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Venezia - dic.03/enero04
Saturday, January 31, 2004
Spresiano, sábado 31 de enero 2004
Buenos días a todos. Sigo con lo de anteayer en FIRENZE. Santa Ma. del Fiore es una chiessa austera; exceptuando las cosas que conté –que no son pocas- está bastante despojada de oropel, artesonados y altares laterales, es sobria comparada con otras. Estando en Il Duomo se había largado a llover y al salir caían esos putos pedazos de hielo que te congelaban hasta el culo, hacía rato que estábamos ateridos de frio pero igual seguimos adelante. Hicimos otros 300 metros y caímos en la PIAZZA DELLA SIGNORIA… OHHHH !!! Estábamos en el centro cívico y político del Ducado Mediceo, piazza que quedó tal cual era en los siglos del renacimiento (las pinturas de época dan fe de ello), hasta el pavimento es original; mires para donde mires te invade el asombro, dejás volar la imaginación 300, 400, 500 años atrás y los ves a Maquiavelo, el Giotto, Petrarca y su Laura, el Dante y su Beatrice, Leonardo, Miguel Angel, … caminando esas mismas calles, viendo lo que vos estás viendo, conversando entre ellos en las mismas baldosas donde vos estás parado en ese momento. No hace falta mucho vuelo para imaginar la pira donde lo quemaron vivo a Savonarola en un rincón de esa piazza o verlo a Lorenzo de Médicis atravesarla raudo a caballo.
La imponente mole del Palazzo Vecchio, la fuente de Neptuno, la estatua de Cosme I, la Loggia dei Lanzi con el inigualable Perseo de Benvenuto Cellini y el Rapto de Las Sabinas de Giambologna, El David y etc. etc. (dije que no iba a abundar). Por supu que la mayoría de las estatuas al aire libre son copias, los originales están dentro de los museos a salvo de la contaminación ambiental.
Me vuelve una vez más lo que decía mi amiga Ruth: el que más sabe es el que más ve. Para visitar una ciudad como Firenze y tantas otras de esta varias veces milenaria Italia, para poder apreciar lo que ven tus ojos metro a metro y darte cuenta dónde estás parado tenés que conocer previamente algo de la historia de la humanidad o irlo leyendo durante el viaje, de lo contrario es un lamentable desperdicio. Por ejemplo, si no tenés una cierta dosis de conocimiento sobre historia sagrada y mitología griega y romana te perdés mucho en la posibilidad de apreciar pintura y escultura renacentista. Si mínimamente uno no distingue en arquitectura los estilos románico, bizantino, gótico, renacentista y barroco (no es difícil) se te pasa por alto el abc de una ciudad y su historia de siglos. En mi parecer no es preciso ser universitario ni especialista aunque sí tener acreditado un buen secundario o una mínima inquietud por el vasto campo de la historia y el arte.
De la Piazza dei Signori, empapados y corajeándole a la adversidad climática fuimos hasta la BASILICA DE LA SANTA CROCE (S.XIV). Otra puteada: E.4 la entrada (son unos h.de p.). Voy a darle la razón total a un italiano que me dice que acá el Estado no pone un sólo Euro en la conservación y restauración de obras de arte, todo sale de las cuantiosas fortunas que dejamos los turistas. En Santa Crocce estuvimos dos horas; si no estuvimos más fue porque el frio nos tenía contra las cuerdas al borde del desmayo. Es la iglesia franciscana más grande del mundo y está considerada “Panteón de las glorias italianas” ya que ahí descansan en monumentales sepulcros los restos de Nicolás Maquiavelo, Ugo Foscolo, Lorenzo Ghiberti, Galileo Galilei, Gioaccino Rossini, Miguel Angel Buonarotti, Giorgio Vasari, Vittorio Alfieri y el Dante. Los artistas que trabajaron ahí son de la talla de Cimabue, Giotto, Brunelleschi, Donatello, Vasari, Ghiberti, Orcagna, los Gaddi, los Della Robbia, Giovanni da Milano, Bronzino, Michelozzo, Domenico Veneziano, Maso di Banco, Giuliano da Sangallo, Benedetto da Maiano, Antonio Canova, y la lista sigue…
Salimos de la Santa Crocce con el K.O. polar bien puesto y rajamos para el hotel Bóboli sito en la Via Romana N 63 del otro lado del Arno, de manera que cruzamos el hermoso Ponte Vecchio y “sempre diritto” unos 200 mts. después del Palazzo Pitti nos zambullimos en el hotel para no volver a salir. Eran las 17 hs., había planes pero los cancelamos, era imposible seguir bancando las patas congeladas. Ya en la pieza del primer piso abro la ventana y veo a un tipo que me mira fijamente a pocos metros de distancia; me llamó la atención porque tenía una aureola en la cabeza, entonces me di cuenta que era un busto de marmol. Me dije… la que me faltaba… un beato frente a mi ventana… a este me lo pusieron los frailes a propósito. Bueno, lo presento… se trataba del bueno de San Pietro in Gattolino cuya pequeña chiessa está frente al hotel Bóboli; el busto está sobre el tímpano de entrada y entonces estábamos a la misma altura cruzando la angosta callejuela. Al día siguiente supimos que es la chiessa más antigua de Firenze y ya se encuentra citada en documentos del S.IX, también pudimos entrar a verla por curiosidad. Sigo con lo de ayer en otro relato. Mario
Buenos días a todos. Sigo con lo de anteayer en FIRENZE. Santa Ma. del Fiore es una chiessa austera; exceptuando las cosas que conté –que no son pocas- está bastante despojada de oropel, artesonados y altares laterales, es sobria comparada con otras. Estando en Il Duomo se había largado a llover y al salir caían esos putos pedazos de hielo que te congelaban hasta el culo, hacía rato que estábamos ateridos de frio pero igual seguimos adelante. Hicimos otros 300 metros y caímos en la PIAZZA DELLA SIGNORIA… OHHHH !!! Estábamos en el centro cívico y político del Ducado Mediceo, piazza que quedó tal cual era en los siglos del renacimiento (las pinturas de época dan fe de ello), hasta el pavimento es original; mires para donde mires te invade el asombro, dejás volar la imaginación 300, 400, 500 años atrás y los ves a Maquiavelo, el Giotto, Petrarca y su Laura, el Dante y su Beatrice, Leonardo, Miguel Angel, … caminando esas mismas calles, viendo lo que vos estás viendo, conversando entre ellos en las mismas baldosas donde vos estás parado en ese momento. No hace falta mucho vuelo para imaginar la pira donde lo quemaron vivo a Savonarola en un rincón de esa piazza o verlo a Lorenzo de Médicis atravesarla raudo a caballo.
La imponente mole del Palazzo Vecchio, la fuente de Neptuno, la estatua de Cosme I, la Loggia dei Lanzi con el inigualable Perseo de Benvenuto Cellini y el Rapto de Las Sabinas de Giambologna, El David y etc. etc. (dije que no iba a abundar). Por supu que la mayoría de las estatuas al aire libre son copias, los originales están dentro de los museos a salvo de la contaminación ambiental.
Me vuelve una vez más lo que decía mi amiga Ruth: el que más sabe es el que más ve. Para visitar una ciudad como Firenze y tantas otras de esta varias veces milenaria Italia, para poder apreciar lo que ven tus ojos metro a metro y darte cuenta dónde estás parado tenés que conocer previamente algo de la historia de la humanidad o irlo leyendo durante el viaje, de lo contrario es un lamentable desperdicio. Por ejemplo, si no tenés una cierta dosis de conocimiento sobre historia sagrada y mitología griega y romana te perdés mucho en la posibilidad de apreciar pintura y escultura renacentista. Si mínimamente uno no distingue en arquitectura los estilos románico, bizantino, gótico, renacentista y barroco (no es difícil) se te pasa por alto el abc de una ciudad y su historia de siglos. En mi parecer no es preciso ser universitario ni especialista aunque sí tener acreditado un buen secundario o una mínima inquietud por el vasto campo de la historia y el arte.
De la Piazza dei Signori, empapados y corajeándole a la adversidad climática fuimos hasta la BASILICA DE LA SANTA CROCE (S.XIV). Otra puteada: E.4 la entrada (son unos h.de p.). Voy a darle la razón total a un italiano que me dice que acá el Estado no pone un sólo Euro en la conservación y restauración de obras de arte, todo sale de las cuantiosas fortunas que dejamos los turistas. En Santa Crocce estuvimos dos horas; si no estuvimos más fue porque el frio nos tenía contra las cuerdas al borde del desmayo. Es la iglesia franciscana más grande del mundo y está considerada “Panteón de las glorias italianas” ya que ahí descansan en monumentales sepulcros los restos de Nicolás Maquiavelo, Ugo Foscolo, Lorenzo Ghiberti, Galileo Galilei, Gioaccino Rossini, Miguel Angel Buonarotti, Giorgio Vasari, Vittorio Alfieri y el Dante. Los artistas que trabajaron ahí son de la talla de Cimabue, Giotto, Brunelleschi, Donatello, Vasari, Ghiberti, Orcagna, los Gaddi, los Della Robbia, Giovanni da Milano, Bronzino, Michelozzo, Domenico Veneziano, Maso di Banco, Giuliano da Sangallo, Benedetto da Maiano, Antonio Canova, y la lista sigue…
Salimos de la Santa Crocce con el K.O. polar bien puesto y rajamos para el hotel Bóboli sito en la Via Romana N 63 del otro lado del Arno, de manera que cruzamos el hermoso Ponte Vecchio y “sempre diritto” unos 200 mts. después del Palazzo Pitti nos zambullimos en el hotel para no volver a salir. Eran las 17 hs., había planes pero los cancelamos, era imposible seguir bancando las patas congeladas. Ya en la pieza del primer piso abro la ventana y veo a un tipo que me mira fijamente a pocos metros de distancia; me llamó la atención porque tenía una aureola en la cabeza, entonces me di cuenta que era un busto de marmol. Me dije… la que me faltaba… un beato frente a mi ventana… a este me lo pusieron los frailes a propósito. Bueno, lo presento… se trataba del bueno de San Pietro in Gattolino cuya pequeña chiessa está frente al hotel Bóboli; el busto está sobre el tímpano de entrada y entonces estábamos a la misma altura cruzando la angosta callejuela. Al día siguiente supimos que es la chiessa más antigua de Firenze y ya se encuentra citada en documentos del S.IX, también pudimos entrar a verla por curiosidad. Sigo con lo de ayer en otro relato. Mario
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