia la obligan a no expandirse más, de esa manera comienza su lenta decadencia.
En 1571 tiene lugar la Batalla naval de Lepanto para la cual Venezia presta su todavía poderosa flota e inflige una severa derrota a los Turcos, pero no puede sacar ventaja de la victoria.
Luego de Agnadello y gracias a la habilidad de sus diplomáticos consiguió que a cambio de no seguir expandiéndose la dejaran en paz arreglándose con sus propios recursos; claro está que al tener que prescindir de los mercados extranjeros (ahora enemigos) los venecianos no pudieron seguir sosteniendo el nivel al que estaban acostumbrados. Manteniéndose neutrales en varios conflictos ajenos se hicieron firmes en el Véneto, trataron de arreglarse como pudieron y lograron un lento y digno tobogán de caída de 200 años que finaliza en 1797 cuando Napoleón obliga a renunciar al Dux Ludovico Manin. La Sereníssima caía después de más de 1000 años de historia independiente; la habilidad para el comercio y la diplomacia fueron siempre sus principales armas ganadoras.
La historia es mucho más extensa y compleja pero para tener una visión a vuelo de pájaro creo que con lo anterior alcanza, entre nada y algo mejor lo último. Queridos y estimados amigos, los dejo por ahora; tal vez esta noche vuelva a nevar, no lo sé, pero el frio va a seguir. El próximo lunes por la mañana estaré llegando a Buenos Aires y me tocará pasar sin escalas desde este alto y crudo invierno al más calidito verano rioplatense… snifff… Chau. Mario
Buenos días para todos. Buenoooooo…!!! anoche a las 23 hs. me llamó Zulma desde su trabajo para avisarme que estaba neviscando, al rato ya era algo más que nevisca y esta mañana al abrir la ventana del balcón me encontré con un espectáculo muy lindo… estaba todo el paisaje blanco. En efecto, finalmente nevó sobre Spresiano y aquí estoy mientras les escribo estas líneas mirando a mi izquierda el campito y los pinos nevados. No es frecuente que nieve aquí y no fue mucho lo que cayó pero más que suficiente para pintar la ciudad.
Hemos cambiado de planes. Mañana miércoles no vamos a ir de paseo a Castelfranco, lo habíamos cambiado por Oderzo pero tampoco nos combinan los horarios de los trenes y buses; a veces se complican un poco las cosas con el transporte público. Iremos a dar una vueltita por Conegliano –hay un par de cosas que nos quedaron por ver- y luego a Mareno di Piave; nos esperan Virginia y Mauro para almorzar.
Virginia me prestó un libro muy interesante titulado “Ville Venete” acerca de las “villas” que hay por esta región con fotos y descripción de una cuantas. Hay un famoso arquitecto del Renacimiento al que apenas si he nombrado hasta ahora; fue en su época una suerte de Le Corbussier y tal vez algo más. Su nombre es ANDREA PALLADIO (1508-1580) y son incontables los edificios, villas, casas y chiesas que salieron de su iluminada creatividad. Vicenza es considerada “La ciudad de Palladio”. Va aparte un breve resumen de su obra tomado de Internet.
Hoy estuvimos averiguando en la Biblioteca de Spresiano por la palabra “Sereníssima” que se anteponía a “Repúbblica de Venezia”. Parece que es un antiguo adjetivo calificativo de enaltecimiento, como decir “nobilísima” o “excelentísima”.
Unos breves párrafos sobre la historia de Venezia. En su milenario recorrido fue siempre un estado autónomo (una nación diríamos hoy), independiente del Imperio Romano de Occidente y de Oriente, jamás sometida a la autoridad de un rey extranjero, de otro imperio o de una única Casa hereditaria. En el S.XIV "il secolo d’oro" Venezia estaba en el apogeo de su potencia política y económica, se había convertido en un imperio colonialista con dominio sobre el Adriático, el Levante, la costa griega e innumerables islas, así como también en dirección al interior de la Península Itálica.
La declinación comienza con la expansión del Imperio Turco que en 1453 conquista Bizancio y sigue con el avance turco sobre las posesiones venezianas en el Mediterráneo y el Adriático. Venezia ofrece resistencia y mal no le va, hasta que en 1503 le conviene firmar la paz con “i Turchi”. Al interrumpirse entonces el comercio con Oriente La Sereníssima entra en apuros y el severo golpe dado a su economía cobra la forma de una grave crisis. Al mismo tiempo se abren nuevas rutas marítimas hacia la India y el Nuevo Mundo mientras los Turcos siguen avanzando y conquistando otras tierras. El año de 1500 marca el comienzo del sereno declinar de la estrella veneziana.
El 14 de mayo de 1509 tiene lugar la catástrofe de Agnadello, importante batalla que los venecianos pierden a manos de la Liga de Cambray. La hasta ese momento expansión triunfante de la Sereníssima hizo que se juntaran los Estados Italianos, Francia, España y el Papado en la Liga de Cambray y le ofrecieran batalla. Derrotada Venezia la obligan a no expandirse más, de esa manera comienza su lenta decadencia.
En 1571 tiene lugar la Batalla naval de Lepanto para la cual Venezia presta su todavía poderosa flota e inflige una severa derrota a los Turcos, pero no puede sacar ventaja de la victoria.
Luego de Agnadello y gracias a la habilidad de sus diplomáticos consiguió que a cambio de no seguir expandiéndose la dejaran en paz arreglándose con sus propios recursos; claro está que al tener que prescindir de los mercados extranjeros (ahora enemigos) los venecianos no pudieron seguir sosteniendo el nivel al que estaban acostumbrados. Manteniéndose neutrales en varios conflictos ajenos se hicieron firmes en el Véneto, trataron de arreglarse como pudieron y lograron un lento y digno tobogán de caída de 200 años que finaliza en 1797 cuando Napoleón obliga a renunciar al Dux Ludovico Manin. La Sereníssima caía después de más de 1000 años de historia independiente; la habilidad para el comercio y la diplomacia fueron siempre sus principales armas ganadoras.
La historia es mucho más extensa y compleja pero para tener una visión a vuelo de pájaro creo que con lo anterior alcanza, entre nada y algo mejor lo último. Queridos y estimados amigos, los dejo por ahora; tal vez esta noche vuelva a nevar, no lo sé, pero el frio va a seguir. El próximo lunes por la mañana estaré llegando a Buenos Aires y me tocará pasar sin escalas desde este alto y crudo invierno al más calidito verano rioplatense… snifff… Chau. Mario
Titulo: LA TEMPESTAD, 1505-10
Autor: IL GIORGIONE
Museo: Galería de los Uffizi
Caracteristicas: Oleo sobre tabla
(Este cuadro lo vimos en la Gallería dell’Accademia el 8 de enero)
LA TEMPESTAD es un título que se le asignó a esta tabla mucho tiempo después de que su autor, Giorgione, muriera prematuramente. El misterio rodea tanto su vida como su obra, escasa por desgracia y de atribución en muchos casos confusa. El título se le adjudicó debido al rayo que rompe un cielo pesado que amenaza tormenta. Bajo tan tétrico dosel se observa la figura de una joven madre desnuda con su bebé y, al otro lado, un caballero vestido de manera principesca. Incluidos en un paisaje silvestre, a la manera veneciana, un fondo urbano amurallado y con torres cierra la visión a manera de telón. Las figuras están separadas por un elemento absurdo: un podio con dos columnas truncadas, que no sujetarían nada estando, como se encuentran, al aire libre; evidentemente, la presencia de estos elementos soporta un trasfondo simbólico que se nos escapa. Con toda probabilidad se trata de un código criptográfico, acorde con los estudios cabalísticos y sobre magia oriental que la Venecia de la época cultivaba. Esta dedicación se explica por la entrada masiva de estudiosos exiliados del Mediterráneo oriental tras la caída de Constantinopla y el avance de los turcos.
Acerca de LA TEMPESTAD de IL GIORGIONE
La idea humanista de la ventana renacentista asume varios aspectos sobre el espectador. Por una parte, piensa en la obra de arte como si fuera una ventana al interior de las ideas del artista. Esto es, en el concepto humanista del arte la intención del artista es entendida por todos de la misma manera. Se asume al artista como un creador capaz de construir realidades paralelas a través de la perspectiva. La Tempestad de Giorgione es un ejemplo clásico de la problemática a la que nos enfrenta la ventana renacentista.
Se conocen muy pocas obras de Giorgione debido a que murió muy joven, a los 32 años, durante una de las pestes que azotaban Venecia. A pesar de eso aseguró su fama como uno de los mejores pintores renacentistas.
En su forma la pintura es una construcción de lo más clásica, donde se pueden apreciar claramente diferentes planos y la perspectiva como herramienta de trabajo del artista. El primer plano está determinado por un hombre sosteniendo un palo, el segundo por la mujer y así sucesivamente el espacio se complementa hacia atrás con una ciudad y una tormenta que se aproxima en el cielo. La representación de los elementos apunta claramente a la idea de la mimesis (imitación), donde toda forma en el cuadro corresponde a su equivalente en la naturaleza. Para aclarar, los colores y las proporciones corresponden caramente a la idea de hombre y mujer.
La tormenta fue pintada entre 1505 y 1510, y es probablemente una de las obras mas extrañas que existen. Su significado se ha perdido en el tiempo y no existe ninguna referencia histórica, ni documento que hable sobre su significados. Por tanto, la podemos reinterpretar a placer y el hecho de estar equivocados poco importa ya que la pintura es enigmática en sí misma. El humanismo plantea exactamente lo contrario, la filosofía dice que toda obra de arte es como extensión de la ideas y que de alguna forma es entendida por todos, analicemos si es cierta la premisa .
Debido a la falta de documentación, se le conoce también con otro nombre, El soldado y la gitana, pero tampoco eso es seguro. El puede ser un soldado por el arma que tiene, pero también puede ser un pastor, como se ha sugerido, pero el palo que sostiene es un palo muy extraño, que no corresponden ni a un arma ni al bastón de un pastor.
Ella como gitana y madre también es extraña, su papel de madre amamantando es dudoso. Las miradas guían nuestra atención en la composición y son elementos dinámicos. Ella sugiere e invita a la escena con la mirada. Involucra al espectador casi por casualidad, pero el hecho de estar detrás de unos matorrales sugiere que nuestra presencia no ha sido descubierta, la actitud es de una mujer tranquila que no muestra ninguna actitud de pudor, como lo haría aquella que se ve sorprendida desnuda en el campo. Pareciera que el único que esta consiente de la presencia del espectador es él, su actitud y la pose que toma nos invita a mirarla a ella.
Rayos X revelaron que antes de pintar al pastor/soldado, Giorgione había dibujado abajo otra mujer bañándose. Luego, las columnas son un elemento simbólico de fortaleza, aquí aparecen rotas y la pintura se pone más enigmática ¿La fortaleza de quién se rompió? ¿Ella, Él? No sabemos.
La ciudad parece desierta ya que no existe ningún otro ser a la vista y una tormenta –de ahí el nombre- se aproxima por detrás de nuestros participantes, aparentemente ninguno es consciente de que pronto estarán empapados. El único ser vivo, a parte de ellos, es una cigüeña sobre las tejas de la ciudad, símbolo cristiano de: castidad, pureza y vigilancia. Pero eso tampoco nos dice mucho y se presta a múltiples interpretaciones, como no existe el referente histórico, el humanista diría tajante hay una respuesta y lo que sucede es que no hemos dado can la clave del enigma, el pensamiento contemporáneo asume varias posibles reinterpretaciones todas válidas.
En su forma, la pintura está elegantemente construida y los elementos blancos, la camisa de él, el manto de ella, las columnas y rayo en el cielo, dirigen la atención del espectador unificando la composición. La vertical del arma se repite en los árboles y contraponiéndose a la verticales de las columnas y las horizontales del puente creando ritmos interesantes.
En resumen, la obra es bella y el misterio que la envuelve no resuelve la problemática del contenido en una ventana renacentista, sin embargo esto la hace más interesante todavía y a lo mejor, si algún día se descubre su verdadero significado, ya no gustará tanto.
Autor: IL GIORGIONE
Museo: Galería de los Uffizi
Caracteristicas: Oleo sobre tabla
(Este cuadro lo vimos en la Gallería dell’Accademia el 8 de enero)
LA TEMPESTAD es un título que se le asignó a esta tabla mucho tiempo después de que su autor, Giorgione, muriera prematuramente. El misterio rodea tanto su vida como su obra, escasa por desgracia y de atribución en muchos casos confusa. El título se le adjudicó debido al rayo que rompe un cielo pesado que amenaza tormenta. Bajo tan tétrico dosel se observa la figura de una joven madre desnuda con su bebé y, al otro lado, un caballero vestido de manera principesca. Incluidos en un paisaje silvestre, a la manera veneciana, un fondo urbano amurallado y con torres cierra la visión a manera de telón. Las figuras están separadas por un elemento absurdo: un podio con dos columnas truncadas, que no sujetarían nada estando, como se encuentran, al aire libre; evidentemente, la presencia de estos elementos soporta un trasfondo simbólico que se nos escapa. Con toda probabilidad se trata de un código criptográfico, acorde con los estudios cabalísticos y sobre magia oriental que la Venecia de la época cultivaba. Esta dedicación se explica por la entrada masiva de estudiosos exiliados del Mediterráneo oriental tras la caída de Constantinopla y el avance de los turcos.
Acerca de LA TEMPESTAD de IL GIORGIONE
La idea humanista de la ventana renacentista asume varios aspectos sobre el espectador. Por una parte, piensa en la obra de arte como si fuera una ventana al interior de las ideas del artista. Esto es, en el concepto humanista del arte la intención del artista es entendida por todos de la misma manera. Se asume al artista como un creador capaz de construir realidades paralelas a través de la perspectiva. La Tempestad de Giorgione es un ejemplo clásico de la problemática a la que nos enfrenta la ventana renacentista.
Se conocen muy pocas obras de Giorgione debido a que murió muy joven, a los 32 años, durante una de las pestes que azotaban Venecia. A pesar de eso aseguró su fama como uno de los mejores pintores renacentistas.
En su forma la pintura es una construcción de lo más clásica, donde se pueden apreciar claramente diferentes planos y la perspectiva como herramienta de trabajo del artista. El primer plano está determinado por un hombre sosteniendo un palo, el segundo por la mujer y así sucesivamente el espacio se complementa hacia atrás con una ciudad y una tormenta que se aproxima en el cielo. La representación de los elementos apunta claramente a la idea de la mimesis (imitación), donde toda forma en el cuadro corresponde a su equivalente en la naturaleza. Para aclarar, los colores y las proporciones corresponden caramente a la idea de hombre y mujer.
La tormenta fue pintada entre 1505 y 1510, y es probablemente una de las obras mas extrañas que existen. Su significado se ha perdido en el tiempo y no existe ninguna referencia histórica, ni documento que hable sobre su significados. Por tanto, la podemos reinterpretar a placer y el hecho de estar equivocados poco importa ya que la pintura es enigmática en sí misma. El humanismo plantea exactamente lo contrario, la filosofía dice que toda obra de arte es como extensión de la ideas y que de alguna forma es entendida por todos, analicemos si es cierta la premisa .
Debido a la falta de documentación, se le conoce también con otro nombre, El soldado y la gitana, pero tampoco eso es seguro. El puede ser un soldado por el arma que tiene, pero también puede ser un pastor, como se ha sugerido, pero el palo que sostiene es un palo muy extraño, que no corresponden ni a un arma ni al bastón de un pastor.
Ella como gitana y madre también es extraña, su papel de madre amamantando es dudoso. Las miradas guían nuestra atención en la composición y son elementos dinámicos. Ella sugiere e invita a la escena con la mirada. Involucra al espectador casi por casualidad, pero el hecho de estar detrás de unos matorrales sugiere que nuestra presencia no ha sido descubierta, la actitud es de una mujer tranquila que no muestra ninguna actitud de pudor, como lo haría aquella que se ve sorprendida desnuda en el campo. Pareciera que el único que esta consiente de la presencia del espectador es él, su actitud y la pose que toma nos invita a mirarla a ella.
Rayos X revelaron que antes de pintar al pastor/soldado, Giorgione había dibujado abajo otra mujer bañándose. Luego, las columnas son un elemento simbólico de fortaleza, aquí aparecen rotas y la pintura se pone más enigmática ¿La fortaleza de quién se rompió? ¿Ella, Él? No sabemos.
La ciudad parece desierta ya que no existe ningún otro ser a la vista y una tormenta –de ahí el nombre- se aproxima por detrás de nuestros participantes, aparentemente ninguno es consciente de que pronto estarán empapados. El único ser vivo, a parte de ellos, es una cigüeña sobre las tejas de la ciudad, símbolo cristiano de: castidad, pureza y vigilancia. Pero eso tampoco nos dice mucho y se presta a múltiples interpretaciones, como no existe el referente histórico, el humanista diría tajante hay una respuesta y lo que sucede es que no hemos dado can la clave del enigma, el pensamiento contemporáneo asume varias posibles reinterpretaciones todas válidas.
En su forma, la pintura está elegantemente construida y los elementos blancos, la camisa de él, el manto de ella, las columnas y rayo en el cielo, dirigen la atención del espectador unificando la composición. La vertical del arma se repite en los árboles y contraponiéndose a la verticales de las columnas y las horizontales del puente creando ritmos interesantes.
En resumen, la obra es bella y el misterio que la envuelve no resuelve la problemática del contenido en una ventana renacentista, sin embargo esto la hace más interesante todavía y a lo mejor, si algún día se descubre su verdadero significado, ya no gustará tanto.
Monday, January 26, 2004
Spresiano, lunes 25 de enero 2004
Muy buenos días para todos. Ayer olvidé contar algo que sucedió en el Palazzo Ducale. Cuando estuve ahí en diciembre del 96 me llamó la atención y golpeó fuertemente un fresco del TIZZIANO llamado “SAN CRISTOBAL” que está en el rellano de una corta escalera que conduce a los aposentos privados del Dux. Fue mi primer encuentro con la pintura, tema del cual lo ignoraba todo hasta ese momento. Esa obra no estaba señalizada y siete años después sigue sin estarlo; la gente pasa por ahí, ve la escalera, nota que arriba está cerrada y sigue de largo. La única manera de ver el fresco es entrando, subir unos pocos escalones y mirar hacia atrás y arriba. Recuerdo que en el 96 por curiosidad entré por ese pasillo, subí, y al disponerme a bajar me topé de frente con el fresco del Tizziano. Me senté en la escalera a mirarlo y emprendí un extraño viaje por el tiempo y la inconciencia, en el fondo de mi alma se estaba despertando un monstruo. Después de unos largos minutos –no pude saber cuántos- bajé y seguí mi recorrido por las Salas. Hace unos años relaté esa singular experiencia en un artículo personal que di en llamar “Algo me esperaba en el Ducale”; luego me explicaron que “eso” que me pasó tienen nombre, se llama “Sindrome de Stendhal”. De regreso a La Plata lo voy a copiar aquí al finalizar el relato de este viaje.
Zulma me pidió que la llevara a verlo y lo hice, recordaba perfectamente cuál era la puertecita por la que todos pasan de largo. Nos sentamos un rato en el mismo escalón donde yo había estado y pudimos contemplar la obra. Para mí esta vez no fue lo mismo, el flechazo del arte ya me había atravesado en aquella oportunidad y no hay dos similares, es un acto que no se repite. De todos modos la pintura es bellísima y digna del Tizziano Vecchelio.
Para mis amigos que están atravesando el verano pampeano les digo que el frio que hace por esta zona donde estoy es im-pre-sio-nan-te. A las 17 hs. (las 13 hs. de Argentina) es de noche y a las 19 hs. Los autos que quedan estacionados en la calle ya tienen una grosa capa de hielo en el techo y el capot. Los charcos congelados no terminan de derretirse durante el día y hay una fuente que está aquí cerca a la cual hasta ahora nunca la vi con el agua líquida, es un masacote de hielo que lleva un mes sin aflojar. No se puede salir a la vereda sin bufanda, guantes, gorro de lana y sobretodo o grosa campera de abrigo. Te pela hermano, se te arruga hasta el bicho. Anoche a las 21 hs. el termómetro del balcón marcaba –3 bajo cero. Brrrrrrrr… Esta mañana de lunes vi que había caído una helada de hostias y a las 10 de la matina estuvo neviscando un rato.
Estuve averiguando cómo hacían en La Sereníssima para elegir a los Dux y me llevé una sorpresa. Había comentado que el Dux de turno no era un Rey omnipotente ni un Dios, su poder estaba muy acotado por el Consejo de Los Diez y por el Maggior Consiglio. Bien, el sistema para la elección de un nuevo gobernante era muy pero muy complejo y se estableció en el S.X para evitar cualquier alteración en las instituciones motivado por trenzas políticas, arreglos, grupos de poder, etc. Los electores se elegían por sorteo dentro de los más de 1000 integrantes del Maggior Consiglio, pero había como ocho sorteos; los 1000 y pico elegían a suertes a 30 electores, esos 30 por igual procedimiento a 9, esos 9 a 40, los 40 a 12, los 12 a 25 que con otro sorteo se reducían a 9, esos 9 a otros 45 que a su vez elegían –siempre por sorteo- a 11; finalmente esos 11 elegían a suertes y por voto secreto a los 41 electores del Dux. Vale decir que nada de componendas, dedo, transas ni cosas raras; era imposible saber quién iba a ser el nuevo Dux hasta que no terminara toda la complicada operatoria. Para que no hubiera manos “prestidigitadoras” los votos no se tocaban con la mano sino con una vara con forma de tal en presencia de todos, brazos de madera de los cuales vimos varios en el museo Correr. O sea que los tipos siempre tuvieron muy claro que la Repúbblica estaba por encima de los gobernantes; imposible que se pegara a la silla un dictador o que hubiera un golpe de estado; de hecho nunca lo hubo en once siglos.
Un aparte sobre Venezia. Quiero suponer que las aguas de los canales de Venezia han de estar bastante contaminadas por la gran cantidad de lanchas y vehículos a motor que los navegan a diario; es posible. Ocurre que la laguna es abierta sobre el Adriático y las aguas de sus canales son tan limpias (aparentemente) como transparentes, del mismo color verde intenso del mar. No es como las lagunas de llanura (ej.: Chascomús) de aguas marrones, oscuras y barrosas, sino como agua de mar. Debido a la manía que por acá tienen por la estética y la limpieza no hay en los canales ni un papelito tirado, si fuera verano te darían ganas de zambullirte sin pensarlo dos veces.
Un aparte sobre el Véneto. El Véneto es una “región” del norte de Italia declarada administrativamente como tal en 1970. Comprende las (siete) Pcias. de Venezia, Belluno, Padova, Rovigo, Treviso, Verona y Vicenza. Es una zona encerrada entre el arco alpino, el mar Adriático y el rio Po. Ya dije más atrás que su nombre viene dado por un muy antiguo pueblo conquistado por los romanos llamado “i Veneti” (los Venetos). El Emperador Augusto lo convirtió en la X región del Imperio. Al caer Roma fue invadido por tribus bárbaras y se le llamó Terraferma (tierra firme). Los dos tercios de su territorio se corresponden con la Pianura (llanura) Padana (o Véneta), al pie de Los Alpes. Sólo dos grupos de elevaciones rompen la monotonía de la pianura: i Colli Euganei (las colinas Euganeas) de 602 mts. y i Monti Berici (los montes Béricos) de 444 mts. El terreno de la pianura es básicamente aluvional debido a la gran cantidad de rios que la atraviesan, lo cual le da a la tierra una opulenta fertilidad muy apta para las vides y los granos. Los poetas dicen de esta región que es una extensión ilimitada envuelta en la bruma y el aire caliente, en una luz cambiante con la humedad, con un cielo como de madreperla y un horizonte esfumado. Estimados amigos, buenas noches y respeto. Mario
Muy buenos días para todos. Ayer olvidé contar algo que sucedió en el Palazzo Ducale. Cuando estuve ahí en diciembre del 96 me llamó la atención y golpeó fuertemente un fresco del TIZZIANO llamado “SAN CRISTOBAL” que está en el rellano de una corta escalera que conduce a los aposentos privados del Dux. Fue mi primer encuentro con la pintura, tema del cual lo ignoraba todo hasta ese momento. Esa obra no estaba señalizada y siete años después sigue sin estarlo; la gente pasa por ahí, ve la escalera, nota que arriba está cerrada y sigue de largo. La única manera de ver el fresco es entrando, subir unos pocos escalones y mirar hacia atrás y arriba. Recuerdo que en el 96 por curiosidad entré por ese pasillo, subí, y al disponerme a bajar me topé de frente con el fresco del Tizziano. Me senté en la escalera a mirarlo y emprendí un extraño viaje por el tiempo y la inconciencia, en el fondo de mi alma se estaba despertando un monstruo. Después de unos largos minutos –no pude saber cuántos- bajé y seguí mi recorrido por las Salas. Hace unos años relaté esa singular experiencia en un artículo personal que di en llamar “Algo me esperaba en el Ducale”; luego me explicaron que “eso” que me pasó tienen nombre, se llama “Sindrome de Stendhal”. De regreso a La Plata lo voy a copiar aquí al finalizar el relato de este viaje.
Zulma me pidió que la llevara a verlo y lo hice, recordaba perfectamente cuál era la puertecita por la que todos pasan de largo. Nos sentamos un rato en el mismo escalón donde yo había estado y pudimos contemplar la obra. Para mí esta vez no fue lo mismo, el flechazo del arte ya me había atravesado en aquella oportunidad y no hay dos similares, es un acto que no se repite. De todos modos la pintura es bellísima y digna del Tizziano Vecchelio.
Para mis amigos que están atravesando el verano pampeano les digo que el frio que hace por esta zona donde estoy es im-pre-sio-nan-te. A las 17 hs. (las 13 hs. de Argentina) es de noche y a las 19 hs. Los autos que quedan estacionados en la calle ya tienen una grosa capa de hielo en el techo y el capot. Los charcos congelados no terminan de derretirse durante el día y hay una fuente que está aquí cerca a la cual hasta ahora nunca la vi con el agua líquida, es un masacote de hielo que lleva un mes sin aflojar. No se puede salir a la vereda sin bufanda, guantes, gorro de lana y sobretodo o grosa campera de abrigo. Te pela hermano, se te arruga hasta el bicho. Anoche a las 21 hs. el termómetro del balcón marcaba –3 bajo cero. Brrrrrrrr… Esta mañana de lunes vi que había caído una helada de hostias y a las 10 de la matina estuvo neviscando un rato.
Estuve averiguando cómo hacían en La Sereníssima para elegir a los Dux y me llevé una sorpresa. Había comentado que el Dux de turno no era un Rey omnipotente ni un Dios, su poder estaba muy acotado por el Consejo de Los Diez y por el Maggior Consiglio. Bien, el sistema para la elección de un nuevo gobernante era muy pero muy complejo y se estableció en el S.X para evitar cualquier alteración en las instituciones motivado por trenzas políticas, arreglos, grupos de poder, etc. Los electores se elegían por sorteo dentro de los más de 1000 integrantes del Maggior Consiglio, pero había como ocho sorteos; los 1000 y pico elegían a suertes a 30 electores, esos 30 por igual procedimiento a 9, esos 9 a 40, los 40 a 12, los 12 a 25 que con otro sorteo se reducían a 9, esos 9 a otros 45 que a su vez elegían –siempre por sorteo- a 11; finalmente esos 11 elegían a suertes y por voto secreto a los 41 electores del Dux. Vale decir que nada de componendas, dedo, transas ni cosas raras; era imposible saber quién iba a ser el nuevo Dux hasta que no terminara toda la complicada operatoria. Para que no hubiera manos “prestidigitadoras” los votos no se tocaban con la mano sino con una vara con forma de tal en presencia de todos, brazos de madera de los cuales vimos varios en el museo Correr. O sea que los tipos siempre tuvieron muy claro que la Repúbblica estaba por encima de los gobernantes; imposible que se pegara a la silla un dictador o que hubiera un golpe de estado; de hecho nunca lo hubo en once siglos.
Un aparte sobre Venezia. Quiero suponer que las aguas de los canales de Venezia han de estar bastante contaminadas por la gran cantidad de lanchas y vehículos a motor que los navegan a diario; es posible. Ocurre que la laguna es abierta sobre el Adriático y las aguas de sus canales son tan limpias (aparentemente) como transparentes, del mismo color verde intenso del mar. No es como las lagunas de llanura (ej.: Chascomús) de aguas marrones, oscuras y barrosas, sino como agua de mar. Debido a la manía que por acá tienen por la estética y la limpieza no hay en los canales ni un papelito tirado, si fuera verano te darían ganas de zambullirte sin pensarlo dos veces.
Un aparte sobre el Véneto. El Véneto es una “región” del norte de Italia declarada administrativamente como tal en 1970. Comprende las (siete) Pcias. de Venezia, Belluno, Padova, Rovigo, Treviso, Verona y Vicenza. Es una zona encerrada entre el arco alpino, el mar Adriático y el rio Po. Ya dije más atrás que su nombre viene dado por un muy antiguo pueblo conquistado por los romanos llamado “i Veneti” (los Venetos). El Emperador Augusto lo convirtió en la X región del Imperio. Al caer Roma fue invadido por tribus bárbaras y se le llamó Terraferma (tierra firme). Los dos tercios de su territorio se corresponden con la Pianura (llanura) Padana (o Véneta), al pie de Los Alpes. Sólo dos grupos de elevaciones rompen la monotonía de la pianura: i Colli Euganei (las colinas Euganeas) de 602 mts. y i Monti Berici (los montes Béricos) de 444 mts. El terreno de la pianura es básicamente aluvional debido a la gran cantidad de rios que la atraviesan, lo cual le da a la tierra una opulenta fertilidad muy apta para las vides y los granos. Los poetas dicen de esta región que es una extensión ilimitada envuelta en la bruma y el aire caliente, en una luz cambiante con la humedad, con un cielo como de madreperla y un horizonte esfumado. Estimados amigos, buenas noches y respeto. Mario
IL GIORGIONE – SUS PINTURAS CELEBRES
LA JUDIT de L´Ermitage es una pieza de probablemente 1504, y constituye uno de los modelos más apegados a aquéllos de su maestro Giovanni Bellini. Observamos una especial preocupación en resaltar, mediante el óvalo de su rostro y sus rasgos impregnados de un profundo clasicismo, una evidente tendencia hacia un idealismo casi poético que sitúa a la protagonista en perfecta sintonía con el paisaje.
LAURA (1506, Viena, Kunsthistorisches Museum) es el retrato de una joven adornada con ramas de laurel que se interponen entre la figura y el fondo oscuro. Hay un único foco de luz, de procedencia lateral, que ilumina la rama de laurel y que ayuda a crear una cierta profundidad. El tradicional parapeto del Quattrocento tras el que se situaban los retratados ha desaparecido, y en su lugar la figura se apoya sobre el marco con el antebrazo, facilitando la proximidad entre el personaje del cuadro y el espectador. La variación cromática de las hojas de laurel contribuye a causar una impresión de atmósfera que litiga, con óptimos resultados, con la derrotada sensación de planitud que viene siempre acompañada del fondo oscuro. (Este cuadro lo vimos en la Gallería dell’Accademia el pasado 8 de enero)
LA TEMPESTAD (1505, Venecia, Galería dell’Academia) es la obra más importante de Giorgione, y una de las más perfectas creaciones de la plástica del Renacimiento. Nos encontramos ante una obra invadida plenamente por el misterio, pues aún no conocemos con total certeza cuál es el tema representado en ella. Son muchas las interpretaciones que diferentes estudiosos han otorgado a tan célebre obra, y algunas de ellas no dejan de ser realmente controvertidas. De este modo, Parpagliolo vio en 1932 una representación de los amores de Ginebra y Lanzarote del Lago; De Minerbi en 1939 identificó el mito de Venus y Adonis. Según publicó Ferriguto en 1933, se trataría de una alegoría de las fuerzas de la naturaleza, mientras que para Hartlaub sería el nacimiento de Apolo (1958). Battisti pensaba en 1960 que el tema era Júpiter e Ío; según Wind en 1969, se representa una alegoría de la Fortaleza y Caridad, mientras que Calvesti publicó en 1962 un estudio según el que estamos viendo a Moisés salvado de las aguas. (Este cuadro lo vimos en la Gallería dell’Accademia el 8 de enero)
Stefanini opinaba hacia 1941-42 que el cuadro es una representación de Venus Genetrix y, en ese caso, no sería la única obra pictórica de composición similar que trataría tal tema, pues más de un siglo después de la realización de La Tempestad, Mylius realizó un grabado en su obra Philosophia Reformata (1622) en el que identifica como Venus Genetrix una composición casi idéntica. Alejándonos de las novelísticas interpretaciones según las cuales el tema representado sería Anquises junto a Venus, debemos resaltar la propuesta de Letts, quien afirma que lo que estamos viendo es la expulsión de Adán y Eva del Paraíso terrenal.
Robert Eisler fue el primer estudioso que propuso para la obra, en 1935, el tema de Paris amamantado por una ninfa, y a nuestro parecer no estaría demasiado desencaminado. La localización lateral de las figuras hace que la vista del espectador se traslade al centro, para lo cual ayuda la perspectiva lateral conseguida mediante las líneas de la ciudad. Así, se nos sugiere que la ciudad del fondo adquiere o adquirirá una importancia decisiva para el desarrollo de los acontecimientos de la historia representada en este lienzo. Resultaría fácil averiguar que la ciudad representada en el fondo sería la célebre Troya y, de esta manera, el rayo que amenaza la ciudad sería una prefiguración de la célebre batalla homérica y parece señalar, a pesar de su zigzagueante trazo, hacia la columna rota situada en el segundo término de la composición, que aludiría la destrucción de la ciudad de los dánaos. Asimismo, si observamos con detenimiento el paramento de una de las torres de la ciudad, nos percataremos de la existencia de un emblema, situado en mitad de la prolongación imaginaria del relámpago, que parece representar un caballo de color rojo. El caballo sería una indicación del empleo del Caballo de Troya por parte de los griegos aqueos para entrar en la ciudad de Príamo, mientras que el color rojo estaría indicando el futuro derramamiento de sangre que llevaría consigo la toma de la ciudad.
Sea como fuere, demos por válida o no la interpretación antes expuesta, la sugestiva atracción que esta obra ejerce en el espectador es evidente. A ello ayuda la extremadamente acertada habilidad del pintor para reflejar los valores lumínicos y atmosféricos, hasta el punto de llegar a hacer casi palpable el aire. El dibujo cede la supremacía a las manchas verdosas y pardas, muy diferente a lo que indicaban los presupuestos de la pintura de las escuelas florentinas y romanas. Se ha llegado incluso a calificar este lienzo como la obra del Renacimiento que ha alcanzado mayor perfección, aunque es probable que aún tardemos muchos años en dilucidar qué voluntad movió a Giorgione para realizar esta magistral obra pictórica.
Casi igual de oscura resulta la obra de LOS TRES FILOSOFOS (1503-04, Viena, Kunstistorisches Museum). En esta ocasión, el artista ha dotado de una mayor importancia a las figuras, que se agrupan a la derecha de la composición para formar un conjunto monumental. Los estudiosos de la obra de Giorgione han asociado a los tres personajes con astrónomos, o con Evandro, Palante y Eneas, o incluso con Virgilio, Aristóteles y Averroes. Hay quien piensa que estamos ante una representación alegórica de las tres edades del hombre, pero creemos que la idea de Johannes Wilde es más acertada. El descubrimiento, tras una restauración, de una higuera y una hiedra situadas en el interior de la cueva y camufladas por su oscuro fondo, ha sido relacionado por especialistas en iconografía con la figura del Mesías. Así, según Wilde nos encontraríamos ante una representación de los tres Reyes Magos esperando la aparición de la Estrella que los conduzca a Belén. La actitud contemplativa de los tres personajes es una de la características del estilo de Giorgione, que parece crear figuras que busquen una comunión íntima con su entorno a la vez que las aísla, pues parece que nada afecta a su estado meditativo. (Este cuadro lo vimos en la Gallería dell’Accademia el 8 de enero)
Hacia 1505 el artista realizó un retablo que representaba una VIRGEN CON EL NIÑO, SAN LIBERAL Y SAN FRANCISCO, para la iglesia de San Liberal, en la localidad de Castelfranco. Los retablos de Giovanni Bellini han influido decisivamente para la realización de esta pala, como observamos por la localización en exterior de la escena que ya habíamos podido ver en sus retablos para las iglesias de San Giobbe o San Zaccaria. Sin embargo, Giorgione elimina todo atisbo de cubrición arquitectónica para situar la escena enteramente al aire libre. Es evidente la división en dos registros de la pala, separados por un parapeto tras el trono de la Virgen; en el registro inferior, las figuras de san Liberal, con brillante armadura, y de san Francisco (prototipo tomado del retablo de San Giobbe de Bellini), posan sus pies sobre un suelo ajedrezado mientras presentan una actitud absorta y contemplativa, de inmovilidad “escultórica”. En el registro superior, la Virgen descansa con el Niño sobre sus rodillas, y se extiende un paisaje a sus espaldas. Nótese que la radical diferenciación de ambos registros consigue asociar la figura de la Virgen con el ámbito de lo natural, mientras que los santos deben contentarse con pertenecer al ámbito de las creaciones humanas. El punto de vista alto, situado prácticamente en la cima del parapeto, no hace más que acentuar la división de registros. (Este cuadro lo vimos en la Gallería dell’Accademia el 8 de enero)
No nos podemos olvidar de su magistral VENUS DORMIDA (1510, Dresde, Gemäldegalerie), que pasa por ser una de las más bellas y ejemplares de las Venus del Renacimiento. Según las fuentes, el lienzo fue acabado por su discípulo Tiziano, quien se habría encargado de dibujar los pliegues del manto y el paisaje. El amplio óvalo de su rostro había sido ya utilizado anteriormente en la Judit, y las líneas de su cuerpo, de elegante sensualidad, se encuentran en perfecta armonía con las líneas del paisaje. La Venus, a diferencia de la Venus de Urbino de Tiziano, no es consciente de que está siendo observada, y adquiere una postura cómoda para facilitar su descanso.
Hemos mencionado las obras sobre las que hay una casi completa certeza de su autoría por parte de Giorgione, aunque existe un número mayor de representaciones pictóricas tradicionalmente atribuidas al pintor veneciano sobre las que se está investigando actualmente para demostrar su participación en ellas. Hasta que la crítica pueda demostrar y aceptar su autoría en más lienzos, debemos movernos en el ámbito de la suposición. De todas formas, puede considerarse a Giorgione como el padre de la escuela veneciana y una de las personalidades que contribuyó en mayor medida en dotar a su discípulo Tizziano Vecellio, maestro de la pintura universal de todos los tiempos, del sentido de la percepción de la naturaleza y de valores lumínicos que acabaría llevando a su cenit. Aun así, tanto la figura como la obra de Giorgione continúa siendo un misterio de solución distante, aunque ello no evite que la extrema sensibilidad de su obra siga atrapando en sus redes de fascinación a los amantes del arte.
LA JUDIT de L´Ermitage es una pieza de probablemente 1504, y constituye uno de los modelos más apegados a aquéllos de su maestro Giovanni Bellini. Observamos una especial preocupación en resaltar, mediante el óvalo de su rostro y sus rasgos impregnados de un profundo clasicismo, una evidente tendencia hacia un idealismo casi poético que sitúa a la protagonista en perfecta sintonía con el paisaje.
LAURA (1506, Viena, Kunsthistorisches Museum) es el retrato de una joven adornada con ramas de laurel que se interponen entre la figura y el fondo oscuro. Hay un único foco de luz, de procedencia lateral, que ilumina la rama de laurel y que ayuda a crear una cierta profundidad. El tradicional parapeto del Quattrocento tras el que se situaban los retratados ha desaparecido, y en su lugar la figura se apoya sobre el marco con el antebrazo, facilitando la proximidad entre el personaje del cuadro y el espectador. La variación cromática de las hojas de laurel contribuye a causar una impresión de atmósfera que litiga, con óptimos resultados, con la derrotada sensación de planitud que viene siempre acompañada del fondo oscuro. (Este cuadro lo vimos en la Gallería dell’Accademia el pasado 8 de enero)
LA TEMPESTAD (1505, Venecia, Galería dell’Academia) es la obra más importante de Giorgione, y una de las más perfectas creaciones de la plástica del Renacimiento. Nos encontramos ante una obra invadida plenamente por el misterio, pues aún no conocemos con total certeza cuál es el tema representado en ella. Son muchas las interpretaciones que diferentes estudiosos han otorgado a tan célebre obra, y algunas de ellas no dejan de ser realmente controvertidas. De este modo, Parpagliolo vio en 1932 una representación de los amores de Ginebra y Lanzarote del Lago; De Minerbi en 1939 identificó el mito de Venus y Adonis. Según publicó Ferriguto en 1933, se trataría de una alegoría de las fuerzas de la naturaleza, mientras que para Hartlaub sería el nacimiento de Apolo (1958). Battisti pensaba en 1960 que el tema era Júpiter e Ío; según Wind en 1969, se representa una alegoría de la Fortaleza y Caridad, mientras que Calvesti publicó en 1962 un estudio según el que estamos viendo a Moisés salvado de las aguas. (Este cuadro lo vimos en la Gallería dell’Accademia el 8 de enero)
Stefanini opinaba hacia 1941-42 que el cuadro es una representación de Venus Genetrix y, en ese caso, no sería la única obra pictórica de composición similar que trataría tal tema, pues más de un siglo después de la realización de La Tempestad, Mylius realizó un grabado en su obra Philosophia Reformata (1622) en el que identifica como Venus Genetrix una composición casi idéntica. Alejándonos de las novelísticas interpretaciones según las cuales el tema representado sería Anquises junto a Venus, debemos resaltar la propuesta de Letts, quien afirma que lo que estamos viendo es la expulsión de Adán y Eva del Paraíso terrenal.
Robert Eisler fue el primer estudioso que propuso para la obra, en 1935, el tema de Paris amamantado por una ninfa, y a nuestro parecer no estaría demasiado desencaminado. La localización lateral de las figuras hace que la vista del espectador se traslade al centro, para lo cual ayuda la perspectiva lateral conseguida mediante las líneas de la ciudad. Así, se nos sugiere que la ciudad del fondo adquiere o adquirirá una importancia decisiva para el desarrollo de los acontecimientos de la historia representada en este lienzo. Resultaría fácil averiguar que la ciudad representada en el fondo sería la célebre Troya y, de esta manera, el rayo que amenaza la ciudad sería una prefiguración de la célebre batalla homérica y parece señalar, a pesar de su zigzagueante trazo, hacia la columna rota situada en el segundo término de la composición, que aludiría la destrucción de la ciudad de los dánaos. Asimismo, si observamos con detenimiento el paramento de una de las torres de la ciudad, nos percataremos de la existencia de un emblema, situado en mitad de la prolongación imaginaria del relámpago, que parece representar un caballo de color rojo. El caballo sería una indicación del empleo del Caballo de Troya por parte de los griegos aqueos para entrar en la ciudad de Príamo, mientras que el color rojo estaría indicando el futuro derramamiento de sangre que llevaría consigo la toma de la ciudad.
Sea como fuere, demos por válida o no la interpretación antes expuesta, la sugestiva atracción que esta obra ejerce en el espectador es evidente. A ello ayuda la extremadamente acertada habilidad del pintor para reflejar los valores lumínicos y atmosféricos, hasta el punto de llegar a hacer casi palpable el aire. El dibujo cede la supremacía a las manchas verdosas y pardas, muy diferente a lo que indicaban los presupuestos de la pintura de las escuelas florentinas y romanas. Se ha llegado incluso a calificar este lienzo como la obra del Renacimiento que ha alcanzado mayor perfección, aunque es probable que aún tardemos muchos años en dilucidar qué voluntad movió a Giorgione para realizar esta magistral obra pictórica.
Casi igual de oscura resulta la obra de LOS TRES FILOSOFOS (1503-04, Viena, Kunstistorisches Museum). En esta ocasión, el artista ha dotado de una mayor importancia a las figuras, que se agrupan a la derecha de la composición para formar un conjunto monumental. Los estudiosos de la obra de Giorgione han asociado a los tres personajes con astrónomos, o con Evandro, Palante y Eneas, o incluso con Virgilio, Aristóteles y Averroes. Hay quien piensa que estamos ante una representación alegórica de las tres edades del hombre, pero creemos que la idea de Johannes Wilde es más acertada. El descubrimiento, tras una restauración, de una higuera y una hiedra situadas en el interior de la cueva y camufladas por su oscuro fondo, ha sido relacionado por especialistas en iconografía con la figura del Mesías. Así, según Wilde nos encontraríamos ante una representación de los tres Reyes Magos esperando la aparición de la Estrella que los conduzca a Belén. La actitud contemplativa de los tres personajes es una de la características del estilo de Giorgione, que parece crear figuras que busquen una comunión íntima con su entorno a la vez que las aísla, pues parece que nada afecta a su estado meditativo. (Este cuadro lo vimos en la Gallería dell’Accademia el 8 de enero)
Hacia 1505 el artista realizó un retablo que representaba una VIRGEN CON EL NIÑO, SAN LIBERAL Y SAN FRANCISCO, para la iglesia de San Liberal, en la localidad de Castelfranco. Los retablos de Giovanni Bellini han influido decisivamente para la realización de esta pala, como observamos por la localización en exterior de la escena que ya habíamos podido ver en sus retablos para las iglesias de San Giobbe o San Zaccaria. Sin embargo, Giorgione elimina todo atisbo de cubrición arquitectónica para situar la escena enteramente al aire libre. Es evidente la división en dos registros de la pala, separados por un parapeto tras el trono de la Virgen; en el registro inferior, las figuras de san Liberal, con brillante armadura, y de san Francisco (prototipo tomado del retablo de San Giobbe de Bellini), posan sus pies sobre un suelo ajedrezado mientras presentan una actitud absorta y contemplativa, de inmovilidad “escultórica”. En el registro superior, la Virgen descansa con el Niño sobre sus rodillas, y se extiende un paisaje a sus espaldas. Nótese que la radical diferenciación de ambos registros consigue asociar la figura de la Virgen con el ámbito de lo natural, mientras que los santos deben contentarse con pertenecer al ámbito de las creaciones humanas. El punto de vista alto, situado prácticamente en la cima del parapeto, no hace más que acentuar la división de registros. (Este cuadro lo vimos en la Gallería dell’Accademia el 8 de enero)
No nos podemos olvidar de su magistral VENUS DORMIDA (1510, Dresde, Gemäldegalerie), que pasa por ser una de las más bellas y ejemplares de las Venus del Renacimiento. Según las fuentes, el lienzo fue acabado por su discípulo Tiziano, quien se habría encargado de dibujar los pliegues del manto y el paisaje. El amplio óvalo de su rostro había sido ya utilizado anteriormente en la Judit, y las líneas de su cuerpo, de elegante sensualidad, se encuentran en perfecta armonía con las líneas del paisaje. La Venus, a diferencia de la Venus de Urbino de Tiziano, no es consciente de que está siendo observada, y adquiere una postura cómoda para facilitar su descanso.
Hemos mencionado las obras sobre las que hay una casi completa certeza de su autoría por parte de Giorgione, aunque existe un número mayor de representaciones pictóricas tradicionalmente atribuidas al pintor veneciano sobre las que se está investigando actualmente para demostrar su participación en ellas. Hasta que la crítica pueda demostrar y aceptar su autoría en más lienzos, debemos movernos en el ámbito de la suposición. De todas formas, puede considerarse a Giorgione como el padre de la escuela veneciana y una de las personalidades que contribuyó en mayor medida en dotar a su discípulo Tizziano Vecellio, maestro de la pintura universal de todos los tiempos, del sentido de la percepción de la naturaleza y de valores lumínicos que acabaría llevando a su cenit. Aun así, tanto la figura como la obra de Giorgione continúa siendo un misterio de solución distante, aunque ello no evite que la extrema sensibilidad de su obra siga atrapando en sus redes de fascinación a los amantes del arte.
Sunday, January 25, 2004
Spresiano, domingo 25 de enero de 2004
Estimados señores, damas, prelados, notarios y demás miembros de la Corte, tengan Ustedes muy buenos días. Dado que anoche firmé como Dux ahora no puedo menos que tratarlos así (que es como se merecen). En Venezia es toda una experiencia caminar las mismas calles por las que anduvieron tantos personajes del arte, el poder y la historia, pisar las mismas baldosas y piedras, ver lo que ellos veían, detenerse en las puertas de las casas que habitaban o frente a los cuadros que pintaban. Uno se da cuenta cabalmente que existieron y fue gente como uno, con similares goces y sombras; no salieron de un libro de cuentos ni de un filme de Hollywood. No se trata de Sean Connery vestido a la época encarnando de mentirita al Dux Francesco Foscari sino del mismo sombrero, capa y bastón de mando que usaba el propio Dux; tampoco es un decorado que representa el lugar donde se reunía el Consiglio dei Dieci sino el mismísimo sitio donde se decidía la política de la Repubblica en vivo y en directo. Uno se sobrecoge y piensa… “ahhh… acá era donde…” y así vas caminando y mirando entre tonto y sorprendido hasta por los apartamentos privados del Dux.
Son muchas las estancias, salones y salitas que hay en el Ducale, se va pasando de una a otra y en todas te parás a ver el techo totalmente artesonado, afrescado o pintado por alguno de los tantos excepcionales artistas que contrataban los "Conservadores de Palacio". Luego ves los pisos, puertas y paredes y te quedás paralizado, no podés seguir avanzando, querés consultar el libro que llevaste para saber quién fue el enloquecido que realizó tamaña y fina obra de arte. Es por ese motivo que ayer le dedicamos cinco largas horas al Palazzo Ducale.
Por la Escalinata de Los Gigantes -al aire libre- se sube desde el patio a las recovas –le dicen Loggia Gótica- del primer piso (el Palazzo tiene PB y dos plantas superiores) y desde ahí se va a la Scala d’Oro, una escalera que al verla y subirla se te van cayendo las medias. Entrás de inmediato al Depto. Ducal, siguen la Salas de los Scarlatti, de los Mapas, Grimani, Erizzo, de los Estuques, de los Filósofos, de la Pinacoteca (estas son tres Salas) y de los Escuderos. Hay otra escalera de puta madre y en el segundo piso pasás por el Atrio Cuadrado, la Sala de las Cuatro Puertas, del Antecolegio, del Colegio, del Senado, el Vestíbulo y la Capilla. Continúa con la del Consiglio dei Dieci, de la Brújula, del Jefe de los Inquisidores, de la Armería, de Gattamelata, de Enrique IV, de Morosini, de Bragadín, de los Arcabuses y siguen y siguen… la Sala de la Quarantía Civil Vecchia, del Armamento, del Maggior Consiglio (esta tiene mts. 54 por 25 y una altura de 15), de la Quarantía Civil Nova, del Escrutinio, de la Quarantía Criminal, del Magistrato alle Leggi, y siguen y siguen…
Podés entrás a ver las húmedas y escalofriantes cárceles (Pozzi), pasar por el famoso Ponte dei Sospiri (por dentro, obvio - Ahí en las celdas de las cárceles nos perdimos y no sabíamos cómo salir), la Sala de los Censores, de los Notarios, del Escriño, de la Milicia de Mar, del Sello Ducal, y siguen y siguen…
Bueno… ahora les voy a decir qué artistas (sólo algunos de ellos, por supuesto) se encargaron de embellecer y decorar hasta el desborde y la locura este Palazzo Ducale. Atención eh… Il Tintoretto, Jácopo Palma il Giovane, Andrea Vicentino, Francesco y Leandro da Ponte Bassano, Pietro Bellotto, Il Veronese, Jacobello del Fiore, Jácopo Sansovino, G. Battista Lorenzetti, Il Pordenone, Bonifacio Pitati detto Il Veneziano, Tizziano Vecchelio, Jeronimus Bosch, Antonio y Tullio Lombardo, Gentile y Giovanni Bellini, Boccaccio Boccaccino, Giandoménico Tiépolo, Giovanni Contarini, Vittore Carpaccio, Sebastiano Ricci, Il Giorgione, Guariento, Alvise Vivarini, y sigue la lista pero la voy a cortar ahí, para ilustrar la idea creo que alcanza.
Entre los Bassano, el Tintoretto y el Veronese se pintaron todo y a toda orquesta. Por dar sólo un ejemplo, todos los cuadros (12) del techo de la Sala del Colegio son del Veronese y los de las paredes (5) del Tintoretto. Muchas palas son descomunales en sus dimensiones, entre otras la considerada más grande que existe sobre tela, "El Paraíso", pintada por Il Tintoretto a avanzada edad (murió en 1594) y de nada menos que mts. 22 por 7.
La gran Basílica de San Marcos –hoy iglesia de peregrinación abierta al público- fue la Capilla del Palacio (palatina) hasta 1797 en que cae la Repúbblica Sereníssima; hasta ese año era usada sólo para las grandes ceremonias concernientes a los Dux y la Corte. Como Iglesia de Estado la utilizaban para proclamar a los nuevos gobernantes, bendecir a los soldados que marchaban a la guerra y presentar las banderas arrebatadas al enemigo.
Todo en el Ducale da cuenta cabal del poder alcanzado por la Repubblica Veneziana hasta su final; además de astutos diplomáticos eran diestros en el comercio y el arte de la guerra y la conquista. En las cuantiosas obras de arte de la época se puede apreciar cómo vivían, sus vestidos, costumbres y oficios, conquistas y encuentros bélicos, etc. Siempre mantuvieron con el papado romano una muy ambigua relación, les mostraban la lisa y le jugaban la rayada. Llama la atención las tantas pinturas y esculturas con dioses de la antiguedad clásica; la mencionada Escalera de Los Gigantes es un ejemplo de ello, en vez de poner en el podio a Cristo y la Virgen o algún par de Santos colocaron nada menos que a Marte (dios de la guerra) y Neptuno (dios del mar). Intercalaban uno a uno santos cristianos con figuras griegas y romanas.
Como decía, luego de cinco horas adentro, bendecidos por el mejor arte de los siglos y realmente ateridos de frio salimos a la Piazza buscando “campanear un cacho e sol en la vereda”. El astro rey se portó bien aunque no conseguía derretir la nieve que quedaba en los conos de sombras ni descongelar los charcos escarchados. Hicimos huevo un rato por la Piazza riéndonos con las caras de los Dux Foscari y Morosini, dos viejos chotos y serios con jeta de amargados.
Con Zulma tenemos un "registro" para saber cuándo no damos más de ver tanta obra de arte; es cuando después de estar tres horas adentro de un museo pasamos a una nueva sala y no sabemos si lo que estamos mirando ya lo vimos o no. No falla, quiere decir que ya hay sobredosis.
Esta mañana de domingo salí a hacer unas compras y al atravesar el sottopassaggio de las vias del tren noté que adentro estaba lleno de estalactitas colgando del techo, algunas bien largas. El día se presentó congelado y a las 15 hs. se largó a neviscar; la temperatura no sube de +1 grado. Saludos a todos, no se resfríen. Mario
PD: Por estos días andan por aquí Al Pacino y Jeremy Irons filmando “El Mercader de Venezia”. Me contaron que el otro día se apiñaba la gente para ver como un extra se tiraba desde el Ponte Rialto al Canal Grande; se habrá cagado de frio el pobre infeliz.
PD: Mañana y pasado nos quedamos en casa, el miércoles probablemente iremos de paseo a Castelfranco, y el jueves nos vamos a Firenze y nos quedamos hasta el viernes; ya reservamos hotel.
Estimados señores, damas, prelados, notarios y demás miembros de la Corte, tengan Ustedes muy buenos días. Dado que anoche firmé como Dux ahora no puedo menos que tratarlos así (que es como se merecen). En Venezia es toda una experiencia caminar las mismas calles por las que anduvieron tantos personajes del arte, el poder y la historia, pisar las mismas baldosas y piedras, ver lo que ellos veían, detenerse en las puertas de las casas que habitaban o frente a los cuadros que pintaban. Uno se da cuenta cabalmente que existieron y fue gente como uno, con similares goces y sombras; no salieron de un libro de cuentos ni de un filme de Hollywood. No se trata de Sean Connery vestido a la época encarnando de mentirita al Dux Francesco Foscari sino del mismo sombrero, capa y bastón de mando que usaba el propio Dux; tampoco es un decorado que representa el lugar donde se reunía el Consiglio dei Dieci sino el mismísimo sitio donde se decidía la política de la Repubblica en vivo y en directo. Uno se sobrecoge y piensa… “ahhh… acá era donde…” y así vas caminando y mirando entre tonto y sorprendido hasta por los apartamentos privados del Dux.
Son muchas las estancias, salones y salitas que hay en el Ducale, se va pasando de una a otra y en todas te parás a ver el techo totalmente artesonado, afrescado o pintado por alguno de los tantos excepcionales artistas que contrataban los "Conservadores de Palacio". Luego ves los pisos, puertas y paredes y te quedás paralizado, no podés seguir avanzando, querés consultar el libro que llevaste para saber quién fue el enloquecido que realizó tamaña y fina obra de arte. Es por ese motivo que ayer le dedicamos cinco largas horas al Palazzo Ducale.
Por la Escalinata de Los Gigantes -al aire libre- se sube desde el patio a las recovas –le dicen Loggia Gótica- del primer piso (el Palazzo tiene PB y dos plantas superiores) y desde ahí se va a la Scala d’Oro, una escalera que al verla y subirla se te van cayendo las medias. Entrás de inmediato al Depto. Ducal, siguen la Salas de los Scarlatti, de los Mapas, Grimani, Erizzo, de los Estuques, de los Filósofos, de la Pinacoteca (estas son tres Salas) y de los Escuderos. Hay otra escalera de puta madre y en el segundo piso pasás por el Atrio Cuadrado, la Sala de las Cuatro Puertas, del Antecolegio, del Colegio, del Senado, el Vestíbulo y la Capilla. Continúa con la del Consiglio dei Dieci, de la Brújula, del Jefe de los Inquisidores, de la Armería, de Gattamelata, de Enrique IV, de Morosini, de Bragadín, de los Arcabuses y siguen y siguen… la Sala de la Quarantía Civil Vecchia, del Armamento, del Maggior Consiglio (esta tiene mts. 54 por 25 y una altura de 15), de la Quarantía Civil Nova, del Escrutinio, de la Quarantía Criminal, del Magistrato alle Leggi, y siguen y siguen…
Podés entrás a ver las húmedas y escalofriantes cárceles (Pozzi), pasar por el famoso Ponte dei Sospiri (por dentro, obvio - Ahí en las celdas de las cárceles nos perdimos y no sabíamos cómo salir), la Sala de los Censores, de los Notarios, del Escriño, de la Milicia de Mar, del Sello Ducal, y siguen y siguen…
Bueno… ahora les voy a decir qué artistas (sólo algunos de ellos, por supuesto) se encargaron de embellecer y decorar hasta el desborde y la locura este Palazzo Ducale. Atención eh… Il Tintoretto, Jácopo Palma il Giovane, Andrea Vicentino, Francesco y Leandro da Ponte Bassano, Pietro Bellotto, Il Veronese, Jacobello del Fiore, Jácopo Sansovino, G. Battista Lorenzetti, Il Pordenone, Bonifacio Pitati detto Il Veneziano, Tizziano Vecchelio, Jeronimus Bosch, Antonio y Tullio Lombardo, Gentile y Giovanni Bellini, Boccaccio Boccaccino, Giandoménico Tiépolo, Giovanni Contarini, Vittore Carpaccio, Sebastiano Ricci, Il Giorgione, Guariento, Alvise Vivarini, y sigue la lista pero la voy a cortar ahí, para ilustrar la idea creo que alcanza.
Entre los Bassano, el Tintoretto y el Veronese se pintaron todo y a toda orquesta. Por dar sólo un ejemplo, todos los cuadros (12) del techo de la Sala del Colegio son del Veronese y los de las paredes (5) del Tintoretto. Muchas palas son descomunales en sus dimensiones, entre otras la considerada más grande que existe sobre tela, "El Paraíso", pintada por Il Tintoretto a avanzada edad (murió en 1594) y de nada menos que mts. 22 por 7.
La gran Basílica de San Marcos –hoy iglesia de peregrinación abierta al público- fue la Capilla del Palacio (palatina) hasta 1797 en que cae la Repúbblica Sereníssima; hasta ese año era usada sólo para las grandes ceremonias concernientes a los Dux y la Corte. Como Iglesia de Estado la utilizaban para proclamar a los nuevos gobernantes, bendecir a los soldados que marchaban a la guerra y presentar las banderas arrebatadas al enemigo.
Todo en el Ducale da cuenta cabal del poder alcanzado por la Repubblica Veneziana hasta su final; además de astutos diplomáticos eran diestros en el comercio y el arte de la guerra y la conquista. En las cuantiosas obras de arte de la época se puede apreciar cómo vivían, sus vestidos, costumbres y oficios, conquistas y encuentros bélicos, etc. Siempre mantuvieron con el papado romano una muy ambigua relación, les mostraban la lisa y le jugaban la rayada. Llama la atención las tantas pinturas y esculturas con dioses de la antiguedad clásica; la mencionada Escalera de Los Gigantes es un ejemplo de ello, en vez de poner en el podio a Cristo y la Virgen o algún par de Santos colocaron nada menos que a Marte (dios de la guerra) y Neptuno (dios del mar). Intercalaban uno a uno santos cristianos con figuras griegas y romanas.
Como decía, luego de cinco horas adentro, bendecidos por el mejor arte de los siglos y realmente ateridos de frio salimos a la Piazza buscando “campanear un cacho e sol en la vereda”. El astro rey se portó bien aunque no conseguía derretir la nieve que quedaba en los conos de sombras ni descongelar los charcos escarchados. Hicimos huevo un rato por la Piazza riéndonos con las caras de los Dux Foscari y Morosini, dos viejos chotos y serios con jeta de amargados.
Con Zulma tenemos un "registro" para saber cuándo no damos más de ver tanta obra de arte; es cuando después de estar tres horas adentro de un museo pasamos a una nueva sala y no sabemos si lo que estamos mirando ya lo vimos o no. No falla, quiere decir que ya hay sobredosis.
Esta mañana de domingo salí a hacer unas compras y al atravesar el sottopassaggio de las vias del tren noté que adentro estaba lleno de estalactitas colgando del techo, algunas bien largas. El día se presentó congelado y a las 15 hs. se largó a neviscar; la temperatura no sube de +1 grado. Saludos a todos, no se resfríen. Mario
PD: Por estos días andan por aquí Al Pacino y Jeremy Irons filmando “El Mercader de Venezia”. Me contaron que el otro día se apiñaba la gente para ver como un extra se tiraba desde el Ponte Rialto al Canal Grande; se habrá cagado de frio el pobre infeliz.
PD: Mañana y pasado nos quedamos en casa, el miércoles probablemente iremos de paseo a Castelfranco, y el jueves nos vamos a Firenze y nos quedamos hasta el viernes; ya reservamos hotel.
Saturday, January 24, 2004
GIORGIONE: EL MISTERIO DE LA LUZ
La figura de GIORGIONE se presenta llena de misterio, hasta el punto de no conocer exactamente ni la fecha de su nacimiento ni la de su defunción. Supuestamente este genial pintor veneciano habría nacido en la última década de 1470, y moriría hacia 1510 víctima de la peste que asolaba la Serenissima Repubblica di Venezia.
En las fechas de su nacimiento el liderazgo de la ilustre familia de pintores de los BELLINI se hacía patente en la decoración de iglesias y colecciones privadas de la ciudad de los canales. JACOPO BELLINI fue el patriarca de tan célebre familia, autor de los famosos Taccuini o cuadernos de voluntad arqueológica en los que representaba fielmente algunas de las manifestaciones de la plástica clásica. Su hijo GENTILE se dedicó especialmente a la elaboración de retratos de algunas de las grandes personalidades de la época, así como a realizar auténticas “fotografías” pictóricas que reflejaban, con minuciosidad flamenca, los grandes acontecimientos sociales que animaban la vida de la Serenissima. No siguió sus pasos su hermano GIOVANNI, sin duda el más importante de los pintores de la familia por sus innovaciones en el empleo de recursos cromáticos y compositivos; en lugar de Madonne de aspecto arcaico y de procesiones en las que el pueblo de Venecia era el protagonista, la labor de Giovanni se extenderá a más campos, desde la elaboración de palas de altar hasta cuadros de devoción e incluso asuntos mitológicos.
Giorgio de Castelfranco, apodado GIORGIONE por su supuesta apariencia majestuosa, fue el discípulo más aventajado de GIOVANNI BELLINI y, según nos informa Giorgio Vasari en sus Vite, prestaba un especial interés hacia artes liberales como la poesía y la música, siendo considerado miembro del círculo de humanistas de Venecia.
Tomó buena cuenta de los avances que su maestro ofrecía en lo referente al empleo de la luz, pero la obra de Giorgione no se limitó a una simple demostración de aquello que había aprendido en el taller de Bellini, sino que introdujo importantes innovaciones que serían decisivas para la forja del estilo propiamente veneciano. De este modo, se ha demostrado que no realizaba ningún dibujo preparatorio sobre la superficie del lienzo, sino que aplicaba la capa de color directamente sobre la tela. Supone ésta una concepción nueva y revolucionaria en la teoría de la pintura y que se alejaba de los procedimientos pictóricos usados en el resto de la península italiana, teniendo a la escuela florentina como máximo exponente. De esta manera, se le puede considerar el fundador de la escuela veneciana, caracterizada por el predominio del color sobre el dibujo.
Los valores lumínicos, como veremos más adelante, van a ser también objeto de dedicación especial por parte del pintor. No debemos olvidar la influencia que para el desarrollo de este estilo supone la misma ciudad de Venecia y el baile de luminosidad cambiante mediante la que el Sol y el agua de la laguna juegan a fusionarse, ofreciendo al paseante un formidable espectáculo de luz y color, todo ello combinado con un correcto difuminado de contornos. Se llega así a experimentar la fascinación sensorial de la que habla Freedberg, para la cual también se sitúa en una posición privilegiada el lujoso legado arquitectónico de la ciudad. La observación del entorno natural y urbano será, pues, una de las claves para comprender la obra del genial maestro veneciano.
Existe una preocupante confusión en la atribución de las obras de Giorgione, siendo pocas las pinturas en la que se acepta su autoría por la mayoría de los críticos. Una de ellas la constituye la decoración, hacia el año 1505-1506 del Fondaco dei Tedeschi o Lonja de los Alemanes de la ciudad de Venecia, cuyos paramentos externos serían decorados al fresco con representaciones de figuras, tanto masculinas como femeninas, de carácter claramente idealizado. Lamentablemente la extrema humedad y demás agentes atmosféricos frente a los que las pinturas se encontraban expuestas nos han privado de la posibilidad de su contemplación, conservándose únicamente unos fragmentos en la Galería dell’Academia, en Venecia, en los que podemos advertir, no sin dificultad, una cierta vivacidad en el color.
La figura de GIORGIONE se presenta llena de misterio, hasta el punto de no conocer exactamente ni la fecha de su nacimiento ni la de su defunción. Supuestamente este genial pintor veneciano habría nacido en la última década de 1470, y moriría hacia 1510 víctima de la peste que asolaba la Serenissima Repubblica di Venezia.
En las fechas de su nacimiento el liderazgo de la ilustre familia de pintores de los BELLINI se hacía patente en la decoración de iglesias y colecciones privadas de la ciudad de los canales. JACOPO BELLINI fue el patriarca de tan célebre familia, autor de los famosos Taccuini o cuadernos de voluntad arqueológica en los que representaba fielmente algunas de las manifestaciones de la plástica clásica. Su hijo GENTILE se dedicó especialmente a la elaboración de retratos de algunas de las grandes personalidades de la época, así como a realizar auténticas “fotografías” pictóricas que reflejaban, con minuciosidad flamenca, los grandes acontecimientos sociales que animaban la vida de la Serenissima. No siguió sus pasos su hermano GIOVANNI, sin duda el más importante de los pintores de la familia por sus innovaciones en el empleo de recursos cromáticos y compositivos; en lugar de Madonne de aspecto arcaico y de procesiones en las que el pueblo de Venecia era el protagonista, la labor de Giovanni se extenderá a más campos, desde la elaboración de palas de altar hasta cuadros de devoción e incluso asuntos mitológicos.
Giorgio de Castelfranco, apodado GIORGIONE por su supuesta apariencia majestuosa, fue el discípulo más aventajado de GIOVANNI BELLINI y, según nos informa Giorgio Vasari en sus Vite, prestaba un especial interés hacia artes liberales como la poesía y la música, siendo considerado miembro del círculo de humanistas de Venecia.
Tomó buena cuenta de los avances que su maestro ofrecía en lo referente al empleo de la luz, pero la obra de Giorgione no se limitó a una simple demostración de aquello que había aprendido en el taller de Bellini, sino que introdujo importantes innovaciones que serían decisivas para la forja del estilo propiamente veneciano. De este modo, se ha demostrado que no realizaba ningún dibujo preparatorio sobre la superficie del lienzo, sino que aplicaba la capa de color directamente sobre la tela. Supone ésta una concepción nueva y revolucionaria en la teoría de la pintura y que se alejaba de los procedimientos pictóricos usados en el resto de la península italiana, teniendo a la escuela florentina como máximo exponente. De esta manera, se le puede considerar el fundador de la escuela veneciana, caracterizada por el predominio del color sobre el dibujo.
Los valores lumínicos, como veremos más adelante, van a ser también objeto de dedicación especial por parte del pintor. No debemos olvidar la influencia que para el desarrollo de este estilo supone la misma ciudad de Venecia y el baile de luminosidad cambiante mediante la que el Sol y el agua de la laguna juegan a fusionarse, ofreciendo al paseante un formidable espectáculo de luz y color, todo ello combinado con un correcto difuminado de contornos. Se llega así a experimentar la fascinación sensorial de la que habla Freedberg, para la cual también se sitúa en una posición privilegiada el lujoso legado arquitectónico de la ciudad. La observación del entorno natural y urbano será, pues, una de las claves para comprender la obra del genial maestro veneciano.
Existe una preocupante confusión en la atribución de las obras de Giorgione, siendo pocas las pinturas en la que se acepta su autoría por la mayoría de los críticos. Una de ellas la constituye la decoración, hacia el año 1505-1506 del Fondaco dei Tedeschi o Lonja de los Alemanes de la ciudad de Venecia, cuyos paramentos externos serían decorados al fresco con representaciones de figuras, tanto masculinas como femeninas, de carácter claramente idealizado. Lamentablemente la extrema humedad y demás agentes atmosféricos frente a los que las pinturas se encontraban expuestas nos han privado de la posibilidad de su contemplación, conservándose únicamente unos fragmentos en la Galería dell’Academia, en Venecia, en los que podemos advertir, no sin dificultad, una cierta vivacidad en el color.
Spresiano, sábado 24 de enero 2004
Comienzo saludando a mis amigos desde esta tan hermosa como fria tierra italiana; va un fuerte abrazo para todos y mi deseo de que se encuentren bien. Tal como había anticipado, hoy sábado regresamos a VENEZIA por cuarta vez. No puedo contarles nada si antes no les digo que al salir de casa muy temprano notamos que el frio se colaba hasta por el ombligo; a medida que el tren iba pasando estaciones nos dimos cuenta que había nevado y los campos y las tejas de las casitas se habían pintado de blanco. Si algo le faltaba a este particular y maravilloso viaje que estoy haciendo era eso: ver toda Venezia nevada. Y la vi. Y la caminamos nuevamente con Zulma muy divertidos contemplando la magia de la nieve sobre la magia de la ciudad.
Es un espectáculo sumamente bello, tan bello que se paga con gusto el alto costo de haber tenido todo el día los pies, la cara y las manos congelados; estimo que hacía unos –4 grados bajo cero y no había forma de contrarrestar el tornillo, ni con chocolate fondente ni con nada. Ibamos tranqui, sólo a ver el PALAZZO DUCALE y dejarnos atrapar por –insisto- la ciudad más linda del mundo. Con ese plan y con Zulma a mi lado el frio pasó a segundo plano. Obviamente nos volvimos a perder por esos callejones de Dios y fuimos a parar a cualquier lado, pero preguntando y “sempre diritto” al final desembocamos en la Piazza de San Marcos. A las 9 estábamos entrando al Ducale, del cual íbamos a salir cinco horas más tarde.
Este palacio con mayúsculas fue desde el año 820 y pico la sede gubernamental de los Dux de la Serenissima República de Venezia. A través de los siglos fue sometido a numerosas reformas que siempre lo fueron agrandando, embelleciendo y acentuando su majestuosidad. La figura del Dux no era la de un rey ni la de un Dios, su poder estuvo siempre acotado y regulado por instituciones consultivas internas al poder que limitaban en mucho su poderío personal. Las decisiones políticas que se tomaban en La Sereníssima fueron siempre discutidas, consensuadas y decididas en grandes asambleas. Para ello el Dux tenía detrás al Consejo de Los Diez y a su vez detrás de este el Maggior Consiglio, compuesto por entre mil y dos mil notables.
Es digno de notar que en las numerosas pinturas que tematizan la vasta historia de la Sereníssima casi nunca figura el Dux de turno en primer plano sino una mujer alegórica que representa a Venezia. Entiendo que ésto da una clara idea de que se consideraba siempre a la institución República por encima del gobernante.
Algunos sectores se incendiaron varias veces, uno en 1106, otro en 1482 y otro en 1577 provocando graves daños que fueron inmediatamente reparados; la República siempre optaba por conservar y utilizar –dentro de lo posible- las estructuras ya existentes; más que demoler, reconstruía y ampliaba. Durante los siglos del renacimiento convocaron a los principales artistas y orfebres de toda Italia para que se encargaran de embellecer las estancias elevando su esplendor a la enésima potencia. Quedó tal cual fue en aquellos años, un portentoso ejemplar de la arquitectura véneto bizantina. Cada Dux se encargaba de aumentar la decoración con lo mejor que había en la época; el Ducale era la cara del imperio, el signo expuesto de su poderío. Por dentro de ese brutal palacio estuvimos hoy con Zulma caminando cinco horas, pasando de una estancia a la otra con el OH! en la boca al atravesar cada puerta.
Me sería mucho más facil contarles qué famosos artistas del Renacimiento "no" trabajaron en el Ducale que a la inversa. Afortunadamente esta vez la hicimos bien y nos dedicamos sólo a este museo, entonces pudimos detenernos en cada estancia y leer in situ frente a cada obra la referencia del libro de 160 páginas que llevamos. No voy a negarlo, esta vez también hubo sobredosis, y si a eso le agrego el frio que hacía me van a entender si les digo que otra vez terminamos palmados; a tal punto que al regresar equivocamos el tren y en vez de ir a Spresiano fuimos a parar a Vicenza, que es como decir a la loma del joraca.
Entramos por el costado que da al Canal o sea por la Riva degli Schiavoni hacia el gran patio interior de estilo renacentista en sus fachadas. Antiguamente se entraba al palacio por la “Puerta de Papel” (que es por donde hoy se sale), pegada a la Basílica y un significativo ejemplo del gótico florido en Venezia a mediados del S.XV, o sea antes de afirmarse lentamente el nuevo estilo del Renacimiento que llega a la ciudad tarde con respecto a otras regiones como Toscana primero y luego la Lombardía. Entrando por la Puerta de Papel se cruza el patio y se accede de frente a la famosa “Escalinata de Los Gigantes”, una joya arquitectónica y escultural que conduce al primer piso, llamada así por las dos grandes estatuas de Marte y Neptuno que Sansovino dispuso en 1567. Por ahí entraban majestuosamente a las estancias los Emperadores, Papas y gobernantes de naciones que iban a entrevistarse con los Dux.
Mañana domingo les sigo contando de las obras de arte que nos arrancaban un OH! por minuto. Buenas noches estimados amigos. Dux Giuseppe Marius Vitale -JA!
Comienzo saludando a mis amigos desde esta tan hermosa como fria tierra italiana; va un fuerte abrazo para todos y mi deseo de que se encuentren bien. Tal como había anticipado, hoy sábado regresamos a VENEZIA por cuarta vez. No puedo contarles nada si antes no les digo que al salir de casa muy temprano notamos que el frio se colaba hasta por el ombligo; a medida que el tren iba pasando estaciones nos dimos cuenta que había nevado y los campos y las tejas de las casitas se habían pintado de blanco. Si algo le faltaba a este particular y maravilloso viaje que estoy haciendo era eso: ver toda Venezia nevada. Y la vi. Y la caminamos nuevamente con Zulma muy divertidos contemplando la magia de la nieve sobre la magia de la ciudad.
Es un espectáculo sumamente bello, tan bello que se paga con gusto el alto costo de haber tenido todo el día los pies, la cara y las manos congelados; estimo que hacía unos –4 grados bajo cero y no había forma de contrarrestar el tornillo, ni con chocolate fondente ni con nada. Ibamos tranqui, sólo a ver el PALAZZO DUCALE y dejarnos atrapar por –insisto- la ciudad más linda del mundo. Con ese plan y con Zulma a mi lado el frio pasó a segundo plano. Obviamente nos volvimos a perder por esos callejones de Dios y fuimos a parar a cualquier lado, pero preguntando y “sempre diritto” al final desembocamos en la Piazza de San Marcos. A las 9 estábamos entrando al Ducale, del cual íbamos a salir cinco horas más tarde.
Este palacio con mayúsculas fue desde el año 820 y pico la sede gubernamental de los Dux de la Serenissima República de Venezia. A través de los siglos fue sometido a numerosas reformas que siempre lo fueron agrandando, embelleciendo y acentuando su majestuosidad. La figura del Dux no era la de un rey ni la de un Dios, su poder estuvo siempre acotado y regulado por instituciones consultivas internas al poder que limitaban en mucho su poderío personal. Las decisiones políticas que se tomaban en La Sereníssima fueron siempre discutidas, consensuadas y decididas en grandes asambleas. Para ello el Dux tenía detrás al Consejo de Los Diez y a su vez detrás de este el Maggior Consiglio, compuesto por entre mil y dos mil notables.
Es digno de notar que en las numerosas pinturas que tematizan la vasta historia de la Sereníssima casi nunca figura el Dux de turno en primer plano sino una mujer alegórica que representa a Venezia. Entiendo que ésto da una clara idea de que se consideraba siempre a la institución República por encima del gobernante.
Algunos sectores se incendiaron varias veces, uno en 1106, otro en 1482 y otro en 1577 provocando graves daños que fueron inmediatamente reparados; la República siempre optaba por conservar y utilizar –dentro de lo posible- las estructuras ya existentes; más que demoler, reconstruía y ampliaba. Durante los siglos del renacimiento convocaron a los principales artistas y orfebres de toda Italia para que se encargaran de embellecer las estancias elevando su esplendor a la enésima potencia. Quedó tal cual fue en aquellos años, un portentoso ejemplar de la arquitectura véneto bizantina. Cada Dux se encargaba de aumentar la decoración con lo mejor que había en la época; el Ducale era la cara del imperio, el signo expuesto de su poderío. Por dentro de ese brutal palacio estuvimos hoy con Zulma caminando cinco horas, pasando de una estancia a la otra con el OH! en la boca al atravesar cada puerta.
Me sería mucho más facil contarles qué famosos artistas del Renacimiento "no" trabajaron en el Ducale que a la inversa. Afortunadamente esta vez la hicimos bien y nos dedicamos sólo a este museo, entonces pudimos detenernos en cada estancia y leer in situ frente a cada obra la referencia del libro de 160 páginas que llevamos. No voy a negarlo, esta vez también hubo sobredosis, y si a eso le agrego el frio que hacía me van a entender si les digo que otra vez terminamos palmados; a tal punto que al regresar equivocamos el tren y en vez de ir a Spresiano fuimos a parar a Vicenza, que es como decir a la loma del joraca.
Entramos por el costado que da al Canal o sea por la Riva degli Schiavoni hacia el gran patio interior de estilo renacentista en sus fachadas. Antiguamente se entraba al palacio por la “Puerta de Papel” (que es por donde hoy se sale), pegada a la Basílica y un significativo ejemplo del gótico florido en Venezia a mediados del S.XV, o sea antes de afirmarse lentamente el nuevo estilo del Renacimiento que llega a la ciudad tarde con respecto a otras regiones como Toscana primero y luego la Lombardía. Entrando por la Puerta de Papel se cruza el patio y se accede de frente a la famosa “Escalinata de Los Gigantes”, una joya arquitectónica y escultural que conduce al primer piso, llamada así por las dos grandes estatuas de Marte y Neptuno que Sansovino dispuso en 1567. Por ahí entraban majestuosamente a las estancias los Emperadores, Papas y gobernantes de naciones que iban a entrevistarse con los Dux.
Mañana domingo les sigo contando de las obras de arte que nos arrancaban un OH! por minuto. Buenas noches estimados amigos. Dux Giuseppe Marius Vitale -JA!
Spresiano, sábado 24 de enero 2004
Estoy atrasado en mis relatos, voy corriendo de atrás. Antes de ir a lo de hoy en el Palazzo Ducale de Venezia voy a seguir con lo que dejé pendiente de VICENZA. El MONTE BERICO es una cercana colina que domina la ciudad desde la cual se tiene una linda vista de avión sobre Vicenza y su dulcemente ondulado terreno. La cuestión fue que Juan Martín nos llevó camino arriba, pero no como San Cristobal montados sobre sus hombros sino sobre nuestras propias piernas, o sea –como decimos allá- tomando el colectivo “once” (cuando llegamos a la cima faltó un pelo para que lo tiráramos abajo).
Allá arriba –faltaba más- se yergue la inmensa Basílica de la Madonna de Monte Bérico cuya primera construcción databa de 1428 (la levantaron en tres meses). Después la fueron ampliando y remodelando hasta que al final la demolieron y levantaron la actual en 1703. El origen del culto se debe a una tal Vicenza Pasini a quien se le apareció la Virgen dos veces en 1426 y 1428 y le prometió terminar con la epidemia de peste que asolaba la región a cambio de que levantaran una chiesa en su honor. Pues pasó lo que tenía que pasar, hicieron la iglesia y se acabó la peste; desde entonces es lugar de culto. Adentro es fastuosa y tiene obras de renombrados pintores y escultores; domina el altar mayor la ”Madonna della Misericordia”, hecha por Antonino de Venezia en mármol colorado en 1444. A un costado del altar mayor hay un fresco muy lindo de Bartolomeo Montagna titulado “La Pietá” (1500) y –por supuesto y como corresponde a cualquier chiesa italiana- infinidad de otras obras de arte entre las cuales vimos también “L’Incoronazione della Vergine e altri quattro Santi” (1606) de Palma Il Giovanne.
Para llegar hasta ahí se lo hace por una larguísima “L” en pendiente, muy bella, en línea recta y totalmente simétrica, techada y porticada, año 1595, cuyos lados deben tener cada uno aprox. 400 metros, vale decir que son unos 800 metros cuesta arriba (Ay! las gambas Juan Martín !!!). Frente al colosal santuario se abre una enorme explanada –Plaza de La Victoria- desde cuyas balaustradas se observa toda la ciudad. Si aceptamos la patriada de subir hasta allá fue porque tanto Zulma como yo sabíamos perfectamente que en el refectorio de La Madonna de Monte Bérico hay algo que pocos han tenido la oportunidad de ver.
En 1572 le encargaron al VERONESE que pintara una pared del mencionado refectorio; el monstruo realizó una pala de mts. 8.62 por 4.77 titulada “LA FIESTA DE SAN GREGORIO”. El tema de la obra se refiere a una de las habituales cenas que da el Santo para los pobres en la cual aparece milagrosamente Cristo vestido como un pobre más. Está bien marcado el contraste entre las ropas de los indigentes y las suntuosas pilchas de los pajes y prelados; Cristo tiene el plato vacío y parece estar mostrándoselo a San Gregorio como diciendo… “Y para mí qué hay… ?”. Durante la ocupación austríaca de 1848 los soldados se ensañaron con el cuadro y lo hicieron pelota, con las bayonetas lo cortaron en 32 fragmentos irregulares. Un posterior muy paciente trabajo de restauro lo compaginó de vuelta y devolvió su riqueza original; hoy día ni te das cuenta de lo que pasó con la célebre tela. Zulma puso E.1 en la maquinita y durante cinco minutos pudimos tenerlo para nosotros totalmente iluminado. Valió la subida. Amigos… cuando escuchen mencionar al Veronese pónganse de pie y descubran la cabeza.
En el mismo refectorio se puede ver una excepcional colección de restos de animales y plantas fósiles. A las 14 hs. bajamos nuevamente al centro histórico y quisimos ver Il Duomo pero estaba cerrado. Dimos unas vueltas más apreciando la armónica belleza de la ciudad y regresamos a Spresiano en tren. El frio que chupamos anteayer en Vicenza no me lo olvido más. Gracias Juan por el paseo, te perdonamos todo. Mario
Estoy atrasado en mis relatos, voy corriendo de atrás. Antes de ir a lo de hoy en el Palazzo Ducale de Venezia voy a seguir con lo que dejé pendiente de VICENZA. El MONTE BERICO es una cercana colina que domina la ciudad desde la cual se tiene una linda vista de avión sobre Vicenza y su dulcemente ondulado terreno. La cuestión fue que Juan Martín nos llevó camino arriba, pero no como San Cristobal montados sobre sus hombros sino sobre nuestras propias piernas, o sea –como decimos allá- tomando el colectivo “once” (cuando llegamos a la cima faltó un pelo para que lo tiráramos abajo).
Allá arriba –faltaba más- se yergue la inmensa Basílica de la Madonna de Monte Bérico cuya primera construcción databa de 1428 (la levantaron en tres meses). Después la fueron ampliando y remodelando hasta que al final la demolieron y levantaron la actual en 1703. El origen del culto se debe a una tal Vicenza Pasini a quien se le apareció la Virgen dos veces en 1426 y 1428 y le prometió terminar con la epidemia de peste que asolaba la región a cambio de que levantaran una chiesa en su honor. Pues pasó lo que tenía que pasar, hicieron la iglesia y se acabó la peste; desde entonces es lugar de culto. Adentro es fastuosa y tiene obras de renombrados pintores y escultores; domina el altar mayor la ”Madonna della Misericordia”, hecha por Antonino de Venezia en mármol colorado en 1444. A un costado del altar mayor hay un fresco muy lindo de Bartolomeo Montagna titulado “La Pietá” (1500) y –por supuesto y como corresponde a cualquier chiesa italiana- infinidad de otras obras de arte entre las cuales vimos también “L’Incoronazione della Vergine e altri quattro Santi” (1606) de Palma Il Giovanne.
Para llegar hasta ahí se lo hace por una larguísima “L” en pendiente, muy bella, en línea recta y totalmente simétrica, techada y porticada, año 1595, cuyos lados deben tener cada uno aprox. 400 metros, vale decir que son unos 800 metros cuesta arriba (Ay! las gambas Juan Martín !!!). Frente al colosal santuario se abre una enorme explanada –Plaza de La Victoria- desde cuyas balaustradas se observa toda la ciudad. Si aceptamos la patriada de subir hasta allá fue porque tanto Zulma como yo sabíamos perfectamente que en el refectorio de La Madonna de Monte Bérico hay algo que pocos han tenido la oportunidad de ver.
En 1572 le encargaron al VERONESE que pintara una pared del mencionado refectorio; el monstruo realizó una pala de mts. 8.62 por 4.77 titulada “LA FIESTA DE SAN GREGORIO”. El tema de la obra se refiere a una de las habituales cenas que da el Santo para los pobres en la cual aparece milagrosamente Cristo vestido como un pobre más. Está bien marcado el contraste entre las ropas de los indigentes y las suntuosas pilchas de los pajes y prelados; Cristo tiene el plato vacío y parece estar mostrándoselo a San Gregorio como diciendo… “Y para mí qué hay… ?”. Durante la ocupación austríaca de 1848 los soldados se ensañaron con el cuadro y lo hicieron pelota, con las bayonetas lo cortaron en 32 fragmentos irregulares. Un posterior muy paciente trabajo de restauro lo compaginó de vuelta y devolvió su riqueza original; hoy día ni te das cuenta de lo que pasó con la célebre tela. Zulma puso E.1 en la maquinita y durante cinco minutos pudimos tenerlo para nosotros totalmente iluminado. Valió la subida. Amigos… cuando escuchen mencionar al Veronese pónganse de pie y descubran la cabeza.
En el mismo refectorio se puede ver una excepcional colección de restos de animales y plantas fósiles. A las 14 hs. bajamos nuevamente al centro histórico y quisimos ver Il Duomo pero estaba cerrado. Dimos unas vueltas más apreciando la armónica belleza de la ciudad y regresamos a Spresiano en tren. El frio que chupamos anteayer en Vicenza no me lo olvido más. Gracias Juan por el paseo, te perdonamos todo. Mario
Friday, January 23, 2004
Spresiano, viernes 23 de enero 2004
Son las 10 de la mañana hora de Italia y está neviscando en Spresiano. Mientras Zulma hace el café miro caer los copos que comienzan a pintar de blanco las macetas del balcón, es una delicia el revolotear del aire contra el verde oscuro de los pinos, una muy linda manera de comenzar este día libre después de los dos densos días anteriores; anoche más que acostarnos a dormir nos desmayamos. El termómetro de afuera marca exáctos 0 grados.
Ayer –anteayer estuvimos en Venezia y anoche dormimos cuatro horas- nos volvimos a levantar muy temprano y acompañados por Juan Martín fuimos a visitar la ciudad de VICENZA. Es muy linda y muy antigua, de época romana, y tiene una particularidad: una gran cantidad de edificios y villas aledañas fueron diseñados nada menos que por Andrea Palladio. La atraviesan los rios Bacchiglione y Retrone, que confluyen en el centro de la ciudad, y es toda ella un museo que va mostrando una estratificación histórica de las épocas romana, gótica, renacentista barroca y neoclásica. La avenida principal se llama Corso Palladio y todo el casco histórico está referenciado por ese eje.
Los primeros habitantes registrados por los arqueólogos fueron los Euganeos hacia el segundo milenio antes de Cristo; en el S.VIII a.C. aparecieron los Venetos y echaron a los Euganeos. En el 177 a.C Vicenza se somete a los romanos, hasta los S.IV y V d.C. donde –por la carencia de murallas- es arrasada por numerosas invasiones bárbaras. No terminaron de rehacerla cuando llegaron los Vándalos y los Alanos (S.V). Y así siguió la cosa… palo va palo viene; le cayeron encima los Longobardos (S.VI), Carlo Magno (S.VIII), los Húngaros (S.IX), pero a pesar de todo siempre mantuvo las tradiciones romanas. Siguieron las guerras y estuvo bajo dominio de los Escalígeros de Verona y luego de la Serenissima. En 1797 la ocupó Napoleón y luego pasó al poder de Austria. En 1866 las tropas italianas liberan al Véneto de la ocupación austríaca. Durante la segunda grande guerra fue duramente bombardeada.
Bueno, por esa ciudad traspasada por una milenaria historia de siglos y guerras caminábamos ayer pacíficamente entre la algarabía de los estudiantes que iban y venían por sus calles y bares ajenos a las crueldades de la historia. Hacía un frio de pelarse y teníamos las manos congeladas. Salimos de la terminal de trenes y cruzando el Campo Marzo por el Viale Roma caminamos todo el Corso Palladio hasta la Piazza Matteotti; de ahí atravesando el fiume Bacchiglione fuimos a ver el Conservatorio de Música donde estudia Juan Martín, un edificio que era parte de un convento de monjas con una chiesa de varios siglos donde realizan los ensayos y conciertos; está lindero a las antiguas murallas medievales pero por dentro es totalmente moderno. Tuve el gusto de conocer en persona al Sr. Grondona, un renombrado y virtuoso concertista internacional de guitarra, conocido de Juan.
El Corso Palladio es todo arrecovado y vas de palacio en palacio parándote en cada uno para admirar las imponentes fachadas y los centenarios frescos que aún quedan en las paredes; tal como en Treviso y Conegliano la combinación de antiguedad en las construcciones y modernidad en los negocios es de excelente gusto. Las calles adyacentes toman el nombre de “Contrá” (en vez de via o viale), seguido por el nombre, indicando que dan “contra” el Corso Palladio. Por ejemplo: Contrá Manín, Contrá Cavour, Contrá San Faustino, etc. Como en todas estas ciudades aquí también hay piazzas, piazzetas, piazzales, passerellas, pórticos, campos, campiellos, vias, viales, contrás, corsos, stradas, tangenciales, calles, lungos, portas, arcos, loggias, etc. etc., y lo de siempre: no caminás nunca en línea recta y en cada curva las calles cambian de nombre. Como ya he dicho más atrás cuando te dicen “sempre diritto” es que tenés que seguir la calle aunque sea más derecha que tronco de parra y haga tres loopings en 200 metros.
Regresando al centro almorzamos algo en un moderno bolichito y después Juan nos llevó a ver algo francamente sorprendente, un muy original y extraño teatro de esos que ni te imaginás que puedan existir. Está situado frente a Piazza Matteotti y se accede al predio por el jardín lateral de un antiguo castillo, jardín enorme y jalonado por restos de estatuas, columnas y frisos romanos hechos en mármol. Una vez adentro hay que pagar la entrada (E.7 sólo para verlo, pero permite ver también dos museos y una pinacoteca) y disponerse a ver algo que sólo lo pudo haber diseñado un genio como Palladio; es el TEATRO OLIMPICO construido entre 1580 y 1584. Es algo así como un teatro griego al aire libre pero con techo, el cielo está pintado y parece real. El escenario consta de un semicírculo de columnas y pórticos que emulan la ciudad de Tebas, repleto de estatuas griegas a diferentes niveles de altura. Detrás del escenario, el escenario sigue en perspectiva hacia el fondo (es una construcción muy rara y original y me resulta casi imposible dar la idea). En cuanto a la parte de atrás es otro semicírculo columnado y coronado con estatuas, unas 20 o 30 arriba y otras 10 a mitad de altura. El hecho es que te parece estar en Grecia en un teatro al aire libre y que en cualquier momento va a aparecer en escena Aristófanes.
Después nos fuimos a ver la PINACOTECA DI PALAZZO CHIERICATI –palazzo también diseñado por Palladio-, una brutal exposición de obras de arte de pintores vinculados a Vicenza y al Véneto: Battista de Vicenza, Cima da Conegliano, Bartolomeo Montagna, Marcello Fogolino, Paolo Veronese, Giovanni Bonconsiglio, los Tiépolo y otros.
Visitamos también la CASA PIGAFETTA (un pequeño palazzo al que sólo vimos de afuera; es una casa particular), única en su género no sólo en Vicenza sino también en el Véneto. En su fachada diversos elementos del incipiente estilo renacentista se amalgaman elegantemente con el florido gótico tardío. Es de 1481 y se puede leer en francés antiguo el emblema de la Flia. Pigafetta "Il n’est rose sans espine". Ahí sacamos algunas fotos en la varias veces centenaria puerta de entrada como si fuéramos los propietarios, total de ilusiones también se vive, JA!
Hay en la pequeña ciudad amurallada de Vicenza la friolera de 25 chiesas, 8 grandes museos, 10 villas, 37 edificios históricos y unos 15 diseños de Palladio, lo cual unido a su historia fue suficiente motivo para que la UNESCO ipso facto la declarara Patrimonio Cultural de La Humanidad.
Pero el paseo por Vicenza no terminó ahí; nuestro anfitrión quiso probar nuestra capacidad física y nos invitó a subir caminando al Monte Bérico. Mañana les seguiré contando; vale la pena porque ahí nos sirvieron un plato delicioso. Saludos a todos. Mario
PD: Mañana sábado nos vamos por cuarta vez a la ciudad de mis amores… VENEZIA. Queremos visitar el Palazzo Ducale que anteayer nos quedó pendiente; esta vez vamos a ir solamente a ese lugar, como para no matarnos y poderlo degustar paso a paso. Yo estuve el 26 de diciembre del 96 pero Zulma no lo conoce; ambos queremos verlo ya que es un deslumbrante palacio atestado de obras de arte, residencia de casi todos los Dux de la Serenissima Republica de Venezia. Dicho sea de paso la ciudad tuvo desde el año 697 hasta el 1789 en forma ininterrumpida 119 Dux y el Palazzo Ducale era la casa de gobierno. Se entiende… dux, duque, ducal, ducale.
Son las 10 de la mañana hora de Italia y está neviscando en Spresiano. Mientras Zulma hace el café miro caer los copos que comienzan a pintar de blanco las macetas del balcón, es una delicia el revolotear del aire contra el verde oscuro de los pinos, una muy linda manera de comenzar este día libre después de los dos densos días anteriores; anoche más que acostarnos a dormir nos desmayamos. El termómetro de afuera marca exáctos 0 grados.
Ayer –anteayer estuvimos en Venezia y anoche dormimos cuatro horas- nos volvimos a levantar muy temprano y acompañados por Juan Martín fuimos a visitar la ciudad de VICENZA. Es muy linda y muy antigua, de época romana, y tiene una particularidad: una gran cantidad de edificios y villas aledañas fueron diseñados nada menos que por Andrea Palladio. La atraviesan los rios Bacchiglione y Retrone, que confluyen en el centro de la ciudad, y es toda ella un museo que va mostrando una estratificación histórica de las épocas romana, gótica, renacentista barroca y neoclásica. La avenida principal se llama Corso Palladio y todo el casco histórico está referenciado por ese eje.
Los primeros habitantes registrados por los arqueólogos fueron los Euganeos hacia el segundo milenio antes de Cristo; en el S.VIII a.C. aparecieron los Venetos y echaron a los Euganeos. En el 177 a.C Vicenza se somete a los romanos, hasta los S.IV y V d.C. donde –por la carencia de murallas- es arrasada por numerosas invasiones bárbaras. No terminaron de rehacerla cuando llegaron los Vándalos y los Alanos (S.V). Y así siguió la cosa… palo va palo viene; le cayeron encima los Longobardos (S.VI), Carlo Magno (S.VIII), los Húngaros (S.IX), pero a pesar de todo siempre mantuvo las tradiciones romanas. Siguieron las guerras y estuvo bajo dominio de los Escalígeros de Verona y luego de la Serenissima. En 1797 la ocupó Napoleón y luego pasó al poder de Austria. En 1866 las tropas italianas liberan al Véneto de la ocupación austríaca. Durante la segunda grande guerra fue duramente bombardeada.
Bueno, por esa ciudad traspasada por una milenaria historia de siglos y guerras caminábamos ayer pacíficamente entre la algarabía de los estudiantes que iban y venían por sus calles y bares ajenos a las crueldades de la historia. Hacía un frio de pelarse y teníamos las manos congeladas. Salimos de la terminal de trenes y cruzando el Campo Marzo por el Viale Roma caminamos todo el Corso Palladio hasta la Piazza Matteotti; de ahí atravesando el fiume Bacchiglione fuimos a ver el Conservatorio de Música donde estudia Juan Martín, un edificio que era parte de un convento de monjas con una chiesa de varios siglos donde realizan los ensayos y conciertos; está lindero a las antiguas murallas medievales pero por dentro es totalmente moderno. Tuve el gusto de conocer en persona al Sr. Grondona, un renombrado y virtuoso concertista internacional de guitarra, conocido de Juan.
El Corso Palladio es todo arrecovado y vas de palacio en palacio parándote en cada uno para admirar las imponentes fachadas y los centenarios frescos que aún quedan en las paredes; tal como en Treviso y Conegliano la combinación de antiguedad en las construcciones y modernidad en los negocios es de excelente gusto. Las calles adyacentes toman el nombre de “Contrá” (en vez de via o viale), seguido por el nombre, indicando que dan “contra” el Corso Palladio. Por ejemplo: Contrá Manín, Contrá Cavour, Contrá San Faustino, etc. Como en todas estas ciudades aquí también hay piazzas, piazzetas, piazzales, passerellas, pórticos, campos, campiellos, vias, viales, contrás, corsos, stradas, tangenciales, calles, lungos, portas, arcos, loggias, etc. etc., y lo de siempre: no caminás nunca en línea recta y en cada curva las calles cambian de nombre. Como ya he dicho más atrás cuando te dicen “sempre diritto” es que tenés que seguir la calle aunque sea más derecha que tronco de parra y haga tres loopings en 200 metros.
Regresando al centro almorzamos algo en un moderno bolichito y después Juan nos llevó a ver algo francamente sorprendente, un muy original y extraño teatro de esos que ni te imaginás que puedan existir. Está situado frente a Piazza Matteotti y se accede al predio por el jardín lateral de un antiguo castillo, jardín enorme y jalonado por restos de estatuas, columnas y frisos romanos hechos en mármol. Una vez adentro hay que pagar la entrada (E.7 sólo para verlo, pero permite ver también dos museos y una pinacoteca) y disponerse a ver algo que sólo lo pudo haber diseñado un genio como Palladio; es el TEATRO OLIMPICO construido entre 1580 y 1584. Es algo así como un teatro griego al aire libre pero con techo, el cielo está pintado y parece real. El escenario consta de un semicírculo de columnas y pórticos que emulan la ciudad de Tebas, repleto de estatuas griegas a diferentes niveles de altura. Detrás del escenario, el escenario sigue en perspectiva hacia el fondo (es una construcción muy rara y original y me resulta casi imposible dar la idea). En cuanto a la parte de atrás es otro semicírculo columnado y coronado con estatuas, unas 20 o 30 arriba y otras 10 a mitad de altura. El hecho es que te parece estar en Grecia en un teatro al aire libre y que en cualquier momento va a aparecer en escena Aristófanes.
Después nos fuimos a ver la PINACOTECA DI PALAZZO CHIERICATI –palazzo también diseñado por Palladio-, una brutal exposición de obras de arte de pintores vinculados a Vicenza y al Véneto: Battista de Vicenza, Cima da Conegliano, Bartolomeo Montagna, Marcello Fogolino, Paolo Veronese, Giovanni Bonconsiglio, los Tiépolo y otros.
Visitamos también la CASA PIGAFETTA (un pequeño palazzo al que sólo vimos de afuera; es una casa particular), única en su género no sólo en Vicenza sino también en el Véneto. En su fachada diversos elementos del incipiente estilo renacentista se amalgaman elegantemente con el florido gótico tardío. Es de 1481 y se puede leer en francés antiguo el emblema de la Flia. Pigafetta "Il n’est rose sans espine". Ahí sacamos algunas fotos en la varias veces centenaria puerta de entrada como si fuéramos los propietarios, total de ilusiones también se vive, JA!
Hay en la pequeña ciudad amurallada de Vicenza la friolera de 25 chiesas, 8 grandes museos, 10 villas, 37 edificios históricos y unos 15 diseños de Palladio, lo cual unido a su historia fue suficiente motivo para que la UNESCO ipso facto la declarara Patrimonio Cultural de La Humanidad.
Pero el paseo por Vicenza no terminó ahí; nuestro anfitrión quiso probar nuestra capacidad física y nos invitó a subir caminando al Monte Bérico. Mañana les seguiré contando; vale la pena porque ahí nos sirvieron un plato delicioso. Saludos a todos. Mario
PD: Mañana sábado nos vamos por cuarta vez a la ciudad de mis amores… VENEZIA. Queremos visitar el Palazzo Ducale que anteayer nos quedó pendiente; esta vez vamos a ir solamente a ese lugar, como para no matarnos y poderlo degustar paso a paso. Yo estuve el 26 de diciembre del 96 pero Zulma no lo conoce; ambos queremos verlo ya que es un deslumbrante palacio atestado de obras de arte, residencia de casi todos los Dux de la Serenissima Republica de Venezia. Dicho sea de paso la ciudad tuvo desde el año 697 hasta el 1789 en forma ininterrumpida 119 Dux y el Palazzo Ducale era la casa de gobierno. Se entiende… dux, duque, ducal, ducale.