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Venezia - dic.03/enero04
Saturday, January 17, 2004
Spresiano, sábado 17 de enero 2004
Estimados amigos buenos días y respeto. Hoy amaneció lloviendo en Spresiano, es lindo cuando llueve y no tenés que salir a trabajar, JA! No hay planes para hoy, seguramente nos quedaremos por la zona.
Ayer me sucedió algo fuera de lo común, un hecho inesperado en mi vida. Luego de haber estado en Acquileia y movido por un profundo dolor interior le pedí a Zulma que me acompañara a la “Regia Cittá di Treviso”; quería ir a la chiesa di San Nicoló. Hay cosas que te mueven hasta el alma y querés componerlas de alguna manera, dolores que te atraviesan y piden redención, indomables tormentas anímicas plenas de particular sentido. Necesitaba la intervención de algún poder superior que viniera a sosegar mi atormentado espíritu, pedía calma y paz.
San Nicoló es otra imponente basílica del MDLXXVI (año 1576), magnífico ejemplar del gótico italiano construido en ladrillo y terracota, de tres naves y doce gigantescas columnas; fue comenzada a construir en el 1303 por la orden de los Domínicos. Entramos por una puerta lateral y lo primero que vi fue una enorme pila bautismal hecha en un sólo bloque de marmol veronese (ya me habitué a toparme con esas maravillas). Levanto la cabeza y el grandioso techo carenado allá en lo alto parecía cobijarme y ampararme como el mismo cielo; es una chiesa majestuosa, otra de esas construcciones que ya no se hacen más. Las dimensiones son brutales, más grande que la catedral de La Plata y una de las tantas que hay en Treviso, una de las miles así que hay en Italia.
Debo repetirme, no me queda otra... frescos de las escuelas del S.XIV, obras de Tomaso da Modena, Lorenzo Lotto, Palma Il Giovane, F. Bassano, Girolamo da Treviso. A propósito de esos cinco pintores que ya he mencionado varias veces puedo decir que se pintaron y afrescaron todo lo que había, imagino han de haber pintado hasta a la suegra. Son artistas de primerísima línea aunque no sean tan famosos, omnipresentes maestros indiscutibles del Renacimiento Veneziano.
Mi alma encontró su merecida calma cuando a las 14 hs. entré al “Estudio Dentístico Asociado Salvagnini” sito en la Via Olivi N 4; me esperaba el Dr. Pietro para extraerme una muela que hacía varios días me tenía a maltraer. Mientras Zulma traducía mis tormentos al italiano en menos que canta un gallo el Dr. Pietro sonreía con mi pieza dentaria en su mano; al fin el dolor encontró su redención. Salí del consultorio tranquilo y aliviado con la profunda sensación de haber recuperado la paz interior.
Y ya que estábamos ahí recorrimos un poco la zona de las fastuosas villas que bordean el Sile hasta llegar a la Porta SS Quaranta (S.XVI). Como de ahí a la estación del tren nos quedaba de paso la basílica de San Nicoló, entramos a verla. Resulta difícil dar una idea de la elegancia y belleza de la ciudad de Treviso, de su antiguedad y prolijidad, de los patitos de colores con sus crías y elegantes cisnes que nadan por el Sile y el Cagnán; es que en América no hay ciudades así, ni iglesias tan antiguas y fastuosas, tantas obras de arte, muras medievales con portalones que cruzan el foso, trazado de hace mil años, recovas afrescadas, piazzettas con aljibes y monumentos de pasadas y esplendorosas épocas, palacios por todos lados, etc. etc. Vas dando vueltas y vueltas en un laberinto de callecitas y avenidas que jamás van derecho envuelto en una atmósfera medieval muy bien combinada con la modernidad. El factor estético es impecable y está muy bien cuidado tanto por el Estado como por la gente, cosa que me llama la atención sobremanera. Por dar una idea aprox. del casco antiguo –que es la ciudad misma- ha de tener unas 6 o 7 cuadras (de las de allá) por otras tantas, no más, o sea que se recorre caminando de punta a punta en pocos minutos.
No hay casi pueblo o ciudad que no haya sido cuna de algún célebre artista, todos tienen su capolavoro y a veces más de uno; Conegliano con su Cima, Treviso con París Bordone, Castelfranco con Il Giorgione, Pieve di Cadore cuna del Tizziano Vecchelio, etc.
Volviendo al profano dentista –el Dr. Pietro alias San Nicoló- que casi como por milagro hizo desaparecer los dolores de mi alma cabe acotar que lo conseguí gracias a una gigantesca operatoria internacional totalmente gratuita. Llamé por teléfono con cobro revertido a mi Cia. de Seguro de Salud en Argentina (la misma que me asegura el auto y que incluye dicho servicio al viajero), me pidieron sólo el número de patente del auto y a partir de ahí se conectaron con una central en Madrid. Desde esa pasaron a Italia, ubicaron el pueblo donde yo estaba y me llamaron enseguida; trataron de conseguirme un dentista en Spresiano pero no había entonces me volvieron a llamar para preguntarme si me podía trasladar a Treviso. Les dije que sí y me consiguieron el lugar, el médico y el turno. Estando yo en el dentista lo llamaron en presencia mia para ver cómo iban las cosas. Hoy me volvieron a llamar nuevamente desde Madrid para ver cómo me sentía, si había podido solucionar el problema y diciendo que no dudara en llamarlos por cualquier otra cosa que pudiera necesitar. No pagué un sólo peso; si hubiera ido particular me arrancan la cabeza, nomás por entrar al consultorio te cobran E.50.-
Son las 15 hs. y sigue lloviendo mansamente en Spresiano, me voy a dormir una pequeña siesta. Saludos para todos. Mario
Estimados amigos buenos días y respeto. Hoy amaneció lloviendo en Spresiano, es lindo cuando llueve y no tenés que salir a trabajar, JA! No hay planes para hoy, seguramente nos quedaremos por la zona.
Ayer me sucedió algo fuera de lo común, un hecho inesperado en mi vida. Luego de haber estado en Acquileia y movido por un profundo dolor interior le pedí a Zulma que me acompañara a la “Regia Cittá di Treviso”; quería ir a la chiesa di San Nicoló. Hay cosas que te mueven hasta el alma y querés componerlas de alguna manera, dolores que te atraviesan y piden redención, indomables tormentas anímicas plenas de particular sentido. Necesitaba la intervención de algún poder superior que viniera a sosegar mi atormentado espíritu, pedía calma y paz.
San Nicoló es otra imponente basílica del MDLXXVI (año 1576), magnífico ejemplar del gótico italiano construido en ladrillo y terracota, de tres naves y doce gigantescas columnas; fue comenzada a construir en el 1303 por la orden de los Domínicos. Entramos por una puerta lateral y lo primero que vi fue una enorme pila bautismal hecha en un sólo bloque de marmol veronese (ya me habitué a toparme con esas maravillas). Levanto la cabeza y el grandioso techo carenado allá en lo alto parecía cobijarme y ampararme como el mismo cielo; es una chiesa majestuosa, otra de esas construcciones que ya no se hacen más. Las dimensiones son brutales, más grande que la catedral de La Plata y una de las tantas que hay en Treviso, una de las miles así que hay en Italia.
Debo repetirme, no me queda otra... frescos de las escuelas del S.XIV, obras de Tomaso da Modena, Lorenzo Lotto, Palma Il Giovane, F. Bassano, Girolamo da Treviso. A propósito de esos cinco pintores que ya he mencionado varias veces puedo decir que se pintaron y afrescaron todo lo que había, imagino han de haber pintado hasta a la suegra. Son artistas de primerísima línea aunque no sean tan famosos, omnipresentes maestros indiscutibles del Renacimiento Veneziano.
Mi alma encontró su merecida calma cuando a las 14 hs. entré al “Estudio Dentístico Asociado Salvagnini” sito en la Via Olivi N 4; me esperaba el Dr. Pietro para extraerme una muela que hacía varios días me tenía a maltraer. Mientras Zulma traducía mis tormentos al italiano en menos que canta un gallo el Dr. Pietro sonreía con mi pieza dentaria en su mano; al fin el dolor encontró su redención. Salí del consultorio tranquilo y aliviado con la profunda sensación de haber recuperado la paz interior.
Y ya que estábamos ahí recorrimos un poco la zona de las fastuosas villas que bordean el Sile hasta llegar a la Porta SS Quaranta (S.XVI). Como de ahí a la estación del tren nos quedaba de paso la basílica de San Nicoló, entramos a verla. Resulta difícil dar una idea de la elegancia y belleza de la ciudad de Treviso, de su antiguedad y prolijidad, de los patitos de colores con sus crías y elegantes cisnes que nadan por el Sile y el Cagnán; es que en América no hay ciudades así, ni iglesias tan antiguas y fastuosas, tantas obras de arte, muras medievales con portalones que cruzan el foso, trazado de hace mil años, recovas afrescadas, piazzettas con aljibes y monumentos de pasadas y esplendorosas épocas, palacios por todos lados, etc. etc. Vas dando vueltas y vueltas en un laberinto de callecitas y avenidas que jamás van derecho envuelto en una atmósfera medieval muy bien combinada con la modernidad. El factor estético es impecable y está muy bien cuidado tanto por el Estado como por la gente, cosa que me llama la atención sobremanera. Por dar una idea aprox. del casco antiguo –que es la ciudad misma- ha de tener unas 6 o 7 cuadras (de las de allá) por otras tantas, no más, o sea que se recorre caminando de punta a punta en pocos minutos.
No hay casi pueblo o ciudad que no haya sido cuna de algún célebre artista, todos tienen su capolavoro y a veces más de uno; Conegliano con su Cima, Treviso con París Bordone, Castelfranco con Il Giorgione, Pieve di Cadore cuna del Tizziano Vecchelio, etc.
Volviendo al profano dentista –el Dr. Pietro alias San Nicoló- que casi como por milagro hizo desaparecer los dolores de mi alma cabe acotar que lo conseguí gracias a una gigantesca operatoria internacional totalmente gratuita. Llamé por teléfono con cobro revertido a mi Cia. de Seguro de Salud en Argentina (la misma que me asegura el auto y que incluye dicho servicio al viajero), me pidieron sólo el número de patente del auto y a partir de ahí se conectaron con una central en Madrid. Desde esa pasaron a Italia, ubicaron el pueblo donde yo estaba y me llamaron enseguida; trataron de conseguirme un dentista en Spresiano pero no había entonces me volvieron a llamar para preguntarme si me podía trasladar a Treviso. Les dije que sí y me consiguieron el lugar, el médico y el turno. Estando yo en el dentista lo llamaron en presencia mia para ver cómo iban las cosas. Hoy me volvieron a llamar nuevamente desde Madrid para ver cómo me sentía, si había podido solucionar el problema y diciendo que no dudara en llamarlos por cualquier otra cosa que pudiera necesitar. No pagué un sólo peso; si hubiera ido particular me arrancan la cabeza, nomás por entrar al consultorio te cobran E.50.-
Son las 15 hs. y sigue lloviendo mansamente en Spresiano, me voy a dormir una pequeña siesta. Saludos para todos. Mario
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