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Venezia - dic.03/enero04

Saturday, January 24, 2004

Spresiano, sábado 24 de enero 2004
Comienzo saludando a mis amigos desde esta tan hermosa como fria tierra italiana; va un fuerte abrazo para todos y mi deseo de que se encuentren bien. Tal como había anticipado, hoy sábado regresamos a VENEZIA por cuarta vez. No puedo contarles nada si antes no les digo que al salir de casa muy temprano notamos que el frio se colaba hasta por el ombligo; a medida que el tren iba pasando estaciones nos dimos cuenta que había nevado y los campos y las tejas de las casitas se habían pintado de blanco. Si algo le faltaba a este particular y maravilloso viaje que estoy haciendo era eso: ver toda Venezia nevada. Y la vi. Y la caminamos nuevamente con Zulma muy divertidos contemplando la magia de la nieve sobre la magia de la ciudad.

Es un espectáculo sumamente bello, tan bello que se paga con gusto el alto costo de haber tenido todo el día los pies, la cara y las manos congelados; estimo que hacía unos –4 grados bajo cero y no había forma de contrarrestar el tornillo, ni con chocolate fondente ni con nada. Ibamos tranqui, sólo a ver el PALAZZO DUCALE y dejarnos atrapar por –insisto- la ciudad más linda del mundo. Con ese plan y con Zulma a mi lado el frio pasó a segundo plano. Obviamente nos volvimos a perder por esos callejones de Dios y fuimos a parar a cualquier lado, pero preguntando y “sempre diritto” al final desembocamos en la Piazza de San Marcos. A las 9 estábamos entrando al Ducale, del cual íbamos a salir cinco horas más tarde.

Este palacio con mayúsculas fue desde el año 820 y pico la sede gubernamental de los Dux de la Serenissima República de Venezia. A través de los siglos fue sometido a numerosas reformas que siempre lo fueron agrandando, embelleciendo y acentuando su majestuosidad. La figura del Dux no era la de un rey ni la de un Dios, su poder estuvo siempre acotado y regulado por instituciones consultivas internas al poder que limitaban en mucho su poderío personal. Las decisiones políticas que se tomaban en La Sereníssima fueron siempre discutidas, consensuadas y decididas en grandes asambleas. Para ello el Dux tenía detrás al Consejo de Los Diez y a su vez detrás de este el Maggior Consiglio, compuesto por entre mil y dos mil notables.

Es digno de notar que en las numerosas pinturas que tematizan la vasta historia de la Sereníssima casi nunca figura el Dux de turno en primer plano sino una mujer alegórica que representa a Venezia. Entiendo que ésto da una clara idea de que se consideraba siempre a la institución República por encima del gobernante.

Algunos sectores se incendiaron varias veces, uno en 1106, otro en 1482 y otro en 1577 provocando graves daños que fueron inmediatamente reparados; la República siempre optaba por conservar y utilizar –dentro de lo posible- las estructuras ya existentes; más que demoler, reconstruía y ampliaba. Durante los siglos del renacimiento convocaron a los principales artistas y orfebres de toda Italia para que se encargaran de embellecer las estancias elevando su esplendor a la enésima potencia. Quedó tal cual fue en aquellos años, un portentoso ejemplar de la arquitectura véneto bizantina. Cada Dux se encargaba de aumentar la decoración con lo mejor que había en la época; el Ducale era la cara del imperio, el signo expuesto de su poderío. Por dentro de ese brutal palacio estuvimos hoy con Zulma caminando cinco horas, pasando de una estancia a la otra con el OH! en la boca al atravesar cada puerta.

Me sería mucho más facil contarles qué famosos artistas del Renacimiento "no" trabajaron en el Ducale que a la inversa. Afortunadamente esta vez la hicimos bien y nos dedicamos sólo a este museo, entonces pudimos detenernos en cada estancia y leer in situ frente a cada obra la referencia del libro de 160 páginas que llevamos. No voy a negarlo, esta vez también hubo sobredosis, y si a eso le agrego el frio que hacía me van a entender si les digo que otra vez terminamos palmados; a tal punto que al regresar equivocamos el tren y en vez de ir a Spresiano fuimos a parar a Vicenza, que es como decir a la loma del joraca.

Entramos por el costado que da al Canal o sea por la Riva degli Schiavoni hacia el gran patio interior de estilo renacentista en sus fachadas. Antiguamente se entraba al palacio por la “Puerta de Papel” (que es por donde hoy se sale), pegada a la Basílica y un significativo ejemplo del gótico florido en Venezia a mediados del S.XV, o sea antes de afirmarse lentamente el nuevo estilo del Renacimiento que llega a la ciudad tarde con respecto a otras regiones como Toscana primero y luego la Lombardía. Entrando por la Puerta de Papel se cruza el patio y se accede de frente a la famosa “Escalinata de Los Gigantes”, una joya arquitectónica y escultural que conduce al primer piso, llamada así por las dos grandes estatuas de Marte y Neptuno que Sansovino dispuso en 1567. Por ahí entraban majestuosamente a las estancias los Emperadores, Papas y gobernantes de naciones que iban a entrevistarse con los Dux.

Mañana domingo les sigo contando de las obras de arte que nos arrancaban un OH! por minuto. Buenas noches estimados amigos. Dux Giuseppe Marius Vitale -JA!
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