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Venezia - dic.03/enero04
Monday, January 26, 2004
Spresiano, lunes 25 de enero 2004
Muy buenos días para todos. Ayer olvidé contar algo que sucedió en el Palazzo Ducale. Cuando estuve ahí en diciembre del 96 me llamó la atención y golpeó fuertemente un fresco del TIZZIANO llamado “SAN CRISTOBAL” que está en el rellano de una corta escalera que conduce a los aposentos privados del Dux. Fue mi primer encuentro con la pintura, tema del cual lo ignoraba todo hasta ese momento. Esa obra no estaba señalizada y siete años después sigue sin estarlo; la gente pasa por ahí, ve la escalera, nota que arriba está cerrada y sigue de largo. La única manera de ver el fresco es entrando, subir unos pocos escalones y mirar hacia atrás y arriba. Recuerdo que en el 96 por curiosidad entré por ese pasillo, subí, y al disponerme a bajar me topé de frente con el fresco del Tizziano. Me senté en la escalera a mirarlo y emprendí un extraño viaje por el tiempo y la inconciencia, en el fondo de mi alma se estaba despertando un monstruo. Después de unos largos minutos –no pude saber cuántos- bajé y seguí mi recorrido por las Salas. Hace unos años relaté esa singular experiencia en un artículo personal que di en llamar “Algo me esperaba en el Ducale”; luego me explicaron que “eso” que me pasó tienen nombre, se llama “Sindrome de Stendhal”. De regreso a La Plata lo voy a copiar aquí al finalizar el relato de este viaje.
Zulma me pidió que la llevara a verlo y lo hice, recordaba perfectamente cuál era la puertecita por la que todos pasan de largo. Nos sentamos un rato en el mismo escalón donde yo había estado y pudimos contemplar la obra. Para mí esta vez no fue lo mismo, el flechazo del arte ya me había atravesado en aquella oportunidad y no hay dos similares, es un acto que no se repite. De todos modos la pintura es bellísima y digna del Tizziano Vecchelio.
Para mis amigos que están atravesando el verano pampeano les digo que el frio que hace por esta zona donde estoy es im-pre-sio-nan-te. A las 17 hs. (las 13 hs. de Argentina) es de noche y a las 19 hs. Los autos que quedan estacionados en la calle ya tienen una grosa capa de hielo en el techo y el capot. Los charcos congelados no terminan de derretirse durante el día y hay una fuente que está aquí cerca a la cual hasta ahora nunca la vi con el agua líquida, es un masacote de hielo que lleva un mes sin aflojar. No se puede salir a la vereda sin bufanda, guantes, gorro de lana y sobretodo o grosa campera de abrigo. Te pela hermano, se te arruga hasta el bicho. Anoche a las 21 hs. el termómetro del balcón marcaba –3 bajo cero. Brrrrrrrr… Esta mañana de lunes vi que había caído una helada de hostias y a las 10 de la matina estuvo neviscando un rato.
Estuve averiguando cómo hacían en La Sereníssima para elegir a los Dux y me llevé una sorpresa. Había comentado que el Dux de turno no era un Rey omnipotente ni un Dios, su poder estaba muy acotado por el Consejo de Los Diez y por el Maggior Consiglio. Bien, el sistema para la elección de un nuevo gobernante era muy pero muy complejo y se estableció en el S.X para evitar cualquier alteración en las instituciones motivado por trenzas políticas, arreglos, grupos de poder, etc. Los electores se elegían por sorteo dentro de los más de 1000 integrantes del Maggior Consiglio, pero había como ocho sorteos; los 1000 y pico elegían a suertes a 30 electores, esos 30 por igual procedimiento a 9, esos 9 a 40, los 40 a 12, los 12 a 25 que con otro sorteo se reducían a 9, esos 9 a otros 45 que a su vez elegían –siempre por sorteo- a 11; finalmente esos 11 elegían a suertes y por voto secreto a los 41 electores del Dux. Vale decir que nada de componendas, dedo, transas ni cosas raras; era imposible saber quién iba a ser el nuevo Dux hasta que no terminara toda la complicada operatoria. Para que no hubiera manos “prestidigitadoras” los votos no se tocaban con la mano sino con una vara con forma de tal en presencia de todos, brazos de madera de los cuales vimos varios en el museo Correr. O sea que los tipos siempre tuvieron muy claro que la Repúbblica estaba por encima de los gobernantes; imposible que se pegara a la silla un dictador o que hubiera un golpe de estado; de hecho nunca lo hubo en once siglos.
Un aparte sobre Venezia. Quiero suponer que las aguas de los canales de Venezia han de estar bastante contaminadas por la gran cantidad de lanchas y vehículos a motor que los navegan a diario; es posible. Ocurre que la laguna es abierta sobre el Adriático y las aguas de sus canales son tan limpias (aparentemente) como transparentes, del mismo color verde intenso del mar. No es como las lagunas de llanura (ej.: Chascomús) de aguas marrones, oscuras y barrosas, sino como agua de mar. Debido a la manía que por acá tienen por la estética y la limpieza no hay en los canales ni un papelito tirado, si fuera verano te darían ganas de zambullirte sin pensarlo dos veces.
Un aparte sobre el Véneto. El Véneto es una “región” del norte de Italia declarada administrativamente como tal en 1970. Comprende las (siete) Pcias. de Venezia, Belluno, Padova, Rovigo, Treviso, Verona y Vicenza. Es una zona encerrada entre el arco alpino, el mar Adriático y el rio Po. Ya dije más atrás que su nombre viene dado por un muy antiguo pueblo conquistado por los romanos llamado “i Veneti” (los Venetos). El Emperador Augusto lo convirtió en la X región del Imperio. Al caer Roma fue invadido por tribus bárbaras y se le llamó Terraferma (tierra firme). Los dos tercios de su territorio se corresponden con la Pianura (llanura) Padana (o Véneta), al pie de Los Alpes. Sólo dos grupos de elevaciones rompen la monotonía de la pianura: i Colli Euganei (las colinas Euganeas) de 602 mts. y i Monti Berici (los montes Béricos) de 444 mts. El terreno de la pianura es básicamente aluvional debido a la gran cantidad de rios que la atraviesan, lo cual le da a la tierra una opulenta fertilidad muy apta para las vides y los granos. Los poetas dicen de esta región que es una extensión ilimitada envuelta en la bruma y el aire caliente, en una luz cambiante con la humedad, con un cielo como de madreperla y un horizonte esfumado. Estimados amigos, buenas noches y respeto. Mario
Muy buenos días para todos. Ayer olvidé contar algo que sucedió en el Palazzo Ducale. Cuando estuve ahí en diciembre del 96 me llamó la atención y golpeó fuertemente un fresco del TIZZIANO llamado “SAN CRISTOBAL” que está en el rellano de una corta escalera que conduce a los aposentos privados del Dux. Fue mi primer encuentro con la pintura, tema del cual lo ignoraba todo hasta ese momento. Esa obra no estaba señalizada y siete años después sigue sin estarlo; la gente pasa por ahí, ve la escalera, nota que arriba está cerrada y sigue de largo. La única manera de ver el fresco es entrando, subir unos pocos escalones y mirar hacia atrás y arriba. Recuerdo que en el 96 por curiosidad entré por ese pasillo, subí, y al disponerme a bajar me topé de frente con el fresco del Tizziano. Me senté en la escalera a mirarlo y emprendí un extraño viaje por el tiempo y la inconciencia, en el fondo de mi alma se estaba despertando un monstruo. Después de unos largos minutos –no pude saber cuántos- bajé y seguí mi recorrido por las Salas. Hace unos años relaté esa singular experiencia en un artículo personal que di en llamar “Algo me esperaba en el Ducale”; luego me explicaron que “eso” que me pasó tienen nombre, se llama “Sindrome de Stendhal”. De regreso a La Plata lo voy a copiar aquí al finalizar el relato de este viaje.
Zulma me pidió que la llevara a verlo y lo hice, recordaba perfectamente cuál era la puertecita por la que todos pasan de largo. Nos sentamos un rato en el mismo escalón donde yo había estado y pudimos contemplar la obra. Para mí esta vez no fue lo mismo, el flechazo del arte ya me había atravesado en aquella oportunidad y no hay dos similares, es un acto que no se repite. De todos modos la pintura es bellísima y digna del Tizziano Vecchelio.
Para mis amigos que están atravesando el verano pampeano les digo que el frio que hace por esta zona donde estoy es im-pre-sio-nan-te. A las 17 hs. (las 13 hs. de Argentina) es de noche y a las 19 hs. Los autos que quedan estacionados en la calle ya tienen una grosa capa de hielo en el techo y el capot. Los charcos congelados no terminan de derretirse durante el día y hay una fuente que está aquí cerca a la cual hasta ahora nunca la vi con el agua líquida, es un masacote de hielo que lleva un mes sin aflojar. No se puede salir a la vereda sin bufanda, guantes, gorro de lana y sobretodo o grosa campera de abrigo. Te pela hermano, se te arruga hasta el bicho. Anoche a las 21 hs. el termómetro del balcón marcaba –3 bajo cero. Brrrrrrrr… Esta mañana de lunes vi que había caído una helada de hostias y a las 10 de la matina estuvo neviscando un rato.
Estuve averiguando cómo hacían en La Sereníssima para elegir a los Dux y me llevé una sorpresa. Había comentado que el Dux de turno no era un Rey omnipotente ni un Dios, su poder estaba muy acotado por el Consejo de Los Diez y por el Maggior Consiglio. Bien, el sistema para la elección de un nuevo gobernante era muy pero muy complejo y se estableció en el S.X para evitar cualquier alteración en las instituciones motivado por trenzas políticas, arreglos, grupos de poder, etc. Los electores se elegían por sorteo dentro de los más de 1000 integrantes del Maggior Consiglio, pero había como ocho sorteos; los 1000 y pico elegían a suertes a 30 electores, esos 30 por igual procedimiento a 9, esos 9 a 40, los 40 a 12, los 12 a 25 que con otro sorteo se reducían a 9, esos 9 a otros 45 que a su vez elegían –siempre por sorteo- a 11; finalmente esos 11 elegían a suertes y por voto secreto a los 41 electores del Dux. Vale decir que nada de componendas, dedo, transas ni cosas raras; era imposible saber quién iba a ser el nuevo Dux hasta que no terminara toda la complicada operatoria. Para que no hubiera manos “prestidigitadoras” los votos no se tocaban con la mano sino con una vara con forma de tal en presencia de todos, brazos de madera de los cuales vimos varios en el museo Correr. O sea que los tipos siempre tuvieron muy claro que la Repúbblica estaba por encima de los gobernantes; imposible que se pegara a la silla un dictador o que hubiera un golpe de estado; de hecho nunca lo hubo en once siglos.
Un aparte sobre Venezia. Quiero suponer que las aguas de los canales de Venezia han de estar bastante contaminadas por la gran cantidad de lanchas y vehículos a motor que los navegan a diario; es posible. Ocurre que la laguna es abierta sobre el Adriático y las aguas de sus canales son tan limpias (aparentemente) como transparentes, del mismo color verde intenso del mar. No es como las lagunas de llanura (ej.: Chascomús) de aguas marrones, oscuras y barrosas, sino como agua de mar. Debido a la manía que por acá tienen por la estética y la limpieza no hay en los canales ni un papelito tirado, si fuera verano te darían ganas de zambullirte sin pensarlo dos veces.
Un aparte sobre el Véneto. El Véneto es una “región” del norte de Italia declarada administrativamente como tal en 1970. Comprende las (siete) Pcias. de Venezia, Belluno, Padova, Rovigo, Treviso, Verona y Vicenza. Es una zona encerrada entre el arco alpino, el mar Adriático y el rio Po. Ya dije más atrás que su nombre viene dado por un muy antiguo pueblo conquistado por los romanos llamado “i Veneti” (los Venetos). El Emperador Augusto lo convirtió en la X región del Imperio. Al caer Roma fue invadido por tribus bárbaras y se le llamó Terraferma (tierra firme). Los dos tercios de su territorio se corresponden con la Pianura (llanura) Padana (o Véneta), al pie de Los Alpes. Sólo dos grupos de elevaciones rompen la monotonía de la pianura: i Colli Euganei (las colinas Euganeas) de 602 mts. y i Monti Berici (los montes Béricos) de 444 mts. El terreno de la pianura es básicamente aluvional debido a la gran cantidad de rios que la atraviesan, lo cual le da a la tierra una opulenta fertilidad muy apta para las vides y los granos. Los poetas dicen de esta región que es una extensión ilimitada envuelta en la bruma y el aire caliente, en una luz cambiante con la humedad, con un cielo como de madreperla y un horizonte esfumado. Estimados amigos, buenas noches y respeto. Mario
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