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Venezia - dic.03/enero04

Friday, January 30, 2004

Spresiano, viernes 30 de enero 2004
Buenas noches a todos, aquí estoy, recién llegado de FIRENZE y todavía alucinado (dije “alucinado”) por lo que implica haber caminado dos poquísimos días la increíble ciudad de los Médicis. Esta vez no voy a intentar contar todo lo que vimos y sentimos por un par de motivos; el uno es que tendría que escribir un libro y el otro es la imposibilidad de transmitir lo que es Firenze para quien nunca tuvo la oportunidad de estar ahí. Me animé a hacerlo con Venezia y me salió mal, no logré dar la idea; esta vez renuncio a ello, veré de orientarme más por el lado de lo anecdótico.

Fueron dos días disímiles. Ayer el frio nos jugó una mala pasada, nunca pensé que las bajas temperaturas iban a poder más que mi entusiasmo pero comprobé que estaba equivocado, el frio me ganó, y por varios cuerpos. Era verdaderamente insoportable caminar con las manos, la cara y los pies congelados casi hasta la insensibilidad; a las 17 hs. enfilamos para el hotel jurando no volver a salir. Llegamos a las 9 de la mañana a la estación de tren “Firenze Santa María Novella” y a las 10 estando en Il Duomo vi que afuera empezaba a llover lento y groso, nunca había visto llover así, caían unos gruesos goterones pero lentamente, parecía una lluvia torrencial en cámara lenta. No era nieve ni nevisca, estaba cayendo hielo, gruesos copos de hielo que al tocar el suelo se disolvían. Hoy en cambio amaneció lindo, con menos frio y un poco de sol tibio.

De manera entonces que ayer de 9 a 17 hs. fue una tortura intentar caminar Firenze y ver algunas cosas, tanto frio te pone molesto y no podés ver nada ni pensar ni hablar, es lo mismo que un persistente dolor de muelas. Lo primero que hicimos fue entrar a la chiessa de Santa María Novella, pegadita a la estación de trenes. Estuvimos en tres iglesias, las tres sin calefacción, tres desperdicios por culpa del maldito frio y esa lluvia congelada.

En SANTA MARIA NOVELLA (S.XIII) ahora te cobran para entrar, ya me está pareciendo que a estos tanos se les va la mano, realmente me empezó a dar bronca; E.2.50 por cabeza como quien dice “pasá nomás… qué te voy a cobrar…”. No voy a contar lo que vimos adentro, pueden imaginarlo, venir aquí a verlo, buscarlo en Internet o en libros especializados; disculpen que lo diga de esa manera pero es que hay libros de cientos de páginas dedicados sólo a esta basílica. Es apabullante la cantidad de obras, un portentoso compendio de las bellas artes. Lo único para comentar como anecdótico es que una vez visitada la basílica te permiten pasar a la sacristía y luego al chiostro (claustro); después siguen unas estancias enormes –que son unas cuantas- y que te hacen pensar de dónde sacan el lugar porque desde afuera no parece tan grande.

De ahí caminamos unos 300 metros y entramos en el Duomo de Firenze, la inigualable Cattedrale de SANTA MARIA DEL FIORE (S.XIII) con el baptisterio octogonal adelante (acá no nos cobraron). De esta inmensa basílica –creo que la segunda más grande del mundo después de San Pedro- sobresalen cuatro cosas. -El tamaño del edificio… mts. 153 por 90 y una altura de 90 mts. en la cúpula; son como dos canchas de fútbol y me saco el sombrero ante los arquitectos que la diseñaron, en particular frente a Arnolfo di Cambio y Filippo Brunelleschi. -La historia que tiene, los visitantes y personajes que por ahí han andado y los hechos que ocurrieron (Ej. la conspiración de los Pazzi) que no los ves pero se los puede leer en los libros dedicados y olfatear en el aire. -Los mármoles policromados del pavimento. –Y la descomunal cúpula diseñada por Brunelleschi y pintada entre 1572 y 1579 por Giorgio Vasari y Federico Zuccari con el tema iconográfico del Juicio Universal; nada menos que 3.600 mts. cuadrados de superficie pintada a 90 mts. de altura. Levantás la cabeza y pegás un enmudecido grito, se te viene la cúpula encima; es algo colosal, inimaginable, digno de dos artistas enloquecidos.

Vale la pena añadir un comentario sobre estos edificios. Seguramente en otras épocas los frailes los llenaban con creyentes y feligreses pero –para bien o para mal- los tiempos cambiaron y hoy en día de cada 100 personas que entran 99 no van para rezar sino para ver lo mejor del arte renacentista. Entonces ya más que iglesias son museos (ni siquiera son iglesias de peregrinación como por ej. San Marcos en Venezia), a tal punto que les han sacado los bancos y señalizaron las obras de arte para ver. En muchas han dejado un pequeño altar lateral para rezar alguna misa, bien sectorizado para que los turistas no rompan los cocos. Si no tuvieran dentro obras de arte en pintura, escultura, madera, etc. igual valdría la pena entrar para ver la grandiosa arquitectura que despliegan. Por cansado hoy dejo aquí, mañana sábado les sigo contando. Buenas noches. Mario
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