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Venezia - dic.03/enero04
Saturday, January 03, 2004
Spresiano, 3 de enero 2004
Hoy amaneció un lindo día, soleado y sin nubes, sólo que cayó una helada como para partir las piedras, brrrrrrrr... !!! Afuera hay algunos graditos bajo cero.
Ayer estuvimos en UDINE -ciudad de la región del FRIULI-, fuimos de paseo a ver a mis amigos Gabriela, Yeyo y su hijo Pablito (3 años); fue emocionante volvernos a encontrar en Italia luego de siete años. Los llamé por teléfono y combinamos un encuentro en la estación ferroviaria de Udine; llegamos para el almuerzo y hubo larga e interesante sobremesa, preguntamos todo lo que quisimos saber y respondimos todo lo que nos preguntaron sobre Argentina.
Para Adi y Norberto: el pibe está divino, le dije de entrada... “Pablito, io non parlo italiano, parlo spagnolo”. Bastó eso para que me hablara en español aunque a veces se le colaba el otro idioma. Es muy lindo muchacho, respetuoso de los mayores, juega muy bien y se comporta como un señorito; indudablemente los papis tienen mucho que ver ya que le dedican bastante tiempo. Sacamos varias fotos que luego les mostraré. Otro personaje de la casa es la perra Pampita.
Nos llevaron de paseo al centro histórico de Udine, il Castello antiguo y el neuropsiquiátrco donde trabaja Gabriela; a la vuelta nos hicieron la gauchada de acercarnos hasta Spresiano.
Udine es otra importante ciudad de la región, más antigua que la escarapela y con esa tan típica como acertada combinación entre lo viejo y lo moderno. Tal como en Conegliano los paquetes negocios debajo de las recovas son como los de Recoleta o la calle Florida en Buenos Aires, uno al lado del otro sin quiebres. Algo que todavía no he dicho es que hasta ahora no he visto en esta parte de Italia chicos pidiendo monedas por la calle, pordioseros, villas miseria, signos de mucha pobreza o de marginación social; parece toda la sociedad una extendida y próspera clase media alta.
La ciudad de Udine tiene 56 kmts.2; la provincia de Udine comprende 137 comunidades. En octubre del 2001 la población de la prov. era de 100.000 habitantes. Tanto Italia como casi todos los países de la C.E. (Comunidad Europea) tienen desde hace bastantes años crecimiento poblacional vegetativo negativo, vale decir que son más los que mueren que los que nacen; la población autóctona disminuye, las familias -por diversos motivos que sería largo explicar- tienen por lo general un hijo o ninguno. No obstante la población aumenta debido a la inmigración.
El castillo está en los orígenes actuales de la ciudad, que se remontan al siglo X. Se han encontrado por acá (Udine) en excavaciones tumbas con elementos de habitantes de la edad de hierro; más tarde fue región habitada por poblaciones celtas y griegas. En la época romana ya había un asentamiento fortificado con una pequeña necrópoli. Después vinieron los longobardos. En el año 983 el emperador Oton II le dona éste y otros castillos al patriarca de Aquileia; ahí comienza la Udine actual. En 1420 todo el Friuli es anexado por la Sereníssima Reppública de Venezia. La historia del norte de Italia no se puede creer... por acá han pasado todos: hombres prehistóricos, celtas, helenos, romanos, longobardos, turcos, tedescos, ghibellinos, lombardos, bizantinos, venezianos... Napoleón la ocupó en 1797 y se la cedió a los austríacos; finalmente en 1866 fue anexada al Reino de Italia. Siempre guerreando y conquistando, destruyendo y construyendo; hasta los terremotos han pasado por aquí, hasta los bombardeos de las dos guerras mundiales. Por todos lados se ven restos de las sucesivas dominaciones y uno se asombra a cada paso.
El castillo es imponente; Gabriela y Yeyo nos hicieron entrar por la muy antigua Porta Manín, una de las cuatro que permiten el acceso a la fortificación. Adentro está todo tal como quedó hace 10 siglos previo algunas importantes reconstrucciones luego de terremotos, incendios y bombardeos. La planta actual data de fines del siglo XVI después que el terremoto de 1511 comprometiera irreparablemente la anterior construcción. El complejo originario fue sede del patriarca de Aquileia desde 1222 a 1420. Desde 1906 es Museo Cívico y Galería de Historia de Arte de Udine. Ya en el interior entramos a la Chiesa di Santa María dei Castello -una de las más antiguas de Udine- cuya primitiva construcción data del siglo IV. Pequeña, tres naves, afrescada entre los siglos XIII y XVI, una maravilla, un tesoro de la historia y el arte. De ahí pasamos a la Casa della Confraternitá di Santa María donde había una exposición de la Orden de los Caballeros Templarios con elementos de época inmemorial; espadas, yelmos, armaduras, edictos, escalofriantes explicaciones sobre las torturas, frescos originales con los escudos de los regentes de la Orden, etc.
Luego subimos más alto hasta arriba del todo y pudimos contemplar toda la ciudad de noche. El frio era apocalíptico y el viento lo multiplicaba pero aguantábamos como caballeros medievales, ni Pablito se mosqueaba. Todo alrededor se ven Los Alpes nevados, un impresionante espectáculo. En un camino interno hay plantado desde el año 1971 un argentino retoño del pino de San Lorenzo, hoy ya un alto y frondoso árbol (lo descubrió Yeyo apartando una planta que ocultaba la placa de cemento).
Antes de entrar a la colina del castillo estuvimos en la Piazza Libertá, rodeada de monumentos históricos, entre otros la Loggia del Lionello (1448), un pórtico abierto bordeado de columnas y afrescado, espléndido ejemplo del gótico veneziano en piedra blanca y rosa con elegantes arcos trilobados. Se incendió en 1876 y lo restauraron tal como estaba. Debajo de la Loggia hay un antiguo sismógrafo mecánico que todavía funciona.
Frente a la Loggia se eleva la Torre dell’Orologio (Torre del Reloj) de 1527; tiene arriba dos hombres en bronce y cobre tamaño natural que tocan las campanadas. Bueno... es imposible describir la cantidad de cosas que se pueden apreciar... Toda la planta antigua de la ciudad de Udine está repleta de chiesas, cappellas y palazzos atestados de antiguos frescos, pinturas, columnas y esculturas en marmol. Es para quedarse varios días y aprender mucho.
Salimos del centro de Udine y Gabriela nos llevó hasta su amado lugar de trabajo, un neuropsiquiátrco pabellonado que sería algo así como nuestro Hospital Romero; ella es ahí operadora terapéutica y tiene sobrada experiencia en su mettier. Nos mostró las instalaciones y explicó acerca del tema de los hospitales abiertos a partir de la concepción en salud mental y psicosis de Battaglia en los 70. Pude ver que es como nuestro Romero en cuanto a la planta edilicia, pero solamente en eso; todo lo demás y por comparación parece un hotel cinco estrellas, con decir que en el pabellón donde ella trabaja hay 11 internados y 12 operadores. Está todo prolijito y los jardines e instalaciones son espectaculares. Tal como en tantas otras cosas aquí en Italia sobra dinero para atender la salud mental de la gente.
Cambiando de tema, estuvimos conversando largo y tendido sobre un asunto muy particular: el cuidado de los menores, los chicos. No se puede creer la protección que le dan a la infancia... la más mínima sospecha sobre maltrato a un menor ocasiona de inmediato la intervención de los poderes estatales. Si alguien denuncia que el hijo de un vecino llora mucho, en menos de 24 hs. cae la Policía y los asistentes sociales a ver qué pasa; si conjeturan algo fuera de lo común –no hace falta que lo comprueben- al toque el chico es separado de los padres y se abre una instancia judicial. Ante la más mínima comprobación de maltrato los padres van presos sin discusión; las penas son severísimas. Cualquier chico sospechado de cualquier tipo de injuria –física o psíquica- es inmediatamente apartado de la casa y se arma un despelote de aquellos. Como si esto fuera poco también es penada la sobreprotección (!!!); una madre que le hincha mucho las pelotas a la maestra, sofoca, ahoga, no deja de preguntar sobre cómo anda el chico en la escuela, etc. cae bajo la posibilidad de que la visiten los asistentes sociales. No tienen miramientos en apartar a los menores de los padres hasta que las cosas no estén debidamente esclarecidas. El denunciante puede ser cualquiera: un familiar, un vecino, un transeunte que vio por la ventana como le pegaban a un chico. Está prohibido dejar a un menor solo en un auto; si la madre o el padre van a comprar a un supermercado, deja al chico en el auto por unos minutos y alguien se percata de ello, ese alguien avisa a la Policía y el padre o madre va preso. Tampoco se los puede dejar solos en la casa para ir a trabajar o para ir a hacer las compras diarias.
A tono con las dos cuestiones anteriores me contó Gabriela que la Ley italiana hace responsables de un enfermo mental a los parientes hasta el tercer grado de parentesco, vale decir que padres, hermanos y tios no se pueden hacer los giles ni abandonarlo so pena de quedar al margen de la Ley y ser citados por la Justicia.
Bueno, finalmente nos llevaron a casa pero antes pararon en el camino y nos invitaron a cenar, lo que se dice todo un gesto de su parte. Gracias Gabriela y Yeyo. Mario
PD: Esta tarde, temprano para aprovechar el solcito, fuimos con Zulma hasta el Parque Giustiniani aquí en Spresiano. Queda a una cuadra de su casa y es muy bello, un lugar idílico con variada vegetación y un laguito con cisnes y patos de colores; debe tener unas cuatro o cinco manzanas. La comuna pone en los árboles casitas para los pajaritos. El pequeño lago está servido por el agua del Piave llevada hasta ahí por un sistema de canales capilares que aprovecha el declive montañoso de la región. A la distancia se divisan Los Alpes; esta vez notamos que estaban más blancos que en los días anteriores por lo cual dedujimos que ayer y anteayer debe haber nevado bastante. Ese parque es parte de una “Villa” que están restaurando; aquí se les llama “Villas” a las casas señoriales, muy amplias y de varias plantas, con grande terreno y fastuosa decoración. No son modernas, vienen todas de unos 300 años para atrás y eran propiedad de la gente adinerada de otra época; la mayoría son de los siglos XII al XVII. Una pequeña capella con una sóla nave por la cual pasamos en esta Villa Giustiniani es del año 1600. Hay miles de Villas en esta parte de Italia, se las ve y reconoce por todos lados.
PD: Adi y Norberto, les mando un abrazo grandote. Quedamos con Gabriela y Yeyo en vernos de vuelta pronto.
Hoy amaneció un lindo día, soleado y sin nubes, sólo que cayó una helada como para partir las piedras, brrrrrrrr... !!! Afuera hay algunos graditos bajo cero.
Ayer estuvimos en UDINE -ciudad de la región del FRIULI-, fuimos de paseo a ver a mis amigos Gabriela, Yeyo y su hijo Pablito (3 años); fue emocionante volvernos a encontrar en Italia luego de siete años. Los llamé por teléfono y combinamos un encuentro en la estación ferroviaria de Udine; llegamos para el almuerzo y hubo larga e interesante sobremesa, preguntamos todo lo que quisimos saber y respondimos todo lo que nos preguntaron sobre Argentina.
Para Adi y Norberto: el pibe está divino, le dije de entrada... “Pablito, io non parlo italiano, parlo spagnolo”. Bastó eso para que me hablara en español aunque a veces se le colaba el otro idioma. Es muy lindo muchacho, respetuoso de los mayores, juega muy bien y se comporta como un señorito; indudablemente los papis tienen mucho que ver ya que le dedican bastante tiempo. Sacamos varias fotos que luego les mostraré. Otro personaje de la casa es la perra Pampita.
Nos llevaron de paseo al centro histórico de Udine, il Castello antiguo y el neuropsiquiátrco donde trabaja Gabriela; a la vuelta nos hicieron la gauchada de acercarnos hasta Spresiano.
Udine es otra importante ciudad de la región, más antigua que la escarapela y con esa tan típica como acertada combinación entre lo viejo y lo moderno. Tal como en Conegliano los paquetes negocios debajo de las recovas son como los de Recoleta o la calle Florida en Buenos Aires, uno al lado del otro sin quiebres. Algo que todavía no he dicho es que hasta ahora no he visto en esta parte de Italia chicos pidiendo monedas por la calle, pordioseros, villas miseria, signos de mucha pobreza o de marginación social; parece toda la sociedad una extendida y próspera clase media alta.
La ciudad de Udine tiene 56 kmts.2; la provincia de Udine comprende 137 comunidades. En octubre del 2001 la población de la prov. era de 100.000 habitantes. Tanto Italia como casi todos los países de la C.E. (Comunidad Europea) tienen desde hace bastantes años crecimiento poblacional vegetativo negativo, vale decir que son más los que mueren que los que nacen; la población autóctona disminuye, las familias -por diversos motivos que sería largo explicar- tienen por lo general un hijo o ninguno. No obstante la población aumenta debido a la inmigración.
El castillo está en los orígenes actuales de la ciudad, que se remontan al siglo X. Se han encontrado por acá (Udine) en excavaciones tumbas con elementos de habitantes de la edad de hierro; más tarde fue región habitada por poblaciones celtas y griegas. En la época romana ya había un asentamiento fortificado con una pequeña necrópoli. Después vinieron los longobardos. En el año 983 el emperador Oton II le dona éste y otros castillos al patriarca de Aquileia; ahí comienza la Udine actual. En 1420 todo el Friuli es anexado por la Sereníssima Reppública de Venezia. La historia del norte de Italia no se puede creer... por acá han pasado todos: hombres prehistóricos, celtas, helenos, romanos, longobardos, turcos, tedescos, ghibellinos, lombardos, bizantinos, venezianos... Napoleón la ocupó en 1797 y se la cedió a los austríacos; finalmente en 1866 fue anexada al Reino de Italia. Siempre guerreando y conquistando, destruyendo y construyendo; hasta los terremotos han pasado por aquí, hasta los bombardeos de las dos guerras mundiales. Por todos lados se ven restos de las sucesivas dominaciones y uno se asombra a cada paso.
El castillo es imponente; Gabriela y Yeyo nos hicieron entrar por la muy antigua Porta Manín, una de las cuatro que permiten el acceso a la fortificación. Adentro está todo tal como quedó hace 10 siglos previo algunas importantes reconstrucciones luego de terremotos, incendios y bombardeos. La planta actual data de fines del siglo XVI después que el terremoto de 1511 comprometiera irreparablemente la anterior construcción. El complejo originario fue sede del patriarca de Aquileia desde 1222 a 1420. Desde 1906 es Museo Cívico y Galería de Historia de Arte de Udine. Ya en el interior entramos a la Chiesa di Santa María dei Castello -una de las más antiguas de Udine- cuya primitiva construcción data del siglo IV. Pequeña, tres naves, afrescada entre los siglos XIII y XVI, una maravilla, un tesoro de la historia y el arte. De ahí pasamos a la Casa della Confraternitá di Santa María donde había una exposición de la Orden de los Caballeros Templarios con elementos de época inmemorial; espadas, yelmos, armaduras, edictos, escalofriantes explicaciones sobre las torturas, frescos originales con los escudos de los regentes de la Orden, etc.
Luego subimos más alto hasta arriba del todo y pudimos contemplar toda la ciudad de noche. El frio era apocalíptico y el viento lo multiplicaba pero aguantábamos como caballeros medievales, ni Pablito se mosqueaba. Todo alrededor se ven Los Alpes nevados, un impresionante espectáculo. En un camino interno hay plantado desde el año 1971 un argentino retoño del pino de San Lorenzo, hoy ya un alto y frondoso árbol (lo descubrió Yeyo apartando una planta que ocultaba la placa de cemento).
Antes de entrar a la colina del castillo estuvimos en la Piazza Libertá, rodeada de monumentos históricos, entre otros la Loggia del Lionello (1448), un pórtico abierto bordeado de columnas y afrescado, espléndido ejemplo del gótico veneziano en piedra blanca y rosa con elegantes arcos trilobados. Se incendió en 1876 y lo restauraron tal como estaba. Debajo de la Loggia hay un antiguo sismógrafo mecánico que todavía funciona.
Frente a la Loggia se eleva la Torre dell’Orologio (Torre del Reloj) de 1527; tiene arriba dos hombres en bronce y cobre tamaño natural que tocan las campanadas. Bueno... es imposible describir la cantidad de cosas que se pueden apreciar... Toda la planta antigua de la ciudad de Udine está repleta de chiesas, cappellas y palazzos atestados de antiguos frescos, pinturas, columnas y esculturas en marmol. Es para quedarse varios días y aprender mucho.
Salimos del centro de Udine y Gabriela nos llevó hasta su amado lugar de trabajo, un neuropsiquiátrco pabellonado que sería algo así como nuestro Hospital Romero; ella es ahí operadora terapéutica y tiene sobrada experiencia en su mettier. Nos mostró las instalaciones y explicó acerca del tema de los hospitales abiertos a partir de la concepción en salud mental y psicosis de Battaglia en los 70. Pude ver que es como nuestro Romero en cuanto a la planta edilicia, pero solamente en eso; todo lo demás y por comparación parece un hotel cinco estrellas, con decir que en el pabellón donde ella trabaja hay 11 internados y 12 operadores. Está todo prolijito y los jardines e instalaciones son espectaculares. Tal como en tantas otras cosas aquí en Italia sobra dinero para atender la salud mental de la gente.
Cambiando de tema, estuvimos conversando largo y tendido sobre un asunto muy particular: el cuidado de los menores, los chicos. No se puede creer la protección que le dan a la infancia... la más mínima sospecha sobre maltrato a un menor ocasiona de inmediato la intervención de los poderes estatales. Si alguien denuncia que el hijo de un vecino llora mucho, en menos de 24 hs. cae la Policía y los asistentes sociales a ver qué pasa; si conjeturan algo fuera de lo común –no hace falta que lo comprueben- al toque el chico es separado de los padres y se abre una instancia judicial. Ante la más mínima comprobación de maltrato los padres van presos sin discusión; las penas son severísimas. Cualquier chico sospechado de cualquier tipo de injuria –física o psíquica- es inmediatamente apartado de la casa y se arma un despelote de aquellos. Como si esto fuera poco también es penada la sobreprotección (!!!); una madre que le hincha mucho las pelotas a la maestra, sofoca, ahoga, no deja de preguntar sobre cómo anda el chico en la escuela, etc. cae bajo la posibilidad de que la visiten los asistentes sociales. No tienen miramientos en apartar a los menores de los padres hasta que las cosas no estén debidamente esclarecidas. El denunciante puede ser cualquiera: un familiar, un vecino, un transeunte que vio por la ventana como le pegaban a un chico. Está prohibido dejar a un menor solo en un auto; si la madre o el padre van a comprar a un supermercado, deja al chico en el auto por unos minutos y alguien se percata de ello, ese alguien avisa a la Policía y el padre o madre va preso. Tampoco se los puede dejar solos en la casa para ir a trabajar o para ir a hacer las compras diarias.
A tono con las dos cuestiones anteriores me contó Gabriela que la Ley italiana hace responsables de un enfermo mental a los parientes hasta el tercer grado de parentesco, vale decir que padres, hermanos y tios no se pueden hacer los giles ni abandonarlo so pena de quedar al margen de la Ley y ser citados por la Justicia.
Bueno, finalmente nos llevaron a casa pero antes pararon en el camino y nos invitaron a cenar, lo que se dice todo un gesto de su parte. Gracias Gabriela y Yeyo. Mario
PD: Esta tarde, temprano para aprovechar el solcito, fuimos con Zulma hasta el Parque Giustiniani aquí en Spresiano. Queda a una cuadra de su casa y es muy bello, un lugar idílico con variada vegetación y un laguito con cisnes y patos de colores; debe tener unas cuatro o cinco manzanas. La comuna pone en los árboles casitas para los pajaritos. El pequeño lago está servido por el agua del Piave llevada hasta ahí por un sistema de canales capilares que aprovecha el declive montañoso de la región. A la distancia se divisan Los Alpes; esta vez notamos que estaban más blancos que en los días anteriores por lo cual dedujimos que ayer y anteayer debe haber nevado bastante. Ese parque es parte de una “Villa” que están restaurando; aquí se les llama “Villas” a las casas señoriales, muy amplias y de varias plantas, con grande terreno y fastuosa decoración. No son modernas, vienen todas de unos 300 años para atrás y eran propiedad de la gente adinerada de otra época; la mayoría son de los siglos XII al XVII. Una pequeña capella con una sóla nave por la cual pasamos en esta Villa Giustiniani es del año 1600. Hay miles de Villas en esta parte de Italia, se las ve y reconoce por todos lados.
PD: Adi y Norberto, les mando un abrazo grandote. Quedamos con Gabriela y Yeyo en vernos de vuelta pronto.
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