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Venezia - dic.03/enero04
Tuesday, January 27, 2004
Titulo: LA TEMPESTAD, 1505-10
Autor: IL GIORGIONE
Museo: Galería de los Uffizi
Caracteristicas: Oleo sobre tabla
(Este cuadro lo vimos en la Gallería dell’Accademia el 8 de enero)
LA TEMPESTAD es un título que se le asignó a esta tabla mucho tiempo después de que su autor, Giorgione, muriera prematuramente. El misterio rodea tanto su vida como su obra, escasa por desgracia y de atribución en muchos casos confusa. El título se le adjudicó debido al rayo que rompe un cielo pesado que amenaza tormenta. Bajo tan tétrico dosel se observa la figura de una joven madre desnuda con su bebé y, al otro lado, un caballero vestido de manera principesca. Incluidos en un paisaje silvestre, a la manera veneciana, un fondo urbano amurallado y con torres cierra la visión a manera de telón. Las figuras están separadas por un elemento absurdo: un podio con dos columnas truncadas, que no sujetarían nada estando, como se encuentran, al aire libre; evidentemente, la presencia de estos elementos soporta un trasfondo simbólico que se nos escapa. Con toda probabilidad se trata de un código criptográfico, acorde con los estudios cabalísticos y sobre magia oriental que la Venecia de la época cultivaba. Esta dedicación se explica por la entrada masiva de estudiosos exiliados del Mediterráneo oriental tras la caída de Constantinopla y el avance de los turcos.
Acerca de LA TEMPESTAD de IL GIORGIONE
La idea humanista de la ventana renacentista asume varios aspectos sobre el espectador. Por una parte, piensa en la obra de arte como si fuera una ventana al interior de las ideas del artista. Esto es, en el concepto humanista del arte la intención del artista es entendida por todos de la misma manera. Se asume al artista como un creador capaz de construir realidades paralelas a través de la perspectiva. La Tempestad de Giorgione es un ejemplo clásico de la problemática a la que nos enfrenta la ventana renacentista.
Se conocen muy pocas obras de Giorgione debido a que murió muy joven, a los 32 años, durante una de las pestes que azotaban Venecia. A pesar de eso aseguró su fama como uno de los mejores pintores renacentistas.
En su forma la pintura es una construcción de lo más clásica, donde se pueden apreciar claramente diferentes planos y la perspectiva como herramienta de trabajo del artista. El primer plano está determinado por un hombre sosteniendo un palo, el segundo por la mujer y así sucesivamente el espacio se complementa hacia atrás con una ciudad y una tormenta que se aproxima en el cielo. La representación de los elementos apunta claramente a la idea de la mimesis (imitación), donde toda forma en el cuadro corresponde a su equivalente en la naturaleza. Para aclarar, los colores y las proporciones corresponden caramente a la idea de hombre y mujer.
La tormenta fue pintada entre 1505 y 1510, y es probablemente una de las obras mas extrañas que existen. Su significado se ha perdido en el tiempo y no existe ninguna referencia histórica, ni documento que hable sobre su significados. Por tanto, la podemos reinterpretar a placer y el hecho de estar equivocados poco importa ya que la pintura es enigmática en sí misma. El humanismo plantea exactamente lo contrario, la filosofía dice que toda obra de arte es como extensión de la ideas y que de alguna forma es entendida por todos, analicemos si es cierta la premisa .
Debido a la falta de documentación, se le conoce también con otro nombre, El soldado y la gitana, pero tampoco eso es seguro. El puede ser un soldado por el arma que tiene, pero también puede ser un pastor, como se ha sugerido, pero el palo que sostiene es un palo muy extraño, que no corresponden ni a un arma ni al bastón de un pastor.
Ella como gitana y madre también es extraña, su papel de madre amamantando es dudoso. Las miradas guían nuestra atención en la composición y son elementos dinámicos. Ella sugiere e invita a la escena con la mirada. Involucra al espectador casi por casualidad, pero el hecho de estar detrás de unos matorrales sugiere que nuestra presencia no ha sido descubierta, la actitud es de una mujer tranquila que no muestra ninguna actitud de pudor, como lo haría aquella que se ve sorprendida desnuda en el campo. Pareciera que el único que esta consiente de la presencia del espectador es él, su actitud y la pose que toma nos invita a mirarla a ella.
Rayos X revelaron que antes de pintar al pastor/soldado, Giorgione había dibujado abajo otra mujer bañándose. Luego, las columnas son un elemento simbólico de fortaleza, aquí aparecen rotas y la pintura se pone más enigmática ¿La fortaleza de quién se rompió? ¿Ella, Él? No sabemos.
La ciudad parece desierta ya que no existe ningún otro ser a la vista y una tormenta –de ahí el nombre- se aproxima por detrás de nuestros participantes, aparentemente ninguno es consciente de que pronto estarán empapados. El único ser vivo, a parte de ellos, es una cigüeña sobre las tejas de la ciudad, símbolo cristiano de: castidad, pureza y vigilancia. Pero eso tampoco nos dice mucho y se presta a múltiples interpretaciones, como no existe el referente histórico, el humanista diría tajante hay una respuesta y lo que sucede es que no hemos dado can la clave del enigma, el pensamiento contemporáneo asume varias posibles reinterpretaciones todas válidas.
En su forma, la pintura está elegantemente construida y los elementos blancos, la camisa de él, el manto de ella, las columnas y rayo en el cielo, dirigen la atención del espectador unificando la composición. La vertical del arma se repite en los árboles y contraponiéndose a la verticales de las columnas y las horizontales del puente creando ritmos interesantes.
En resumen, la obra es bella y el misterio que la envuelve no resuelve la problemática del contenido en una ventana renacentista, sin embargo esto la hace más interesante todavía y a lo mejor, si algún día se descubre su verdadero significado, ya no gustará tanto.
Autor: IL GIORGIONE
Museo: Galería de los Uffizi
Caracteristicas: Oleo sobre tabla
(Este cuadro lo vimos en la Gallería dell’Accademia el 8 de enero)
LA TEMPESTAD es un título que se le asignó a esta tabla mucho tiempo después de que su autor, Giorgione, muriera prematuramente. El misterio rodea tanto su vida como su obra, escasa por desgracia y de atribución en muchos casos confusa. El título se le adjudicó debido al rayo que rompe un cielo pesado que amenaza tormenta. Bajo tan tétrico dosel se observa la figura de una joven madre desnuda con su bebé y, al otro lado, un caballero vestido de manera principesca. Incluidos en un paisaje silvestre, a la manera veneciana, un fondo urbano amurallado y con torres cierra la visión a manera de telón. Las figuras están separadas por un elemento absurdo: un podio con dos columnas truncadas, que no sujetarían nada estando, como se encuentran, al aire libre; evidentemente, la presencia de estos elementos soporta un trasfondo simbólico que se nos escapa. Con toda probabilidad se trata de un código criptográfico, acorde con los estudios cabalísticos y sobre magia oriental que la Venecia de la época cultivaba. Esta dedicación se explica por la entrada masiva de estudiosos exiliados del Mediterráneo oriental tras la caída de Constantinopla y el avance de los turcos.
Acerca de LA TEMPESTAD de IL GIORGIONE
La idea humanista de la ventana renacentista asume varios aspectos sobre el espectador. Por una parte, piensa en la obra de arte como si fuera una ventana al interior de las ideas del artista. Esto es, en el concepto humanista del arte la intención del artista es entendida por todos de la misma manera. Se asume al artista como un creador capaz de construir realidades paralelas a través de la perspectiva. La Tempestad de Giorgione es un ejemplo clásico de la problemática a la que nos enfrenta la ventana renacentista.
Se conocen muy pocas obras de Giorgione debido a que murió muy joven, a los 32 años, durante una de las pestes que azotaban Venecia. A pesar de eso aseguró su fama como uno de los mejores pintores renacentistas.
En su forma la pintura es una construcción de lo más clásica, donde se pueden apreciar claramente diferentes planos y la perspectiva como herramienta de trabajo del artista. El primer plano está determinado por un hombre sosteniendo un palo, el segundo por la mujer y así sucesivamente el espacio se complementa hacia atrás con una ciudad y una tormenta que se aproxima en el cielo. La representación de los elementos apunta claramente a la idea de la mimesis (imitación), donde toda forma en el cuadro corresponde a su equivalente en la naturaleza. Para aclarar, los colores y las proporciones corresponden caramente a la idea de hombre y mujer.
La tormenta fue pintada entre 1505 y 1510, y es probablemente una de las obras mas extrañas que existen. Su significado se ha perdido en el tiempo y no existe ninguna referencia histórica, ni documento que hable sobre su significados. Por tanto, la podemos reinterpretar a placer y el hecho de estar equivocados poco importa ya que la pintura es enigmática en sí misma. El humanismo plantea exactamente lo contrario, la filosofía dice que toda obra de arte es como extensión de la ideas y que de alguna forma es entendida por todos, analicemos si es cierta la premisa .
Debido a la falta de documentación, se le conoce también con otro nombre, El soldado y la gitana, pero tampoco eso es seguro. El puede ser un soldado por el arma que tiene, pero también puede ser un pastor, como se ha sugerido, pero el palo que sostiene es un palo muy extraño, que no corresponden ni a un arma ni al bastón de un pastor.
Ella como gitana y madre también es extraña, su papel de madre amamantando es dudoso. Las miradas guían nuestra atención en la composición y son elementos dinámicos. Ella sugiere e invita a la escena con la mirada. Involucra al espectador casi por casualidad, pero el hecho de estar detrás de unos matorrales sugiere que nuestra presencia no ha sido descubierta, la actitud es de una mujer tranquila que no muestra ninguna actitud de pudor, como lo haría aquella que se ve sorprendida desnuda en el campo. Pareciera que el único que esta consiente de la presencia del espectador es él, su actitud y la pose que toma nos invita a mirarla a ella.
Rayos X revelaron que antes de pintar al pastor/soldado, Giorgione había dibujado abajo otra mujer bañándose. Luego, las columnas son un elemento simbólico de fortaleza, aquí aparecen rotas y la pintura se pone más enigmática ¿La fortaleza de quién se rompió? ¿Ella, Él? No sabemos.
La ciudad parece desierta ya que no existe ningún otro ser a la vista y una tormenta –de ahí el nombre- se aproxima por detrás de nuestros participantes, aparentemente ninguno es consciente de que pronto estarán empapados. El único ser vivo, a parte de ellos, es una cigüeña sobre las tejas de la ciudad, símbolo cristiano de: castidad, pureza y vigilancia. Pero eso tampoco nos dice mucho y se presta a múltiples interpretaciones, como no existe el referente histórico, el humanista diría tajante hay una respuesta y lo que sucede es que no hemos dado can la clave del enigma, el pensamiento contemporáneo asume varias posibles reinterpretaciones todas válidas.
En su forma, la pintura está elegantemente construida y los elementos blancos, la camisa de él, el manto de ella, las columnas y rayo en el cielo, dirigen la atención del espectador unificando la composición. La vertical del arma se repite en los árboles y contraponiéndose a la verticales de las columnas y las horizontales del puente creando ritmos interesantes.
En resumen, la obra es bella y el misterio que la envuelve no resuelve la problemática del contenido en una ventana renacentista, sin embargo esto la hace más interesante todavía y a lo mejor, si algún día se descubre su verdadero significado, ya no gustará tanto.
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