<$BlogRSDUrl$>

Venezia - dic.03/enero04

Sunday, January 04, 2004

Spresiano, 4 de enero 2004
Hola a todos! Les empiezo a escribir siendo por acá las 18.30 hs., hace una hora y media que es de noche. Recién vengo de acompañarla a Zulma hasta la Pontebbana -entra a trabajar a las 18 hs.- y vi que los charcos remanentes estaban con una espesa capa de hielo. Hace días que no llueve pero el agua de los charcos no termina de aflojar, sigue congelada durante el día y de noche se transforma en un pétreo cubito. Aquí enfrente en la estación de ferrocarril hay una canilla que pierde y se ha transformado en un groso bodoque de hielo.

Hoy fue un día de avatares... por la mañana perdimos por segundos el tren de las 10 a Treviso y el siguiente pasaba a las 13 hs. de manera que decidimos cancelar el viaje. El paseo se nos perdió en las narices; ocurre que los domingos y feriados hay muy poco transporte público. Tuvimos que rehacer los proyectos sobre la marcha y decidimos salir por las cercanías a caminar y tomar mate. En eso estábamos cuando Zulma se encuentra con una amiga argentina –Mónica- que había salido a pasear a Yoko, su perrita. La chica se paró a conversar y le ofrecimos unos mates, le contamos lo que nos había ocurrido y muy gauchita nos propuso alcanzarnos hasta TREVISO en su auto. Aceptamos y allá fuimos; nos dejó en la Porta di Santo Tomasso.

Treviso es una muy antigua ciudad amurallada con trazado de hace 1000 años y enormes puertas de entrada que cruzan el foso defensivo. Es ciudad y provincia y es una de las regiones más industrializadas de Italia, de poderosa fuerza productiva y alto nivel socioeconómico. Se la conoce con el nombre de “Marca Trevigiana” por excelencia; también le dicen la “Cittá d’Acque” dado que está atravesada por los rios Sile y Cagnán que dan vuelta por todos lados dentro de la mura.

Es realmente hermoso caminar por ahí dentro y tutearse uno con los siglos. El trazado en antiquísimo; algunas calles tienen recova y las más son angostas y no tienen vereda, no es posible caminar 50 metros sin que la callejuela adoquinada doble en distintos ángulos y te lleve para cualquier lado. “Sempre diritto” te dicen los tanos y uno se cree que es como allá que las calles van derechito cuadras y cuadras; pues ahí es imposible, la línea recta no existe. Son callejuelas arrevesadas que llevan a pasadizos angostos, cruzan puentecitos y te meten en oscuros callejones que siempre desembocan en una piazzetta, un patio interior o un canal de agua que corre transparente y encajonado. Debido a lo angosto de las calles y los aleros de las casas de dos plantas entra poco el poco sol del invierno y el húmedo frio te traspasa los huesos.

El Fiume (rio) Sile es un laberinto que corre limpio, verde y caudaloso por todos lados, pasa bajo los cimientos de ancianas casas montadas sobre columnas y todavía mueve centenarios molinos de hierro con grandes aspas que te hacen entrar en un sueño de la Edad Media. Todas las casas tienen techo de tejas y visto desde arriba Treviso es una mancha uniforme de color terracota. La Porta di Santo Tomasso hecha enteramente en piedra de Istria es del siglo XVI y tiene estampado arriba en relieve el León Véneto. Toda la ciudad está atestada de iglesias y palacios medievales y renacentistas que guardan tesoros del arte, diría que la ciudad de Treviso es toda ella una inmensa galería de arte. Muchas de las viviendas tienen el frente afrescado desde hace siglos y los mejores artistas del Renacimiento han dejado algún testimonio de su paso por la ciudad; la mayoría de las casas son de los siglos X al XVI. La actual mura (antes había otra) que rodea a la ciudad es de inicios del siglo XIII.

Fue ciudad romana, ducado longobardo, comuna libre, sede de muchos Signores (Dux) y a fines de los 1400 perteneció a La Sereníssima Rep. de Venezia; una historia de puta madre. Caminar esa ciudad en la que hoy estuvimos con Zulma te hace acordar a aquel tango que dice... “20 años no es nada”, JA! Se te vienen los siglos encima y no podés entender cómo diablos hay gente que vive en la misma casa y pisa el mismo pavimento donde habitaron personas de hace 1000 años atrás. Una vez dentro y como acá las horas pasan rápido y el día acaba pronto enfilamos como flecha hacia nuestro objetivo: la exposición internacional itinerante titulada “L’ORO e L’AZZURRO – I colori del Sud da Cézanne a Bonnard”, sita en la Casa (detta...) dei Carraresi (siglo XIII, construcción románica, hoy museo).

Oblamos los E.10 de entrada per cápita y entramos. Es una formidable expo de pintura impresionista itinerante montada con la colaboración de los más importantes museos del mundo que ahora está pasando por Treviso. Estuvimos dos horas y nos vimos todo; el nombre que le pusieron significa “El oro (amarillo, ocre) y el azul”. Adentro vimos muchos originales de Courbet, Van Gogh, Cézanne, Matisse, Monet, Renoir, Braque, Gaugain, Derain, Bonnard, Signac, Munch y otros. Cuadros traídos de pilas de museos, maravillas, casi todos pintados en la costa francesa del Mediterráneo en el siglo XIX. El último, el que pusieron a la salida como despedida, es el muy famoso cuadro de la pieza de Van Gogh traído del Musee D’Orsay de París. Entre otros cuadros de Van Gogh (la mayoría del museo de Amsterdam) vi el original del que tengo en la sala de espera del consultorio; se llama “Albicocchi in fiore” (en italiano), o sea “Damascos en flor”, de 1888.

De ahí nos fuimos a la Chiessa di San Leonardo (Treviso es chiquito y todo está cerquita) que fue en sus orígenes un hospital. Es mandada a construir por el Papa Lucio III en una bula expedida en el año de 1184 y fue reestructurada en 1657. Planta rectangular, pilastras corintias, repleta de cuadros, estatuas en marmol y frescos. Entre otras obras vimos un tríptico del Cima di Conegliano y sobresale un altar dedicado a Santa Rita de Cassia.

Antes de continuar quiero agregar algo. No entro a las iglesias por ser creyente sino para ver arte, siglos, arquitectura, esculturas, pinturas y maravillas mil. Me hago eco de lo que una vez me dijera mi hermana... “cuando vayas a Europa no dejes una sóla iglesia sin ver”. Son museos gratuitos y albergan obras de los mejores artistas de todos los tiempos.

Apurando el paso no nos quisimos perder la impresionante Chiessa de Santa Caterina d’Alessandría con los dos claustros y el museo. Es un fascinante complejo arquitectónico que forma parte del convento de los Siervos de María; data del 1346. Tiene una sóla y gigantesca nave de simple línea con un altísimo techo artesonado en madera. En 1809 Napoleón la convirtió en cuartel (!!!) para acampar las tropas. En 1944 fue bombardeada y seriamente dañada pero la reconstruyeron tal como estaba exceptuando la mayoría de los numerosos frescos que quedaron hechos pelota. La había afrescado el célebre Tomaso da Módena a mediados de los 1300. Uno de los altares tiene un ciclo de frescos que cuentan la historia de Santa Ursula y las 11.000 vírgenes totalmente hecho por Tomasso da Módena –capolavori assoluti dell’arte italiano del Trecento- y sus discípulos. Los restauradores lograron rescatar 120 mts.2 de dichos frescos, extraerlos de la pared con técnicas especiales y exponerlos ahora en el centro de la nave. En cuanto al museo del arte paleovéneto contiguo a esta iglesia vale la pena verlo. Arranca con estatuas de bronce, madera y marmol anónimas de varios siglos antes de Cristo y cubre nada menos que 25 siglos de historia. Entre otras cosas hay trabajos de Il Donatello y Canova. Para entrar hay que pagar E.3.

Medio cansados nos fuimos a la estación del ferrocarril y tuvimos suerte, enseguida llegó uno que en 10 minutos nos dejó en Spresiano. Eran las 17 hs. y ni nos dimos cuenta que no habíamos almorzado. Saludos para todos. Mario
Comments: Post a Comment

This page is powered by Blogger. Isn't yours?