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Venezia - dic.03/enero04

Saturday, January 24, 2004

Spresiano, sábado 24 de enero 2004
Estoy atrasado en mis relatos, voy corriendo de atrás. Antes de ir a lo de hoy en el Palazzo Ducale de Venezia voy a seguir con lo que dejé pendiente de VICENZA. El MONTE BERICO es una cercana colina que domina la ciudad desde la cual se tiene una linda vista de avión sobre Vicenza y su dulcemente ondulado terreno. La cuestión fue que Juan Martín nos llevó camino arriba, pero no como San Cristobal montados sobre sus hombros sino sobre nuestras propias piernas, o sea –como decimos allá- tomando el colectivo “once” (cuando llegamos a la cima faltó un pelo para que lo tiráramos abajo).

Allá arriba –faltaba más- se yergue la inmensa Basílica de la Madonna de Monte Bérico cuya primera construcción databa de 1428 (la levantaron en tres meses). Después la fueron ampliando y remodelando hasta que al final la demolieron y levantaron la actual en 1703. El origen del culto se debe a una tal Vicenza Pasini a quien se le apareció la Virgen dos veces en 1426 y 1428 y le prometió terminar con la epidemia de peste que asolaba la región a cambio de que levantaran una chiesa en su honor. Pues pasó lo que tenía que pasar, hicieron la iglesia y se acabó la peste; desde entonces es lugar de culto. Adentro es fastuosa y tiene obras de renombrados pintores y escultores; domina el altar mayor la ”Madonna della Misericordia”, hecha por Antonino de Venezia en mármol colorado en 1444. A un costado del altar mayor hay un fresco muy lindo de Bartolomeo Montagna titulado “La Pietá” (1500) y –por supuesto y como corresponde a cualquier chiesa italiana- infinidad de otras obras de arte entre las cuales vimos también “L’Incoronazione della Vergine e altri quattro Santi” (1606) de Palma Il Giovanne.

Para llegar hasta ahí se lo hace por una larguísima “L” en pendiente, muy bella, en línea recta y totalmente simétrica, techada y porticada, año 1595, cuyos lados deben tener cada uno aprox. 400 metros, vale decir que son unos 800 metros cuesta arriba (Ay! las gambas Juan Martín !!!). Frente al colosal santuario se abre una enorme explanada –Plaza de La Victoria- desde cuyas balaustradas se observa toda la ciudad. Si aceptamos la patriada de subir hasta allá fue porque tanto Zulma como yo sabíamos perfectamente que en el refectorio de La Madonna de Monte Bérico hay algo que pocos han tenido la oportunidad de ver.

En 1572 le encargaron al VERONESE que pintara una pared del mencionado refectorio; el monstruo realizó una pala de mts. 8.62 por 4.77 titulada “LA FIESTA DE SAN GREGORIO”. El tema de la obra se refiere a una de las habituales cenas que da el Santo para los pobres en la cual aparece milagrosamente Cristo vestido como un pobre más. Está bien marcado el contraste entre las ropas de los indigentes y las suntuosas pilchas de los pajes y prelados; Cristo tiene el plato vacío y parece estar mostrándoselo a San Gregorio como diciendo… “Y para mí qué hay… ?”. Durante la ocupación austríaca de 1848 los soldados se ensañaron con el cuadro y lo hicieron pelota, con las bayonetas lo cortaron en 32 fragmentos irregulares. Un posterior muy paciente trabajo de restauro lo compaginó de vuelta y devolvió su riqueza original; hoy día ni te das cuenta de lo que pasó con la célebre tela. Zulma puso E.1 en la maquinita y durante cinco minutos pudimos tenerlo para nosotros totalmente iluminado. Valió la subida. Amigos… cuando escuchen mencionar al Veronese pónganse de pie y descubran la cabeza.

En el mismo refectorio se puede ver una excepcional colección de restos de animales y plantas fósiles. A las 14 hs. bajamos nuevamente al centro histórico y quisimos ver Il Duomo pero estaba cerrado. Dimos unas vueltas más apreciando la armónica belleza de la ciudad y regresamos a Spresiano en tren. El frio que chupamos anteayer en Vicenza no me lo olvido más. Gracias Juan por el paseo, te perdonamos todo. Mario
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