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Venezia - dic.03/enero04

Wednesday, January 07, 2004

Spresiano, miércoles 7 de enero 2004
Queridos amigos tengan Ustedes muy buenos días. Por motivos técnicos hoy no iremos a Treviso, lo dejamos para pasado mañana; entonces: mañana Venezia y el viernes Treviso. Del frio ya ni les cuento porque es reiterativo, con suerte al mediodía llega a los +2 grados y de ahí no pasa.

Estoy contento y maravillado con las comidas que curten en esta zona, la verdad es que son riquísimas y de muy buena factura. Casi todas vienen en distintas variedades como para que sea difícil elegir; tanto el pan como los pan dulce, chocolates, quesos, jamones, pastas, confituras, pizzas, etc. ... es todo exquisito y de muy buena calidad, te chupás los dedos y te querés comer todo. Los escaparates de los almacenes y panaderías son un muestrario de delicadeces. Lo mismo pasa con los vinos, hay cien marcas del “Prosseco” de la zona y dicen que son todas de primera calidad; les creo. No hay establecimientos o negocios (por ejemplo una pizzería) que no rivalicen en limpieza, decoración, buen gusto, atención y cocina; brillan por donde los mires. He comido pizza en dos pizzerías y sin desmerecer a las de allá considero que estas son mejores. Cualquier baño público de un restaurant es elegantísimo y perfecto, cuidan mucho del órden y la limpieza.

En general son gente ordenada y correcta, casi no hay basura tirada por las calles y todo el mundo arroja los residuos en los tachos habilitados, aunque sea una tarjeta telefónica usada de esas que allá tiramos sistemáticamente a la calle. Los rios que cruzan las ciudades por el centro (por ejemplo en Treviso) están absolutamente limpios, la misma gente los preserva y cuida. No sé... hay como una conciencia de que lo que es de todos –lo estatal, lo público- es también de cada uno y hay que cuidarlo como se cuidan las cosas de la propia casa.

A veces hasta me da bronca comparar con mi Patria y me pregunto por qué hostias allá le damos tan poca bola a lo que es de todos. Veo que acá a nadie –ni a un pibe rebelde- se le ocurre romper un teléfono público, patear un tacho de basura a la calle o robarse una maceta. No es que no ocurra en absoluto pero la cosa está invertida: lo que allá es una regla general acá es una excepción. En ese sentido viven bien, tranquilos, sabiendo que hay un acuerdo tácito en que la Ley y las buenas costumbres las respetan casi todos. Nadie cruza la calle si no es por la línea de cebras, esperan su turno sin ponerse a putear o a tocar la bocina como locos... como diría mi amigo Antonio R. si quieren andar en subte ponen la ficha en la ranura en vez de tratar de coimear al guarda o llevarle flores a la chica que vende los cospeles. Parece tan simple... y sin embargo en mi Patria eso no sucede; hay que estar acá para salir a la calle y ver dos veces cada cien metros un gesto o una actitud que te dejan pensando. En realidad no hace falta ir tan lejos, basta cruzar al Uruguay para constatar que se puede vivir de mejor manera.

No me parece que lo que digo tenga nada que ver con lo represivo de las Leyes, la multas que cobran o el alto estatuto socioeconómico de la población, no. Lo que me llama la atención es el gesto minimal, la poca cosa, eso que no pasa por la universidad y sí pasa por lo más elemental de la educación; es en eso donde más los envidio a estos tanos. Acá la gente te habla, no te chumba; si puede te ayuda y atiende como a un ser humano, en cualquier lado que estés ves la educación, la amabilidad, el respeto y la cortesía. Los ventajeros, colados, cagadores, ranas y piolas no son de esta región del planeta.
Estoy hablando no de cómo me tratan a mí los familiares y amigos de Zulma sino de lo que veo afuera, en la calle y a diario, en esta ciudad y otras. Veo por ejemplo que nadie entra a un negocio sin decir “buon giorno” y a nadie lo dejan pagando sin respuesta.

Me quedo reflexionando en las cosas que acabo de decir, releo y pienso si acaso no me está traicionando el “efecto turístico”... quiero decir el hacer hincapié demasiado ingenuamente en todo lo positivo... No creo, al menos en la cosas que dije me parece que no me equivoco. Pero entonces, ¿cuáles son las negativas? ¿qué se puede decir de estos tanos que no los favorezca? Hay cosas, las hay.

Necesariamente tengo que hablar “por boca de ganso” porque no vivo acá pero (me dicen que) comparados con nosotros son muy fríos, distantes en el lazo social, alejados, poco afectuosos. Seguramente no es un defecto sino un rasgo cultural pero por ejemplo no estilan invitarte a su casa ni por casualidad, las casas particulares son como castillos de la Edad Media, no entra nadie. Difícilmente un italiano (al menos un italiano del norte) te va a decir “pasá por casa cuando quieras” como usamos allá; si te invitan es a almorzar o cenar afuera. No es nada fácil hacer amigos personales, tienden a mantener una distancia que es notoriamente mayor a la costumbre argentina, aun entre ellos. Tengo entendido que esto es típico de los países como USA, casi todo Europa, Canadá, etc. vale decir que a mayor standard socioeconómico mayor distancia en la aproximación al otro.

No hay mucho del fuerte abrazo, el tocarse, el típico o mítico “calor latino”; son más ceremoniosos, corteses, prudentes y respetuosos pero menos afectuosos en el sentido fuerte de la palabra. Se llega hasta un nivel, un aproach en la relación, pero luego la cosa queda ahí protocolarmente congelada, no es nada fácil acrecentarla. Así me han dicho de buena fuente, con un agregado: a los argentinos esa forma de ser nos resulta incómoda, nos deja muy solos. Salutti fratelli !!! M.

PD: Mañana jueves a las 7.25 hs. tenemos tren a Venezia arribando a esa a las 8.10 hs. Nos vamos a recagar de frio pero no importa, eso es lo de menos. Iremos de entrada a visitar la famosa Gallería dell’Accademia, una de las más grandes colecciones de pinturas del Renacimiento Veneziano. Si alguien pregunta por nosotros digan simplemente que salimos...
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