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Venezia - dic.03/enero04

Wednesday, December 24, 2003

Spresiano, Treviso, Italia. 24 de diciembre 03.
Ayer -23 de dicembre- llegué a Spresiano a las 21 hs. de Italia, las 17 hs. de Argentina. El viaje fue todo bien, nada para echar en contra. Ahora estoy en casa de Zulma, cómodamente instalado mientras ella se fue a trabajar. Esta mañana salimos a caminar un rato para hacer algunas compras; el pueblo es bonito, con la “forma” típica de los pueblos de esta zona de Italia, algo que por distintos motivos no hay en Argentina. Las calles no van derecho sino dando mil vueltas, a veces no hay veredas, todo es un laberinto que torna dificil ubicarse en la geografía del lugar. Es pintoresco y agradable, con sus casitas de dos plantas pintadas en colores siena, durazno, ocre, rosa, amarillo, etc., casi no hay blancas ; todas con techo de tejas y muy prolijas.
Lo primero: el frío. No es broma el frío que rodea a Los Alpes en invierno, ay ay ay ay… se te arrugan hasta los zapatos… los charcos estaban tan escarchados que se podía caminar por arriba de ellos, y cuando sopla el viento se te cuela sin compasión ni respeto. Un ligero deslíz en la vestimenta y vas a parar a la neumonía sin escalas.
El depto. de Zulma es muy agradable y calefaccionado, lo tiene un chiche. Desde la ventana se divisa un campo arbolado, casitas, y a lo lejos la montaña. Hay cosas muy modernas que no se ven en Argentina y que de a poco iré contando. Antes quiero relatar el viaje.

El aeropuerto de Frankfurt es una ciudad, me lo habían dicho pero tuve que verlo y estar adentro para comprender lo que me decían. Me contaron que es el más grande de Europa y es posible que así sea. Para dar una somera idea de la magnitud diré que desde que bajé del avión de Lufthansa que me traía de Buenos Aires hasta que pude llegar a la puerta de embarque A-42 donde debía tomar el vuelo a Milano tuve que caminar por adentro una hora de reloj. Fiuuuuu !!! … no se puede creer lo que hicieron… Pasé por un pasaje recto con escaleras mecánicas planas que a ojo de buen cubero tenía unos 400 metros de largo. Tiene varios pisos con ascensores y todos los chiches, shoppings, bares, sitios para fumar, para descansar, para lo que quieras. Ahí me encontré por vez primera con la barrera idiomática: todos los anuncios de altoparlante y carteles estaban en alemán e inglés. La primera sonrisa me la arrancó el ver desde un ventanal los copos de nieve revoloteando en el aire… qué bello que es eso… ahí me di cuenta que estaba todo nevado. Aviones y personas de todos los países del globo, los mil idiomas y vestimentas, Babel sin dudas. Me entretuve un rato hablando con un pibe griego que venía de Venezuela.

El viaje desde Frankfurt a Milano duró una hora y atravesó Los Alpes, totalmente nevados, hermosa la vista, un espectáculo imponente.

En Milano tuve que tomar un bus que me llevara hasta la estación central de trenes: primer y brutal encuentro con el Euro y nuestra tan perdida como mentirosa convertibilidad. “For fifty” me dijo el chofer… 4.50 Euros, o sea unos $15 argentinos por un viaje de 20 minutos. Milano es una gran ciudad y el bus la atravesó por su zona céntrica, lo que me dio la posibilidad de tener una ligera semblanza. La terminal de trenes ya la conocía y me puse en una cola para sacar el ticket hasta Venecia Mestre con combinación a Treviso: 20 Euros. Ese viaje en tren duró tres horas y fue lindo ya que pasó por Brescia, Verona, Vicenza y Pádova. Llegué a Venecia Mestre ya de noche; es que todo ésto está muy arriba en el mapamundi y en invierno a las 17 hs. ya oscurece (las 13 hs. en Argentina).

Desde el andén la llamé por teléfono a Zulma pero no la encontré; conseguí hablar con Virginia pero mucho no me supo decir. De Venecia Mestre a Treviso el viaje duró media hora. Y llegué a Treviso, estación de tren que conozco bastante y me trajo recuerdos de enero del 97 cuando entre otros viajes la fuimos a esperar a mi amiga Ruth que llegaba de Suiza. Desde ahí la volví a llamar a Zulma y la encontré. Haciéndole un chiste le dije que estaba medio perdido en alguna estación que me parece que se llamaba “uscita”… no, “uscita” no… “vietato traversari i binari”… no, tampoco… entonces “sottopasaggio”… JA! –Se dio cuenta y se reía…

Volví a sacar pasaje y tomar otro tren; en nueve minutos estaba bajando en la estación de Spresiano. Zulma me esperaba en el andén emponchada hasta la cabeza; nos volvíamos a ver después de cuatro largos meses que parecieron cuatro años… el abrazo quedará grabado para nuestra historia e irá al libro de records Guiness. Su casa está pegada a la estación de Spresiano, hay que salir y cruzar la calle nomás. Eran las 21 hs. de Italia, las 17 en Argentina.

Los precios por aquí son prohibitivos para un argentino, es imposible comprar nada. Cualquier boludez te cuesta tres o cuatro veces lo que se paga en Argentina. Una latita de Coca Cola E1.50 (casi $5), un atado de cigarros E3 ($10), un simple café chiquito E2, el kilo de pan E3 y todo por el estilo. Esta mañana viendo precios en vidrieras y en un supermercado no lo podía creer…

También hoy estuvimos en casa de Carola y al fin nos conocimos; los vi a Sofía y Lucas. Esta noche tenemos reunión de Nochebuena en casa de ellos, se junta toda la familia.

Bueno, con i migliori saluti mando un abrazo per tutti y espero el calor no los maltrate; yo les escribo desde el más crudo invierno con temperaturas bajo cero pero muy feliz de estar aquí con mi enamorada.
FELIZ NOCHEBUENA !!! Mario
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